CHARLA TÉCNICA
Cómo ayudar al productor frente a la emergencia hídrica
Ese es el objetivo que se planteó Asociación Unión Tamberos (AUT) ante la problemática que afecta a toda la región, en particular al sector lechero. Para eso convocó a un especialista del INTA que analizó las posibilidades que ofrecen los cultivos para un mayor consumo de agua.
Redacción El Santafesino
26/04/2017

Rubén Tosolini integra el grupo de Recursos Naturales del INTA Rafaela.
Fuente: Asociación Unión Tamberos

Bajo el título "Cómo enfrentar los anegamientos", la Asociación Unión Tamberos (AUT) de Franck, organizó días atrás una charla sobre la problemática hídrica a cargo del geólogo del INTA Rafaela, Rubén Tosolini, y de la que participaron productores asociados.

Ante un buen marco de público y con la participación de miembros del Consejo Directivo de la cooperativa, el especialista trazó un diagnóstico sobre un tema que considera “complejo”, repasó registros pluviométricos y analizó las variantes para mitigar los efectos de las recurrentes lluvias.

“La idea es tratar de ayudar al productor a encontrar las causas concretas del problema para encontrar la solución, porque si uno se guía por ejemplo por los medios de comunicación, hubo una simplificación en la búsqueda de quien es el culpable de esta situación”, expresó Tosolini.

El geólogo enumeró una serie de factores que explican esta situación: las precipitaciones muy por encima de la media histórica; gran parte de la provincia con niveles freáticos muy altos; la dificultad de retirar agua en llanura; en el caso de abril, con los ríos Salado y Paraná muy crecidos; y un modelo productivo que se caracteriza cada vez más por un menor consumo de agua.

Tosolini advirtió además que las consecuencias de este fenómeno aún se están padeciendo porque se registraron muchas lluvias en enero y febrero de este año, con marzo de escasas lluvias como paliativo, aunque se transita abril, un mes caracterizado por importantes precipitaciones.

En este momento se reduce la evaporación y los cultivos ya se encuentran en etapa de madurez, por lo tanto hay menor consumo de agua, y será muy difícil drenar los excedentes de esa lluvias que se registren. “Existe una variabilidad climática notoria, con volúmenes de agua importantes en los últimos 20 o 30 años. La base de datos del INTA Rafaela nos índica que desde 1981 tenemos valores de lluvia muy altos”, apuntó.

Junto con los niveles freáticos muy elevados, esa es la principal causa del problema. Pero además hay que reconocer que los sistemas productivos que hay en la región están ajustados a medias históricas de lluvias. “A modo de ejemplo: la media histórica de Rafaela son 950 milímetros, y en 2016 llovieron 1400 mm”, precisó Tosolini para luego señalar que ese excedente tiene dos caminos: “escurre o se infiltra y recarga napas”.

Todavía no pasó

El especialista calificó de “muy delicada” la situación y por eso con la invitación de AUT la propuesta es hacer entender a los productores este panorama y advertirles que este fenómeno aún no terminó. Tosolini versó además sobre el marco legal –“de quien es el agua”-; la incidencia de los canales –que no evitarán que nos inundemos- y una idea central: “en esta situación somos todos corresponsables –funcionarios, productores, ciudadanos de las urbes y técnicos-. Cada uno desde su lugar puede hacer su aporte para minimizar el problema” resumió.

Pero a la hora de llevar a la práctica esta propuesta, “debemos marcar bien la cancha”. Para Tosolini, se necesita la presencia de los organismos provinciales y nacionales para que trabajen a nivel de cuencas en una visión global. Pero también las comunas y municipios para trabajar un tema clave: los caminos rurales, con un criterio multipropósito. “Los productores deben saber que quedará agua en el campo. Entonces debemos trabajar todos los organismos, públicos y privados, para buscar estrategias que nos permitan consumir un volumen de agua mayor”.

Esto implica combinar el nivel freático de nuestro campo con una estrategia de cultivos que consuman agua, se puede hacer un aporte y minimizar el impacto. A modo de ejemplo, en 2016, en el departamento Castellanos se sembraron muchas hectáreas de trigo que, además de una muy buena cosecha, permitieron alcanzar mucho consumo de agua y llegar mejor a la siembra de soja.




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