LA VISIÓN DE UN ACADÉMICO SANTAFESINO
La inflación, ¿un fenómeno que nos afecta a todos?
El autor advierte que el gobierno nacional debe acertar correctamente en el tipo de inflación al que estamos asistiendo, a fin de que pueda tomar las medidas necesarias y correctas. Un análisis sobre un problema que nos quita el sueño.
Redacción El Santafesino
13/05/2006

Julio C. Tealdo es profesor de Economía Política de la Universidad Nacional del Litoral, y en este artículo especial para El Santafesino, el autor advierte que el gobierno nacional debe acertar correctamente en el tipo de inflación al que estamos asistiendo, a fin de que pueda tomar las medidas necesarias y correctas. Un análisis sobre un problema que nos quita el sueño.
Fuente: El Santafesino

En estos últimos días mucho se está debatiendo sobre el precio de la carne. Además el gobierno ha tomado algunas medidas específicas sobre el sector a fin de regular en cierta forma los aumentos de precios. En realidad en los últimos meses hemos asistido a aumentos de precios, desde distintos sectores, y ha reaparecido el tema de la Inflación como fenómeno económico.

En este marco, sería necesario aclarar algunos conceptos básicos que nos sirvan para interpretar, que está pasando en la economía argentina, y no caer en el error “facilista” de aplicar medidas recesivas para contener la suba de precios.

¿Qué es la inflación?

En primer lugar, la inflación es un fenómeno muy complejo, cuyas características son la suba de precios, en forma generalizada, y persistente en el tiempo. No obstante, dicho concepto, el efecto más grave de este problema, es que se produce una redistribución en los ingresos de los ciudadanos. Es decir, no es un fenómeno, donde todos los sectores pierden, sino algunos pierden fuertemente su poder adquisitivo, y otros se benefician en gran forma con el fenómeno inflacionario.

En segundo, lugar existen distintos tipos de inflación, dado que las causas que la provocan son diferentes. De acuerdo a la teoría económica, podríamos agrupar este fenómeno en tres tipos diferentes de inflación: 1) la que se conoce como inflación de demanda; 2) la inflación de costos; y un tercer tipo 3) la inflación estructural.

Brevemente podríamos decir, que el primer tipo de inflación mencionado (1), es aquella donde la demanda global de la economía es superior a su oferta de bienes y servicios, encontrándose la economía a pleno empleo, es decir, a pleno funcionamiento. En este caso, la solución típica es enfriar la economía, o sea, aplicar recetas recesivas, tales como restringir el circulante, menos gasto del estado, con lo cual la economía entraría en recesión, caería la demanda y de esta forma se equilibra la oferta y demanda de bienes.

La inflación de costos, en cambio es aquella, donde los mercados no son competitivos, existen monopolios (1 solo oferente) u oligopolios (pocos oferentes), en los distintos tipos de bienes, y esto lleva a que los sectores concentrados controlan la oferta, y ante un crecimiento de la demanda, en lugar de generar mas bienes y servicios vía aumento de la inversión, aumentan los precios. Y el tercer tipo de inflación, sería el caso de la inflación estructural, que es aquella inflación que se produce como consecuencia de un “cuello de botella” en la oferta de un bien básico de la economía, que impacta en todos los precios. El caso más conocido de esta inflación, es la inflación cambiaria. Por ejemplo, la devaluación en la Argentina de 2001, generó un aumento de precios como consecuencia del dólar (falta de divisas como bien básico de cualquier economía). Al subir el dólar, ello impactó en todos los precios, y con mayor razón en nuestro país que luego de los ´90 (destrucción de la industria nacional), por que la estructura productiva quedó fuertemente dependiente de insumos básicos importados del exterior. Como consecuencia de ello, hubo un período fuertemente inflacionario en gran parte del año 2002.

