La población que carece de un abastecimiento seguro de agua y de un saneamiento adecuado de sus excretas, asociado a un bajo nivel socioeconómico, constituye la población vulnerable al riesgo sanitario, es decir, con mayor exposición a contraer enfermedades relacionadas con el agua. En la provincia de Santa Fe, como revela el informe que acompaña esta edición, casi un 30 por ciento de las localidades no posee agua potable, mientras que un 80 por ciento no cuenta con desagües cloacales.
Las enfermedades de origen hídrico más frecuentes en la Argentina son las gastrointestinales agudas, la paratifoidea, la fiebre tifoidea, las parasitosis intestinales, el Arsenicismo, la Fluorosis y lametahemoglobineamia. La Evaluación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento 2000 en las Américas (www.cepis.ops-oms.org), señala que el desarrollo económico del país en los últimos años “no ha tenido correlación con el desarrollo social” y que el sector saneamiento “no ha estado exento de esta situación”. Advierte que los prestadores privados “tienden a realizar las inversiones en los sectores con mayor poder adquisitivo, mientras que los sectores más pobres deben esperar por los servicios. Los gobiernos nacional, provinciales o municipales no cuentan con suficientes recursos para atender a esta población; por lo tanto, las soluciones que se van dando no alcanzan a cubrir la demanda de servicios existente”.
Esa es la realidad de la provincia, que carga una responsabilidad adicional al actual gobierno: tras la reciente confirmación del retiro de la concesionaria del servicio de aguas y cloacas, Aguas Provinciales, ahora deberá -primero- garantizar el servicio como corresponde, y luego debatir qué tipo de modelo aplicará para no sólo llevar agua potable a los hogares sino para introducir a la provincia en un camino de saneamiento que lleve los servicios a sectores de la población desprotegidos.
La misión no será sencilla porque los antecedentes inmediatos no ayudan: las inversiones en la materia han sido prácticamente nulas por parte del Estado en los últimos años. Ahora, ante la inesperada decisión de Aguas Provinciales, el gobierno de Obeid elaboró un proyecto de ley para la creación de la Empresa Santafesina de Aguas (ESA), un ítem que no figuraba en su plataforma de gobierno.
“Regular los diseños, la generación y supervisión de las políticas y acciones en materia de saneamiento hídrico, con la finalidad de equiparar la demanda de los usuarios de servicios de saneamiento básico con la oferta destinada a satisfacerla, en un contexto de desarrollo sustentable, en todo el territorio de la provincia de Santa Fe”. Con esta sutil manera de admitir el atraso que padecen cientos de poblaciones del interior, la actual gestión se propone imprevistamente encarar un proyecto de desarrollo que ni la empresa concesionaria ni las gestiones anteriores -incluido Obeid con la ex Dipos- tenían en los planes. “La finalidad primordial (...) es la de proveer servicios de agua y desagües sanitarios a amplios sectores de la población que aún no los tienen, situación ésta que podría comprometer su estado sanitario y calidad de vida” expresa el mensaje del gobernador enviado a la Legislatura.
El peligro no es potencial: la situación actual ya compromete la salud de la población. Cabe recordar que a principios de este año se registró un brote de Hepatitis A, con casi cien casos en las localidades de Romang, Ataliva y La Pelada. El Ministro de Salud de la provincia, Sylvestre Begnis, reconoció que la falta de agua era la principal causa del brote de hepatitis en esas comunidades.