BAJOS SUBMERIDIONALES
Promueven “cosechar” agua para afrontar la escasez
En esta región las precipitaciones constituyen la fuente principal de agua para consumo humano y actividades productivas, pero su ocurrencia es irregular. Frente a este panorama, se desarrollan prácticas para captar, almacenar y distribuir el recurso de manera eficiente.
Redacción El Santafesino
04/06/2012

El agua de lluvia en los Bajos Submeridionales se destina principalmente al consumo humano, abrevado animal, riego de huertas y pasturas. “La estrategia consiste en utilizar agua de las precipitaciones como fuente principal para la ingesta humana”, afirmó el Ing. Mario Basán Nickisch, especialista del INTA.
Fuente: Prensa UNL

En el norte de la provincia de Santa Fe, sureste de la provincia de Santiago del Estero y sur de Chaco hay aproximadamente 8 millones de hectáreas que conforman la región denominada Bajos Submeridionales. Allí, la disponibilidad de agua segura para consumo humano y actividades productivas depende, fundamentalmente, de las precipitaciones.

Sin embargo, la ocurrencia de las lluvias es irregular, lo cual produce alternancias de anegamientos y sequías. “Por ello es indispensable gestionar adecuadamente este recurso primordial, a fin de contar con sistemas de abastecimiento aptos para sobrellevar los períodos de déficit de agua. En esta región, la infraestructura no está preparada para afrontar estos escenarios”, afirmó el Ing. Mario Basán Nickisch, especialista del INTA, en el marco de la conferencia “Manejo integral del agua a escala predial en los Bajos Submeridionales” que brindó el 14 de mayo en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL.

Por otra parte, la región se caracteriza por la escasez de agua subterránea, que además presenta problemas de calidad, y por la expansión de la frontera agrícola hacia tierras con limitada capacidad productiva, confinando al sector ganadero a zonas con un deterioro significativo de los recursos agua y suelo.

“En general, hay un desconocimiento sobre el manejo del recurso hídrico en este tipo de ambiente. A pesar de la sequía ocurrida en los últimos años, aún prevalece la idea de ‘sacarse el agua de encima’ en lugar de gestionarla integradamente. Desde el INTA, por el contrario, proponemos captar, conducir, almacenar, conservar, tratar el agua de acuerdo a los diferentes usos y distribuirla de manera eficiente. Es decir, minimizar la pérdida del agua de lluvia que no se infiltra para ‘cosechar’ la mayor cantidad posible durante períodos secos y normales y contar con sistemas aptos para drenar el agua de excedencia durante períodos húmedos”, comentó el especialista.

Para alcanzar este objetivo, y en articulación con algunas universidades y el Centro Regional Litoral del Instituto Nacional del Agua (CRL-INA), el INTA desarrolla proyectos de investigación y extensión en predios de pequeños y medianos productores de la zona, quienes participan activamente de los mismos.

Agua segura

El agua de lluvia en los Bajos Submeridionales se destina principalmente al consumo humano, abrevado animal, riego de huertas y pasturas.

“La estrategia consiste en utilizar agua de las precipitaciones como fuente principal para la ingesta humana. Para ello, intentamos recuperar en la comunidad la costumbre de recolectar agua de lluvia, con la posibilidad de que la misma sea tratada adecuadamente. De modo que la idea es optimizar los sistemas tradicionales de aprovechamiento de agua y promover el uso de tecnologías ‘amigables’ para que los productores sean capaces de instalar, operar y mantener los sistemas que se abastecen de agua de lluvia, complementada con agua subterránea”, explicó Basán Nickisch.

En los Bajos Submeridionales, el agua se obtiene a través de represas, aljibes domiciliarios o comunitarios, pozos y perforaciones, canales, escurrimiento superficial natural o camiones cisterna.

“Desde el INTA promovemos el uso de aljibes, que se pueden construir fácilmente. Constan de un área de captación acorde a los volúmenes de lluvia del lugar y a la demanda de la familia o del grupo de productores, un área de conducción segura, un mecanismo de prefiltrado y filtrado para almacenar agua limpia, un mecanismo de cloración adecuado y un sistema de bombeo que evita la contaminación del agua almacenada”, afirmó el ingeniero.

Producción sustentable

Garantizar la disponibilidad y calidad de agua también es importante para el sector productivo de los Bajos Submeridionales.

Una alternativa de manejo de los recursos hídricos que se está investigando para satisfacer la demanda de abrevado animal consiste en la recarga natural e inducida de acuíferos con agua de lluvia, así como la sistematización de áreas de captación de precipitaciones a fin de “cosechar” agua y conducirla para recargar represas.

En el caso de las huertas y pasturas, el riego por goteo se está posicionando como el sistema más eficiente para este tipo de uso. “Tiene varias ventajas: se adapta a cualquier tipo de terreno y permite ahorrar agua, abono y energía, incrementar la producción y utilizar agua de menor calidad. Hemos regado maíz con agua relativamente salina, utilizando este sistema, y no hubo diferencias con respecto a la producción obtenida por riego con agua dulce”, argumentó el especialista.

Con todo, el diseño de cualquier sistema de aprovechamiento de agua requiere una evaluación integral de los recursos hídricos, analizar las pérdidas y cuantificar la demanda, así como organizar los grupos sociales que serán beneficiados. “El agua, en época de escasez, no une a las personas. Por lo tanto, a la hora de diseñar sistemas, especialmente cuando se pretende que su uso sea comunitario, es indispensable la participación de los productores en la toma de decisiones desde el inicio del proyecto. De lo contrario, la iniciativa podría generar conflictos en el grupo, fracasar o quedar en manos de unos pocos beneficiados, incumpliendo con el objetivo para el cual fue concebida”, concluyó.

Prensa UNL – prensa@unl.edu.ar




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