El Santafesino
Dossier
CRONICA DE UN LIMPIAVIDRIO
"No veo nada en el futuro"

Por Lic. Exequiel Kay
21/01/2004

  La esquina de Avda. 27 de Febrero y Avda. Alem.
Fuente: El Cronista Regional

Ramón teme encontrarse limpiando vidrios en una esquina. "Miro el futuro y no encuentro nada bueno". Pero pretende quebrar esa realidad indignante. "Tengo ganas de conseguirme un trabajo y estudiar. Esto no es futuro". Un chico de Santa Rosa y en él otros miles sin oportunidades. "Con 19 años no puedo estar limpiando vidrios". El rostro del desempleo, los laberintos de la jungla ciudadana, el abismo del futuro incierto.

La esquina del Palomar, en Avenida Alem y 3 de Febrero, es lugar más habitual de los limpiavidrios. La cantidad de autos y camiones que pasan por allí a diario, convierten a esa esquina en una meca de la limosna. Y quizás ha sido el origen de esa suerte de "oficio".

Una siesta. Están sólo Ana y Ramón. Una niña y un hombre.

Ramón tiene 19 años. Hace cuatro que limpia vidrios frente a la Plaza Colón, conocida como plaza de las palomas. El motivo es el desempleo: "Vengo porque no encuentro trabajo. A veces hago trabajos de albañil, pero te están pagando 10 pesos. Acá cuando se trabaja a veces meto 15 pesos en medio día. Es por eso que también estoy acá" dice después de pedir a este cronista que el diálogo no sea muy extenso, teniendo en cuenta la cantidad de automovilistas que se perderían en ese tiempo.

"Lo que pasa que no hay trabajo" insiste, con resignación y un tristeza. Ramón tiene el pelo corto, es morocho y lleva un arito. Demuestra decencia y humildad. Y reflexiona ante cada interrogante. "Para tener trabajo hay que tener un ciclo básico y yo no lo tengo, tengo séptimo grado. Empecé la secundaria pero dejé. Este año estaba estudiando en un EMPA (una escuela para adultos) pero dejé porque tengo que trabajar. El problema es que tengo que trabajar, sino nadie me da nada" dice, describiendo claramente la exigencia del sistema.

Ana se acercó unos minutos hasta el banco de la plaza donde hablábamos, pero se aburrió y se cruzó a seguir limpiando vidrios. Ramón generalmente está por las mañanas. La tarea también implica una responsabilidad con sí mismo que termina en rutina. "Unos días estuve faltando a la mañana pero todos los días a las 8 estoy acá hasta la una".

La brecha

Ahora no hace falta como dice gran parte de la sociedad santafesina, con ser "negro" o "villero" para ser discriminado. Hay más condiciones: en la discriminación de la discriminación, el barrio Santa Rosa de Lima es palabra prohibida, una sucursal del infierno de la inseguridad. "No tengo ningún tipo de changa ahora. Busqué trabajo pero la gente cuando le decís que vivís en Aguado y Juan de Garay, pleno barrio Santa Rosa te dicen chau y te cortan. Tienen miedo por el solo hecho de que uno vive en Santa Rosa, pero no es así. Toda la gente no es igual, ¿no es cierto?. Ahora el que pregunta es Ramón. Cambian los roles. "¿no es cierto?" me preguntó mirándome a los ojos. "Por supuesto que no respondí" sorprendido por su elocuencia y confianza. Es una pena que decenas de familias humildes y trabajadoras, sean una mayoría que paga en Santa Rosa por una minoría descontrolada. Es una pena que ese barrio sea un disparador más de la indiferencia social, de la discriminación y de la violencia.

Ramón vive allí con su familia. No tiene pareja. En su casa son ocho hermanos. El es el mayor. El papá es facturero, trabaja en una panadería del sur de la ciudad. "Con eso mi viejo nos mantiene a todos pero no da a vasto. Mi viejo labura, labura y labura, hace años que está laburando y nunca salimos de la situación en la que estamos. Se que eso se podría remediar pero estudiando" dice y completa: "¿Cómo no voy a tener ganas de trabajar?".

El abismo

Percibo un brillo en sus ojos: ¿En algún momento esto te hace sentir mal Ramón?. "En algún momento esto me hace sentir mal. La gente de los autos te hace sentir mal..." se desahoga mientras traga saliva para quebrar el nudo de su garganta. "Muy mal me siento a veces. Porque la gente te sobra, no se que cree. A veces uno se ofrece a limpiar el vidrio y enseguida cierran la ventanilla. 'Deja de hinchar las pelotas, la c... de tu madre, hijo de puta nos dicen. La gente ¿porqué es así?".

En medio de tantas malas, una buena. "La otra vez un hombre nos vino a buscar para descargar. El tipo vende cosas de panadería. Días atrás fuimos a descargar sal y nos pagó bien. El mismo hombre nos decía que hace falta limpiar el vidrio. Pero no se porque el rechazo de la gente hacia los limpiavidrios. Hay mucha desconfianza" señala con acierto.

La jungla

"Cada vez vienen más pibes" advierte Ramón. Y recuerda que "cuando empezamos éramos dos o tres. Pero empezaron a venir más y más, y yo no los echo, nadie los echa. No puedo decirles anda a otro lado porque sé que tienen que trabajar. Hay pibes que vienen que tiene familia, Omar tiene dos nenas, ¿no?", me pregunta de nuevo. (Omar es un chico que limpiavidrios frente al Correo). "Tres nenas" corrijo y escucho con atención. "Entonces, están manteniendo la familia acá. Cada vez somos más, no se en que va a terminar esto".

-¿Pensás en el futuro?. ¿Qué esperás Ramón?

-"¿¡Cómo no voy a pensar en el futuro?!" exclama. "A veces pienso en el futuro y no veo nada, no veo nada bueno, me veo acá limpiando vidrios. Tengo ganas de conseguirme un trabajo y estudiar. Acá no tengo futuro, esto no es futuro. Además soy grande, tengo 19 años, no puedo estar limpiando vidrios. Pero si no estoy acá no encuentro trabajo en ningún lado, es la única forma que tengo para poder ayudar a mi viejo" dice en el punto máximo de su bronca.

En diálogo empieza a cerrarse. Pasan muchos autos y Ramón mira. Estas realidades parecen no tener contracaras. Apenas comienza a contarme algunas cosas buenas, se esfuman entre los oscuros rincones de la vida en la calle. "Si puede haber algo bueno es el compañerismo, alguna amistad. Compartimos muchas cosas, comemos, compramos algo entre todos, comemos unas facturas. Hay gente buena también" dice con ganas pero enseguida se fastidia. "El 30 por ciento de la gente que pasa por acá es buena, los demás son todos unos forros. Otra cosa no rescato. Además acá se ven muchas cosas. Yo soy un tipo grande y se lo que tengo que hacer y lo que no tengo que hacer. La pibita esa que está ahí... (habla de Ana) ...hay tipos que pasan acá con mala intención, degenerados. A mi me paran y me dicen te doy 10 pesos y vos vas conmigo, pero yo se lo que tengo que hacer. ¿Pero los pibitos?".



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