ADVERTENCIAS SECTORIALES
Las importaciones y su impacto negativo en la industria nacional
“¿Qué hacemos con las importaciones?”, se pregunta en un documento la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Advierte que las cantidades importadas de bienes de consumo crecieron 17% en 2016 y 22,5% en el primer mes de 2017.
Redacción El Santafesino
28/03/2017

“Están cerrando fábricas y hay más de 45 mil despidos en el sector”, señala CAME en un análisis exhaustivo sobre la importación de bienes de consumo.
Fuente: Archivo

Por el tipo de cambio atrasado, los altos costos internos y la falta de controles aduaneros, están comprometidas buena parte de las PyMES industriales que no pueden competir con los productos que ingresan. Están cerrando fábricas y hay más de 45 mil despidos en el sector. La avalancha externa se presenta también en el comercio informal, por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia”.

Este es el tenor del informe que semanas atrás publicó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entidad que precisó que las cantidades importadas de bienes de consumo crecieron 17% en 2016 y 22,5% en el primer mes de 2017. La fuerte advertencia entra en consonancia con los planteos realizados por el gobierno de la Provincia de Santa Fe y varias cámaras empresarias que vinculan a los industriales santafesinos.

Según señala CAME, paulatinamente, las importaciones “están volviendo a copar” el mercado y desplazando al fabricante local. Como consecuencia del tipo de cambio atrasado, los altos costos domésticos y la falta de controles aduaneros, muchas industrias se están viendo desplazadas por productos que llegan en algunos casos formalmente, a través de la Aduana, y en otros mediante contrabando de países limítrofes como Paraguay, Bolivia y Chile. Estas industrias son, entre otras, la indumentaria, la naval, de calzados, juguetes, electrónicos, muebles, cueros, bicicletas, bebidas alcohólicas y las producciones regionales.

“No se trata solo de manifestaciones aisladas de algunos fabricantes proteccionistas como suele decirse cuando aparecen las advertencias. Hay evidencia estadística concreta que avala esta preocupación” dice, y precisa:

En 2016 las importaciones bajaron 6,7%. Pero el declive se explica porque los precios cayeron 10,4%. En cambio, las cantidades importadas subieron 3,8% en el año. En los bienes de consumo, la entrada del exterior creció 9,1% en dólares en 2016, a pesar que los valores promedio de esos productos bajaron 6,7%. Es que las cantidades importadas de estos artículos crecieron 17%.

Es decir, en un mercado donde las ventas minoristas cayeron 7% promedio en el año, ingresaron bienes de afuera más baratos, pero en mayor cantidad, justo en un año donde los argentinos consumieron menos. Eso explica la caída de casi 5% en la producción industrial, especialmente en la industria PyME.

Si se toman los montos del entrante exterior según partidas arancelarias a 2 dígitos, se observa que el 56% de los rubros cayeron en 2016 y el 44% restante subieron. Pero cuando se miden en kilogramos importados, el 80,2% de los sectores vieron incrementar sus importaciones en 2016.

Mal comienzo

En el primer mes de 2017, la situación se agravó porque el alza de las importaciones alcanzó a más rubros. Según el INDEC, los artículos foráneos en enero habrían crecido 7,1% en montos frente a enero 2016 (y casi el mismo aumento, 7,2%, tuvo en cantidades). Pero los bienes de consumo se dispararon: la entrada del exterior creció 19,7% anual en precio y 22,5% en número.

La oleada de importaciones que se observa en muchos sectores no está entrando solo por el comercio legal, también por el ilegal. Frente a la falta de controles, el contrabando en las fronteras con Paraguay, Bolivia y Chile creció fenomenalmente en diversos rubros, desde los más habituales como indumentaria, calzados y productos electrónicos, hasta alimentos y bebidas, muebles o máquinas.

El efecto de las importaciones en un mercado recesivo, no es neutro. En el último año vienen cerrando fábricas, especialmente pequeñas y medianas, y se acentuaron los despidos. Por ejemplo, el sector calzado estima que hubo 4.000 cesantías entre 2016 y 2017, mientras que en el ramo textil 3.245 (aunque las cámaras del rubro aseguran que si se midieran en empresas más pequeñas estarían arriba de 7.000). Otra industria golpeada, es electrodomésticos y artículos electrónicos, donde hubo 4.923 despidos y la baja de aranceles amenaza a otros 10 mil.

Liberar no es una solución

La evolución de las importaciones muestra el agravamiento de dos viejos problemas argentinos, según CAME.

El primero: es la falta de competitividad que tienen muchos sectores para producir en una economía con costos en dólares crecientes, con un tipo de cambio atrasado, con ciclos de alzas y bajas tan acentuados, y donde buena parte de los empresarios no tienen posibilidades de financiar mejoras tecnológicas que compensen esas distorsiones.

El segundo: es la falta de controles al comercio ilegal que ingresa por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia principalmente, y que se distribuye por todo el país. Así, el problema de las importaciones se agrava cuando se mira todo lo que ingresa sin declarar. Afecta a un gran abanico de productos. Por ejemplo, la cooperativa de ladrilleros de la ciudad de Clorinda, en Formosa, denunció recientemente la entrada de 250 mil ladrillos diarios desde Paraguay.

“Argentina no puede dejar que estos problemas se acentúen porque sería poner miles de empleos en riesgo”, argumenta la entidad, y aclara: “La solución no es única. Pero hay que advertir que si se decide dejar que las importaciones sigan su curso, hay que tomar medidas urgentes para mejorar la competitividad del industrial, principalmente del pequeño y mediano que es el más comprometido. O bien, volver a la política de administración del comercio exterior para proteger a las áreas más sensibles, sin interrumpir el proceso de formación de capital o de importación de bienes intermedios e insumos que no se fabrican en el país, y son necesarios para completar el ciclo productivo”.

Finalmente apunta que la situación “es grave” porque son muchos los sectores comprometidos. “Se evidencia en las economías regionales donde vienen creciendo ruidosamente las importaciones de carne porcina, de carne aviar, de semillas, frutos, plantas medicinales, hortalizas y frutas. Pero también en el rubro de lácteos, muebles, alfombras y revestimientos textiles para el suelo, manufacturas de cuero, bicicletas, juguetes, máquinas y herramientas, y muchísimos otros que conforman el mapa de la producción de la industria nacional”, concluye.




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