La actualidad argentina

Habiendo conceptualizado el fenómeno, es interesante que el lector pueda analizar que está pasando en la economía argentina en la actualidad, e interpretar de la mejor forma que tipo de inflación es la que se está presentando. El gobierno nacional debe acertar correctamente en el tipo de inflación al que estamos asistiendo, a fin de que pueda tomar las medidas necesarias y correctas, por que sino, dicho fenómeno seguirá vigente y afectando a ciertos sectores sociales, en beneficios de otros.

En este marco, podemos asegurar que hoy no tenemos una inflación de demanda, por la sencilla razón que en nuestro país siguen existiendo fuertes niveles de desocupación (y sub-ocupación) y capacidad ociosa de producción en algunos sectores económicos. Con lo cual la visión ortodoxa de frenar la economía no serviría para resolver el problema, incluso si se aplican políticas tales como subir la tasa de interés, aumentar impuestos, bajar el gasto público, traería, menos demanda, como consecuencia de ello, menos producción en general, despidos de personal y más desocupación.

Si nos referimos a la inflación estructural, y sobre todo a la cambiaria, observamos que el dólar no ha tenido grandes modificaciones, después de la gran devaluación de 2001, donde allí sí se vieron favorecidos los sectores exportadores por las grandes ganancias que les generó pasar de un dólar a $ 1, a un dólar a $ 3, y fuertemente perjudicados el resto de todos los sectores sociales, pero sobre todo aquellos de ingresos fijos, como los asalariados.

Hoy podemos asegurar que no estaríamos asistiendo a un proceso de inflación cambiaria. Con lo cual, uno debería apuntar a la inflación de costos, como causante de la inflación actual. Es decir, el problema de la estructura económica de la Argentina, es que desde mediados de la década del ´70, los mercados de bienes y servicios son cada vez más concentrados. Y las políticas aplicadas sobre todo en los noventa, potenció un proceso de concentración y extranjerización como nunca se vio en nuestra economía. Si uno hace un recorrido por los diferentes tipos de mercados, nos vamos a encontrar que en las 8 mayores plantas industriales (en algunos sectores un menor números de plantas) (1), los niveles de concentración de la oferta son muy altos, frente a una demanda atomizada en toda la sociedad.

Esto nos lleva a concluir, que ante una aumento de la demanda por parte de la gente por diferente razones, aumento de salarios, planes sociales, aumento de las jubilaciones, mayores niveles de empleo, reactivación de sectores como la construcción, mayor gasto público del estado, etc. etc., y teniendo frente a ello una oferta concentrada, con escaso niveles de competencia, sin ningún tipo de regulaciones de precios, los sectores que poseen dicha oferta aumentan precios a fin de mejorar sus niveles de ganancia, en perjuicio de las grandes masas de empleados y obreros de ingresos fijos, que ven caer con la inflación su nivel de poder adquisitivo, su nivel de compras.

Conclusión

En este artículo no pretendemos establecer recetas mágicas para proponer soluciones al problema inflacionario, sí tratamos de hacer un humilde aporte a esclarecer un tema, que se lo toma con mucha liviandad en los medios de comunicación masivos, donde incluso se afirma que un aumento de salarios generaría cada vez mas inflación, cuando en realidad y comparado con la década del noventa, y sobre todo después de la devaluación en el año 2001/2002, los salarios se encuentran en sus niveles más bajos de la historia, y sin embargo no asistimos a ninguna baja de los precios de la economía. Sino todo lo contrario, a la inflación de 2002, ahora empiezan a aparecer aumentos de precios, en distintos mercados, carne, lácteos, autos, gaseosas, etc., y en un contexto donde los salarios ni han podido todavía recuperar el terreno perdido en la distribución del ingreso, y fuertemente ganado por los sectores (empresas nacionales y extranjeras) más concentrados de la economía argentina.

Autor: Julio C. Tealdo. Prof. Economía Política UNL. Contacto: jctealdo@fcjs.unl.edu.ar - (1) “La concentración de la industria argentina a mediados de los años noventa”, Daniel Azpiazu, en base a datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos).




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