90º ANIVERSARIO DE LA REFORMA
Comenzó el ciclo de discusión sobre ley de educación superior
La primera charla se realizó el 4 de junio en el salón de actos de la FADU y FHUC y contó con la presencia de Griselda Tessio, Carlos Abeledo y Gustavo Menéndez. El ciclo continúa el próximo miércoles con una charla sobre autonomía universitaria en la que participarán Adolfo Stubrin, Enrique Groissman y Luis Mántica.
07/06/2008


En el marco del mes de la Reforma Universitaria, el 4 de junio se realizó la primera charla del ciclo de discusión y formación “Ley de educación superior: presente y futuro” en el salón de actos de las facultades de Humanidades y Ciencias (FHUC) y Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Bajo el título “Docencia, investigación y extensión. Nuevas tendencias en educación superior”, disertaron la Dra. Griselda Tessio, vice-gobernadora de la Provincia de Santa Fe; el Ing. Gustavo Menéndez, secretario de extensión de la UNL; y el Dr. Carlos Abeledo, director de la maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La mesa estuvo moderada por Leonor Chena, directora del Programa Proyectos educativos innovadores de la UNL.

La universidad, lugar de la crítica

El panel fue abierto por la Dra. Griselda Tessio quien afirmó que “hablar de la Reforma Universitaria es hablar de la universidad, pero también de educación. Y hablar de educación es hablar de la sociedad que la gesta, la modifica, la interrumpe, la deforma o engrandece”. A continuación, Tessio replanteó una pregunta formulada por Adorno en 1964: “¿Qué educación nos será posible pensar después de la barbarie de la ESMA, tomando a la ESMA como un elemento paradigmático?. Adorno proponía un tipo de educación política-crítica, sin miedo a los poderes instituidos y lejos de los dogmas”.

“Educar es también interpretar la historia, resguardar la memoria, construir los olvidos. Si la universidad es un lugar para pensar, estamos en el buen lugar. Es el lugar de la crítica”, prosiguió.

“Como herederos del ‘18 debemos conjurarnos en contra de las aceitadas maquinarias académicas que, aunque cueste creerlo, aún siguen enseñando sin pensar, pensando sin argumentar y argumentando sin cuestionar. Tiempos difíciles los nuestros, pero tan difíciles como los de 1918”, destacó Tessio.

“Hoy los reformistas queremos una universidad lejos de la estrategias del privilegio y la intolerancia, una universidad que circule por la aventura de la investigación, pero también que hable del hambre, la marginación y la explotación social. No queremos docentes distraídos ni una universidad silenciosa frente al déspota, el autoritario, el injusto. Queremos una universidad apasionada por la cultura y la belleza, pero también con la creación de conciencia en los más jóvenes; una universidad que sea plataforma de todas las ideas, tribuna de todas las rebeldías, baluarte de todas las libertades”, concluyó la vice-gobernadora.

Modelos de universidad y extensión universitaria

El secretario de extensión de la UNL aseguró que “excelencia académica y compromiso social no son términos antagónicos ni excluyentes”, e hizo un repaso exhaustivo y minucioso por las distintas tradiciones de universidades que “responden a distintas concepciones ideológicas”. Así hizo referencia a la “universidad elitista, modelo propio de las universidades inglesas de Oxford y Cambridge, que apunta a la formación de dirigentes”; y al modelo de “universidad-empresa, que tuvo sus comienzos en la Universidad de Berlín en 1810, y que es un diseño de universidad que acompañe los procesos productivos, de la industria y el desarrollo”. Por último señaló el modelo de la universidad reformista, propia de la Europa de 1860-1870, cuando empezaron a aparecer reclamos de clases emergentes de acceso a la educación. La Reforma Universitaria sintetiza el planteo de democratización del conocimiento, del acceso y la llegada a la sociedad y apuntaba a los sectores excluidos y marginados”.

“En 1957, se expresa por primera vez que la extensión es una función sustantiva de la Universidad, junto a la investigación y la docencia. En los últimos 20 años esta función se incorpora institucionalmente en nuestra universidad y se hace presente en cada uno de los instrumentos y políticas de la UNL”.

El egresado, nexo entre la universidad y la sociedad

Finalmente, el cierre del panel estuvo a cargo del Dr. Carlos Abeledo, quien destacó que “hoy en día una buena universidad tiene que conjugar las tres funciones: docencia, investigación y extensión, las cuales no pueden ser consideradas de manera independiente”.

“Desgraciadamente hoy la mayoría de las universidades ha dejado de ser esa conciencia crítica que tuvo la universidad reformista, siendo bastión de la recuperación democrática en el país”, señaló Abeledo.

“Una de las funciones principales de la Universidad es democratizar la ciencia, la técnica y la cultura, poniéndolas en estado de excelencia y al alacance de la sociedad. Ésa es la universidad a la que yo aspiro. La universidad debe tener excelencia y también debe formar ciudadanos que tengan visión crítica”, continuó el orador.

A continuación, Abeledo formuló la siguiente pregunta: “¿Cuál es el principal vínculo de la universidad con la sociedad?” y respondió: “No tengo ninguna dudas de que son sus egresados. La Universidad es el lugar de la formación de ciudadanos que después van a desempeñar papeles en la sociedad. El principal diálogo entre la universidad y la sociedad pasa por sus egresados, que trabajan en empresas, se desempeñan en el gobierno, etc.”.