EDUCACIÓN PARA LA VIDA
¿Qué es la voluntad?
Aunque algunos intelectuales pretenden asimilar al hombre con los animales, la psicología nos enseña que el ser humano es superior a los animales, porque tiene inteligencia, afectividad, libertad y sobre todo voluntad.
Por Arturo Ramo García
Especial desde España para El Cronista Regional
05/09/2004


La palabra voluntad procede del latín voluntas-voluntatis, que significa querer. Es un acto intencional, de orientarse con decisión hacia algo que considera positivo y valioso. Podemos distinguir en esta facultad tres ingredientes:

- Una tendencia o preferencia por algo. Es tener un anhelo, una aspiración.

- Una determinación o decisión firme por algo concreto, después de haber evaluado las distintas posibilidades que se presentaban.

- Una acción o puesta en marcha de toda la personalidad para conquistar aquello que se quiere.

Habría que distinguir entre el desear y el querer. El desear sería pretender algo desde el punto de vista afectivo o sentimental, pero de forma superficial. Algunos jóvenes lo expresan diciendo: "Esto me apetece", "no me apetece". Este deseo, que tiene sus raíces en el plano sentimental, no conduce a nada o a casi nada.

El querer, sin embargo, es más racional. Nace del análisis y evaluación de los valores e ideales y conduce al hombre maduro hacia metas alcanzables.

En el proceso de la voluntad podemos distinguir cuatro fases:

1. Conocer el objetivo que pretendemos alcanzar. El adolescente que no ha aprendido a decir que "no", quiere abarcar demasiadas cosas y esta dispersión le lleva a no avanzar en sus propósitos. Por el contrario, el hombre maduro se para a pensar y concreta de forma clara lo que pretende alcanzar.

2. Tener cierta motivación o ilusión por algo sugerente y atractivo que le empuja a luchar para conseguir la meta lejana y valiosa. Por contra, algunos jóvenes de definen "pasotas", sin ideales y sin motivación. Desde la indiferencia no se puede cultivar la voluntad.

3. La deliberación o análisis detenido de los medios y los fines. ¿Compensa hacer todo esto? ¿Vale la pena esforzarse por conseguir ese proyecto, o esa mejora en la personalidad, o esas buenas notas en los estudios, o esa capacitación profesional?

4. La cuarta fase es la decisión o tomar una determinada determinación (como decía Santa Teresa de Jesús) de conseguir algo. El hombre maduro es capaz de proponerse objetivos concretos en su vida y poner su empeño en alcanzarlos.

El autor es Inspector de Educación. Correo: aramo@adigital.pntic.mec.es




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