SERVICIO DE ENERGÍA ELÉCTRICA
El aumento de tarifas afecta mucho a los pequeños y medianos comercios
La Federación de Centros Comerciales de la provincia de Santa Fe realiza intensas gestiones para lograr modificaciones en la facturación del servicio de energía eléctrica que permita a los comercios sobrellevar el duro golpe de los recientes aumentos en el servicio. Estos pueden convertirse en un golpe letal para las ya alicaídas finanzas del sector.
Redacción El Santafesino
20/03/2018

Vecinos de la ciudad de Esperanza marcharán contra los aumentos de las tarifas de la EPE.
Fuente: El Santafesino

El año pasado, luego de los importantes aumentos que se produjeron, el sector realizó muchos esfuerzos por cumplir con la obligación del pago del servicio, reduciendo otro tipo de gastos, incluso relacionados a la calidad de atención, producción y de recursos humanos.

No quedan más gastos que suplir ni ahorro que hacer por lo que las nuevas facturas con este nuevo ajuste tarifario resultan impagables a las flacas cajas de los comercios.

Los aumentos podrían trasladarse a precios, pero esto implicaría sumar un nuevo factor a la espiral inflacionaria a la vez de continuar perdiendo ventas ante la falta de poder adquisitivo de los consumidores. También se podría absorber y disminuir la rentabilidad, pero en estos tiempos se está trabajando tan al límite de la continuidad económica que ni siquiera hay margen para esa disminución. La Empresa Provincial de la Energía, en su servicio monopólico puede aumentar el servicio, sin necesidad de analizar sus costos internos, pero este es un recurso que el comercio no tiene, por las razones expuestas.

Por todo esto desde Fececo han realizado diversas presentaciones. Por un lado, a las entidades gremiales empresarias a nivel nacional se les solicitó gestionar una reducción en la tasa del 27% de IVA con la que se grava el servicio. Si bien este pago se puede tomar como crédito fiscal, habría un alivio financiero al momento del pago, a la vez de favorecer a los usuarios monotributistas en una reducción del importe a abonar. También se iniciarán conversaciones con legisladores nacionales en este sentido.

Se presentó también una serie de pedidos a la Empresa Provincial de la Energía, solicitando prorrogar los próximos vencimientos a la vez de reducir el interés financiero por pago en cuotas.

Por otro lado, al gobernador Miguel Lifschitz se le envió una carta que incluye los siguientes puntos:

-Revisar el valor del kw facturado a los consumidores. De una simple comparación con otras jurisdicciones resulta evidente la gran diferencia que existe entre lo pagado en nuestra provincia y en el resto.

-Realizar las gestiones necesarias para que se aplique indefectiblemente el beneficio del 14% de descuento a los usuarios comerciales que se encuentren al día con el pago del Impuesto sobre los Ingresos Brutos que establece la Ley 11.257. En la actualidad ese beneficio se ha reducido considerablemente. Desconocemos los motivos por los cuales no se acata una Ley provincial en vigencia.

-Impulsar una norma que exceptúe al sector comercial del tributo del 6% establecido por la Ley 7797.

-Impulsar una norma que exceptúe al sector comercial del tributo del 1,5% de la Ley Provincial 6604 del Fondo de Electrificación Rural.

-Exceptuar al sector comercial del pago de la CAP (cuota de alumbrado público), dado que en la mayoría de los casos también es tributado en la tasa General de Inmuebles.

-Reducir la alícuota del Impuesto de los Ingresos brutos que paga la Empresa Provincial de la Energía y trasladar esa reducción al costo del servicio.

-Aumentar la cantidad de bandas de consumo del cuadro tarifario vigente de la EPE. Es decir que en lugar que las bandas sean a los 400, 800, 2000 kwh/mes, éstas sean cada 100 kwh/mes, hasta los 3000 kwh/mes.

La Federación de Centros Comerciales agrega que además del deber de analizar el valor del kwh que cobra la EPE, que es superior al de otras jurisdicciones, mereciendo por ende una profunda revisión de las razones por las cuales se convierte en el más caro de la región, se requiere de voluntad política de asumir que las actuales facturas resultarán impagables para una gran cantidad de usuarios comerciales, condenándolos a un futuro incierto, con riesgos de no poder continuar con la actividad comercial o recurriendo, lamentablemente a medidas extremas de reducción de costos en personal para poder atender el excesivo costo del imprescindible servicio eléctrico.