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Economía
EL DEBATE DE LOS INVIERNOS
Crisis energética: qué se hace y qué se puede hacer

Políticas ausentes y desconocimiento se combinan para dar lugar a una crisis que no termina de solucionarse. Paralelamente, es escaso el uso de medios de energía alternativos: equipar una casa para que funcione con energía solar tiene el mismo costo que un auto nuevo.

Prensa Universidad Nacional del Litoral
05/07/2008

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  Llega el frío y el debate es inminente: no hay energía suficiente para un planeta que cada vez demanda más, pero que no incrementa a la par su producción energética. En nuestro país, la discusión se abona con otros ingredientes, como la falta de políticas claras y el escaso uso de las fuentes alternativas, como los paneles solares, los molinos de viento o los combustibles alternativos.
Fuente: Gentileza UNL

Llega el frío y el debate es inminente: no hay energía suficiente para un planeta que cada vez demanda más, pero que no incrementa a la par su producción energética. En nuestro país, la discusión se abona con otros ingredientes, como la falta de políticas claras y el escaso uso de las fuentes alternativas, como los paneles solares, los molinos de viento o los combustibles alternativos.

“No quiero ser apocalíptico, pero en el futuro la supervivencia de la raza humana dependerá de la inteligencia que tenga en aprovechar todos los recursos energéticos que la rodea”, dijo el Dr. Román Buitrago, director del Grupo de Energías No Convencionales (GENOC) del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), en manifestaciones al programa Universidad Abierta, que conduce Suzy Tomas los domingos, de 9 a 10, por LT 10.

La falta de energía –opinó el especialista- está originada fundamentalmente en falta de políticas: se trata de un problema de deficiencia estructural que radica en las decisiones del actual gobierno, y también de sus antecesores. “Las inversiones en materia energética no fueron las apropiadas y podemos imaginarnos porqué”, manifestó.

“En el segundo período presidencial de Carlos Menem (1995-1999) tuvimos una depresión económica muy grande y la potencia instalada generaba más energía de la que se necesitaba. Los consumos industriales eran muy bajos. Cuando después del 2002 tuvimos una recuperación, un resurgimiento muy grande y la Argentina estaba creciendo al ritmo del nueve por ciento, crecer implicaba más consumo energético”, recordó.

Esto se debe a que el consumo de energía corre a mayor ritmo que el crecimiento económico porcentual. “Entonces la estructura comenzó a generar más pero llegó a su límite, ya no había más capacidad ociosa. Se hicieron nuevas obras, pero no las suficientes. Al asumir, Néstor Kirchner tuvo un plan de obras que parecía que en el mediano plazo resolvería los problemas de crisis, pero sufrió una postergación inexplicable hasta el día de hoy y todas las obras energéticas anunciadas para tener una producción de energía que compensaría la demanda no están terminadas”, lamentó.

En este sentido, Buitrago citó los ejemplos de dos centrales térmicas que no se concluyeron: “Una, se está instalando en el sur de la provincia, en la localidad de Timbúes; y otra en San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires. Ambas poseen una potencia estimada de 600Mw con generación a partir de gas, combustible comprado a Bolivia que debería venir en un gasoducto del norte. Pero esas centrales están en construcción, el gasoducto también y Bolivia no sabe si nos venderá gas”. Esa falta de producción –agregó- es lo que está produciendo esta “crisis” o faltante energética.

El petróleo

En cuanto al petróleo, nuestro país tiene suficiente producción como para abastecernos, pero sucede que el tipo de crudo extraído no destila el suficiente gasoil para el mercado interno y esto genera un desequilibrio.

“Se necesita importar otro tipo de petróleo con el cual las destilerías produzcan gasoil. Pero en el juego de la importación y la exportación las empresas petroleras prefieren dar prioridad a la venta de combustibles fuera del país, como las naftas que tienen superávit, y no a la importación de gas oil. El gobierno resolvió medianamente esta situación a través de un convenio con Venezuela, que en este momento nos está enviando tanques pero evidentemente no lo suficiente para que no haya faltante de gas oil en la Argentina”, sostuvo.

Las alternativas

El capital que debe invertir una persona para tener independencia de energía eléctrica en su vivienda es menor que el costo de un automóvil, explicó Buitrago. “En este momento se están vendiendo en Argentina 500.000 autos nuevos por año: 500.000 familias podrían tener energía eléctrica propia y no depender de la red”, estimó.

Para el especialista, la solución reside en el aprovechamiento de la energía fotovoltaica, porque en el futuro todas las fuentes contribuirán con lo que se denomina “equilibrio energético”. “El caso de los módulos fotovoltaicos o la energía solar fotovoltaica será una de las fuentes importantes, a tal punto que tal vez alcancen a cubrir el 30 o 40 por ciento de las necesidades de energía”, aseveró.

Esto es así, añadió, porque la voltaica es una tecnología en pleno desarrollo y expansión. “En Europa, por ejemplo, es un boom de dimensiones no pensadas por quienes trabajamos en el tema desde hace cuatro o cinco años por la magnitud que está tomando, el entusiasmo que está teniendo y los resultados. En estos momentos España nos sorprende con inversiones multimillonarias en empresas e instalaciones fotovoltaicas que hoy llegan a producir el 10% de su energía eléctrica”, apuntó.

Entonces, ¿por qué no se aprovecha este tipo de energías alternativas? “Falta una Secretaría de Energía que genere todo un sistema de promoción. Hay iniciativas, hay personas que están pensando esto y que tienen preocupación. En algunas intendencias de la provincia de Santa Fe, he visto el interés en que este tipo de energías comiencen a ser usadas. Pero hay barreras que deben superarse: la primera es la de la difusión y el conocimiento, y la segunda, la del apoyo del gobierno, que es básico porque estamos hablando de una innovación tecnológica que necesita de un puntapié inicial para ponerla en el mercado”, afirmó.

A propósito, el docente aseguró que poner en marcha un sistema fotovoltaico es posible: “Si una persona toma la decisión hasta puede convertirse en una pyme energética. Los módulos fotovoltaicos, por su modalidad, se pueden colocar e ir aumentando en número en el tiempo. Se puede generar toda la energía que se necesita para la casa y todo el excedente conectarse a la red de distribución para ser vendido a la red de distribución y lograr un ingreso”.



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