EDITORIAL
Inseguridad vial
La cantidad de “accidentes”, muchos de los cuales son producto de la imprudencia de los individuos, y de muertes al volante, exigen un cambio de conducta urgente de los ciudadanos y una reacción gubernamental mediante políticas públicas que de manera integral propendan a brindar las soluciones a este drama.
Por Lic. Exequiel Kay
Redacción El Santafesino
06/11/2006


En 2006, desde el 1º de enero hasta el 30 de septiembre se produjeron 7.083 accidentes de tránsito, es decir, más de un accidente de tránsito por hora en el departamento La Capital de la provincia de Santa Fe. Los muertos fueron 58, en tanto, 2.296 personas resultaron con lesiones diversas.

Septiembre ha sido el mes récord: 892 accidentes, esto significa casi 30 por día, una cifra que resulta impresionante. Las estadísticas que se conocieron por la prensa santafesina, señalaron además que la mayor parte de los accidentes ocurren entre las 6 de la mañana y las 14 hs. (3.252), y en menor medida de 14 a 22 (2.465) y de 22 hasta las 6 (1.396).

Según un informe elaborado y difundido por la Asociación Civil Luchemos por la Vida, señaló que durante 2005 murieron en el país 7.138 personas, un promedio de 595 muertos por mes y 20 por día... En la provincia de Santa Fe, la cantidad de fallecidos ascendió a 552.

El mayor porcentaje de accidentes fatales se registró en la provincia de Buenos Aires, con una cantidad de 2.973 muertes, seguido la provincia de Santa Fe. Un triste lugar en el macabro podio junto a Córdoba (527 muertos).

Las cifras no son frías y permiten una vez más describir la gravedad del problema. Representan un termómetro que marca la alta temperatura de la conducta social que en los últimos años se ha salido de cauce. Aprehenderlas desde esa perspectiva, nos posibilita advertir la real dimensión de un flagelo que no se detiene.

La cantidad de “accidentes”, muchos de los cuales son producto de la imprudencia de los individuos, y de muertes al volante, exigen un cambio de conducta urgente de los ciudadanos y una reacción gubernamental mediante políticas públicas que de manera integral propendan a brindar las soluciones a este drama.

Las medidas oficiales aisladas son apenas aspirinas para un gran dolor de cabeza. Sumar inspectores de tránsito en rutas provinciales y nacionales como se anunció, es un decisión efectista pero poco efectiva. Restituir la presencia de la policía caminera podría ser interesante pero en el marco de un cambio en la elección de autoridades policiales que priorice el buen desempeño de los integrantes de la fuerza.

Evitar la comercialización e ingesta de alcohol en paradores ubicados en rutas, es una medida de dudosa implementación efectiva. Demandaría más y más inspectores... Elevar el valor de las multas, el peso de las sanciones, promover el retiro de la licencia de conducir según el caso, pueden llegar a ser decisiones con sesgo arbitrario que no conducen a soluciones serias.

Autoridades, especialistas, ciudadanía en general, deberíamos estudiar y acordar medidas integrales que tiendan a inducir buenas conductas, en lugar de imposiciones, condiciones y controles que sólo repriman sin producir en el sujeto un cambio de mentalidad y, por ende, de su accionar. Hacer cumplir la ley vigente y promover políticas que apunten a una convivencia más armónica, es la punta del ovillo para desenredar una compleja realidad que pone en riesgo nuestras vidas a diario.




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