Después de varios días de furia, los productores agropecuarios del centro de la provincia de Santa Fe tuvieron un paréntesis entre sábado y lunes, con diversos niveles de movilización pero con presencia en cada uno de los cortes de ruta donde se originó la protesta en rechazo al aumento de las retenciones a la exportación de granos.
El paso de vehículos de carga estuvo restringido y resultó más normal el tránsito de los particulares, que mostraron adhesión a la protesta agraria. Este martes las manifestaciones recrudecieron sin incidentes ni momentos de tensión, aunque con significativas expresiones como la asamblea que se realizó en Colonia Nueva, distrito Humboldt.
Pero la nota saliente estuvo al cierre de la jornada, con un "cacerolazo" en la Plaza de Mayo en la ciudad de Santa Fe, replicando la adhesión de los ciudadanos de las grandes urbes registradas en Buenos Aires y Córdoba.
Según informó en las últimas horas de ayer ellitoral.com, "cientos de personas se autoconvocaron en la plaza 25 de Mayo de la ciudad de Santa Fe, frente a la Casa de Gobierno, para manifestarse en contra de las medidas tomadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner o, si se prefiere, en apoyo al campo".
De acuerdo a la crónica periodística, la movilización comenzó en la Sociedad Rural de Santa Fe con un pequeño grupo de personas. Sin embargo, al llegar a la plaza, "la gente comenzó a autoconvocarse, cacerola en mano, a una protesta ruidosa y pacífica".
"Alrededor de las 21.30 ya había más de medio millar, y el número siguió en aumento. Los ruidos de cacerolas y una fogata improvisada en el medio de la plaza, que no paró de arder, eran el manifiesto de un descontento que, quedó en claro, ya no es exclusivo del campo" expresó la versión digital del vespertino local.
Discurso y reacción
Sin lugar a dudas, el detonante de la reacción espontánea de la sociedad en diversos puntos del país, fue el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien con un tono desafiante, no se movió un centímetro de la línea discursiva que acompañó el anuncio de las resistidas medidas días atrás.
Durante su discurso la Presidenta se refirió al paro agropecuario y sostuvo que, a diferencia de los piquetes del 2001 "que eran piquetes de la miseria", los cortes de ruta de los productores del campo son "piquetes de la abundancia." Cristina Fernández afirmó que "algunos insisten con las mismas prácticas de siempre y parece que no están decididos ni a cambiar ni a comprender ni a entender" y sostuvo que quienes protestan contra las retenciones son "los sectores de mayor rentabilidad del país." En ese sentido la primera mandataria expresó que "hay una suerte de socialización de las vacas flacas" y parafraseando a Atahualpa Yupanqui, aseveró "cuando las vacas vienen gordas, las vaquitas para ellos y las penitas para los demás."
Cristina Fernández defendió así el sistema de retenciones y aseguró que "si no hubiera retenciones, el pollo, la carne, la leche, los argentinos las verían por televisión." La Presidenta además enumeró las medidas que favorecen la rentabilidad del sector agropecuario -como el sostenimiento del tipo de cambio y el gasoil subsidiado- y recalcó que "los costos (en pesos argentinos) los sostiene el peón rural que es el peor pagado de toda la escala salarial."
Llegando al final de su discurso, la primera mandataria enfatizó que no va a someterse "a ninguna extorsión", ya que, si bien "puedo entender los intereses de un sector, soy presidenta de todos los argentinos y tengo que gobernar para todos los argentinos."