ALERTA SANITARIO
Preocupación por foco de fiebre aftosa en Brasil
La ocurrencia de un caso en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul y las sospechas en el límite con Misiones, exige al SENASA a que conforme un escudo sanitario que impida el ingreso del virus al país. La prevención requiere el compromiso de todos los actores de la cadena cárnica.
Redacción El Santafesino
02/04/2006


El estatus sanitario que ostenta la Argentina es el resultado del mejoramiento en la eficiencia del SENASA y del cumplimiento de los integrantes de la cadena agroalimentaria de las normas del servicio de sanidad. En otras palabras, la seguridad sanitaria es el producto del compromiso y la responsabilidad de los productores y no una consecuencia acotada a la efectividad de la vigilancia y el castigo a las infracciones.

Hoy la Argentina no tiene ninguna de las cinco enfermedades que amenazan la sanidad animal a escala mundial. El país recuperó el estatus de país libre de aftosa con vacunación al norte del paralelo 42°; es una de las cuatro naciones reconocidas en el mundo como libre del Mal de la Vaca Loca; está libre de las enfermedades que afectan la producción avícola (Newcastle e Influenza Aviar), y ha sido declarado libre de Peste Porcina Clásica. Además, se logró la reapertura del mercado europeo y la apertura del mercado chino para los cítricos.

Sin embargo, la ocurrencia de fiebre aftosa en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul y las sospechas en el estado de Paraná, limítrofe con la provincia de Misiones, plantea la necesidad de que el SENASA y los productores conformen un escudo sanitario que impida el ingreso del virus de la aftosa al país.

El SENASA ha declarado el alerta sanitario en todo el territorio nacional y, consecuentemente, ha tomado una serie de acciones preventivas para mantener al país libre de esa enfermedad.

La efectividad de esas medidas requiere, por tanto, que el conjunto de los actores involucrados cumplan de manera responsable con el rol que les cabe en esta situación.

En este sentido, los productores y veterinarios deberán vacunar la totalidad de los bovinos de cada campo según la programación establecida por el ente sanitario local; cumplir con los requisitos exigidos para los movimientos de animales y registrar, en la oficina local del SENASA, los ingresos de animales a los campos; denunciar al Servicio las sospechas acerca de movimientos de hacienda que no cumpla con las normativas (carencia de Documento de Tránsito Animal) o cualquier anormalidad que se detecte. También, en este último aspecto, colaborar con las policías provinciales y la Gendarmería Nacional, que realizan controles en ruta de los transportes de hacienda. Deberá denunciarse inmediatamente a la oficina local del SENASA la detección de animales con sintomatología compatible con la fiebre aftosa.

Por su parte, las entidades que nuclean a los productores tendrán que comprometerse a difundir las medidas de prevención en sus jurisdicciones, a fin de concientizar e involucrar en el tema a la población. Serán función de las autoridades provinciales y municipales impedir la faena clandestina; controlar que no se alimente porcinos con residuos crudos e impedir en los basurales el ingreso de cerdos y su alimentación con residuos allí depositados.

Gendarmería Nacional y Prefectura Naval tendrá a su cargo colaborar con las tareas de control para evitar el ingreso de animales y productos prohibidos, tantos en los puestos como en frontera seca.

Estas acciones, coordinadas e su conjunto, permitirán minimizar el riesgo de aparición de la fiebre aftosa en el país y no perder lo ganado. Debe recordarse que el excelente desempeño exportador de los productos cárnicos nacionales está directamente relacionado con el estatus sanitario que exhibe el país.