PANEL DE RECTORES
La Reforma y la universidad latinoamericana
"El modelo de universidad latinoamericana tiene sus raíces en la Reforma" dijo Jorge Brovetto en el panel de rectores que se llevó a cabo en la UNL, luego de recibir la máxima distinción de Doctor Honoris Causa. El panel estuvo presidio por el rector Cantard y participó también el Secretario General del Consejo Superior Universitario Centroamericano, Efraín Medina Guerra.
Prensa Universidad Nacional del Litoral
25/06/2008


Se llevó a cabo en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) el panel de Rectores “La Reforma Universitaria hoy” con la participación del Ing. Jorge Brovetto –a quien le fue otorgado el título de Doctor Honoris Causa, máxima distinción que otorga la casa de estudios— el Mg. Efraín Medina Guerra y presidido por el rector de la UNL Abog. Albor Cantard.

“Quiero agradecer profundamente a la Universidad Nacional del Litoral por esta entrega, por la instancia en la que se hace, nada menos que en los festejos de los 90 años de la Reforma Universitaria de Córdoba, porque se hace además en una de las universidades emblemáticas de esa Reforma”, afirmó Brovetto al recibir la máxima distinción universitaria.

Asimismo, el ex rector de la Universidad de la República manifestó, sin caer en “falsa modestia” que el reconocimiento de Honoris Causa “no es propiamente a una persona, sino a un conjunto de valores solidarios y a una serie de acciones para el mejor destino de nuestros pueblos. Es realmente un acto de amor que la UNL pone en evidencia hacia nuestros pueblos y yo soy nada menos que su depositario”, indicó.

Brovetto es un académico uruguayo con una amplia trayectoria, que fue tres veces rector de la Universidad de la República y hasta marzo de 2008 Ministro de Educación y Cultura del vecino país. Actualmente preside el partido Frente Amplio.

La Reforma en Guatemala

El panel comenzó con la disertación de Efraín Medina Guerra, Secretario General del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), a quien se lo distinguió con el título de Huésped de Honor. Medina Guerra se refirió a la historia de la educación superior latinoamericana, y también a las implicancias actuales de la Reforma en Centroamérica.

“La Reforma permitió salir de un momento en que las universidades nacionales, sus autoridades, los planes de estudio, estaban sujetos al vaivén de los gobiernos de turno. La Universidad de San Carlos (de Guatemala) llevó en más de una ocasión el nombre del presidente de turno, decanos y rectores eran removidos con cambios de gobierno, como así también los planes de estudio”, explicó Medina Guerra, recalcando además la importancia de dicha universidad en la vida política y social actual del país, ya que la casa de estudios posee miembros en la Corte Suprema de Justicia, preside las comisiones de postulación a la Corte y tiene un “reconocimiento significativo en la sociedad”.

El especialista centroamericano indicó que el planteamiento de la Reforma Universitaria, como experiencia compartida regional en Centroamérica, se formó a finales de 1940, al caer las viejas dictaduras caudillistas: “La reforma de Córdoba en nuestros países no fue concedida gratuitamente, fue producto de luchas universitarias”. En este sentido, indicó que 1948 es un año clave para la educación superior guatemalteca porque se lleva a cabo el Primer Congreso Universitario Centroamericano de San Salvador, donde se constituye el CSUCA como una herencia de la Reforma de Córdoba y se toman sus principios para configurar los propios de ese país.

Pertinencia: un nuevo valor en las universidades latinoamericanas

Brovetto comenzó su discurso preguntándose por la existencia o no de un modelo de universidad latinoamericana con características propias diferentes de cualquier otro modelo de universidad existente: “Efectivamente existe un modelo de universidad latinoamericana, que se desarrolló con características propias en su continente a lo largo del siglo reciente y que tiene sus raíces en la Reforma Universitaria de Córdoba”.

El ex rector de la Universidad de la República continuó explicando que las universidades de principios del siglo XX conservaban características del período colonial y funcionaban como instituciones que mantenían la estructura social interna de las sociedades latinoamericanas. “La Reforma fue una respuesta a una nueva situación social emergente”, sostuvo, a partir del cual surgió un nuevo paradigma universitario latinoamericano que busca “la formación de seres pensantes y con independencia de criterios, la integración de esos recursos a su propia sociedad como factor de cambio y de progreso, la creación de conocimientos sobre la propia realidad mediante el atamiento teórico de la experiencia empírica y el traspaso inmediato de los conocimientos que se poseen y se generan”.

Por último, Brovetto insistió en un nuevo valor universitario que se incorpora en aquella época, más allá de los valores de la calidad o de la excelencia y que adquiere una equivalente importancia: la pertinencia del quehacer universitario y de la calidad en el acceso, y apropiación del conocimiento. “El concepto de pertinencia en la labor universitaria se relaciona hoy día más estrechamente con el objetivo del desarrollo humano sustentable, y en consecuencia con la producción y la justicia social”, definió. “Ponderar por igual estos tres valores ha sido y sigue siendo meta primordial de la universidad latinoamericana, este modelo que balancea con equidad la excelencia, la pertinencia y la equidad del quehacer universitario es el que mejor responde a los principios reformistas ahora reformulados y asentados sobre nuevas bases del desarrollo científico, tecnológico, contemporáneo”, finalizó.

Defender la autonomía

Por último tomó la palabra el rector Albor Cantard, quien definió a la Reforma tomando el concepto del italiano Antonio Gramsci: “Es una reforma intelectual y moral con impactos sobre la política”, dijo, a partir de la cual surgieron muchos partidos políticos en Latinoamérica que se crearon desde la Universidad.

“Hasta Córdoba la Universidad y la sociedad marcharon sin contradecirse, durante los largos siglos coloniales y los primeros años de la República la Universidad no hizo sino responder a los intereses de las clases dominantes de la sociedad”, continuó Cantard citando a Carlos Tünnermann, explicando además que el movimiento de Córdoba fue la primera confrontación en una sociedad que comenzaba a experimentar cambios en su composición interna. “Si la República trató de separar la universidad de la Iglesia mediante la adopción del esquema napoleónico que a su vez la supeditó al estado, Córdoba trató de separarla del estado mediante un régimen de autonomía”.

En este sentido, el rector de la UNL enfatizó la exigencia de fortalecer la autonomía “como condición necesaria para posibilitar asumir la responsabilidad social que la universidad tiene para repensar las relaciones que se establecen entre estado, universidad y sociedad desde una mirada crítica para detectar los problemas y buscar soluciones”.

Por último, Cantard recordó que el universo simbólico construido a partir de la Reforma Universitaria no sólo le da sentido y legitimidad a los principios y prácticas universitarias públicas argentinas, sino que se transforma en definición política del estado a partir de la nueva constitución sancionada en 1994. En momentos en que se gesta una nueva ley de educación superior, debe quedar claro que cuando la Constitución Nacional habla de autonomía universitaria, “hace referencia al derecho de autogobernarse que tienen las universidades argentinas sin ingerencia alguna, en un clima de respeto, pluralidad, libertad con los alcances que la propia constitución le impone, y que al menos en los niveles de cada universidad es y debe ser ejercida a través de un régimen político y representativo donde se expresan los distintos actores institucionales, que se materializa en el llamado cogobierno universitario”, finalizó.