EDITORIAL
El día después de mañana
Es el título de la película norteamericana que muestra los desastres provocados por el cambio climático. Los santafesinos de la capital volvimos a ver la misma película de 2003, y la región confirmó una tendencia recurrente de lluvias que genera pérdidas millonarias. ¿Hasta cuándo vamos a permanecer inmóviles ante tantas evidencias?
Por Lic. Exequiel Kay
Redacción El Santafesino
14/04/2007

En la ciudad capital llovieron más de 500 milímetros de cinco días, pero las jornadas del miercoles 27 y jueves 28 de marzo transcurrieron en medio de un caos social total, sin directivas claras desde los organismos oficiales. La evacuación de los barrios afectados -como en 2003- volvió a estar en manos de los propios vecinos, que se ayudaron unos con otros. La atención en los centros de evacuados puso al desnudo la falta de organización por parte del municipio para enfrentar una emergencia.
Fuente: El Santafesino

The day after tomorrow (“El día después de mañana”) es una película de origen norteamericano y se estrenó en mayo de 2004. El asunto que obsesiona al climatólogo Jack Hall (interpretado por Dennis Quaid) es la posibilidad de una nueva era glacial. Las investigaciones llevadas a cabo por Hall indican que el calentamiento global del planeta podría desencadenar un repentino y catastrófico cambio climático de la Tierra.

Las perforaciones realizadas en la Antártida muestran que es algo que ya ha ocurrido con anterioridad, hace diez mil años. Y ahora está alertando a los dirigentes de que podría ocurrir de nuevo si no se adoptan medidas de forma inmediata. Pero sus advertencias llegan demasiado tarde... Granizos de tamaños inusitados, vientos huracanados, violentas inundaciones azotan a las principales ciudades de los Estados Unidos. (*)

Santa Fe vive hoy su día después. Mañana es hoy, cuando debemos comenzar a preguntarnos porqué miles de viviendas están asentadas en terrenos irregulares e inundables en la ciudad de Santa Fe, porqué no se cuentan con planes de contingencia que permitan mitigar efectos de fenómenos naturales extraordinarios, porqué la provincia no cuenta con bombas extractoras de agua en número acorde a sus características topográficas.

A diferencia de la inundación de 2003, por la que murieron más de 20 personas a causa de la invasión del río Salado que se coló a Santa Fe por una obra de defensa inconclusa, el debate de esta historia que se repite pasa por saber si las casabombas ubicadas sobre la avenida Circunvalación Oeste (aún inconclusa en su tramo III) estaban en condiciones para responder a lluvias de magnitud, saber cuándo comenzaron a funcionar a pleno y porqué no se prevén manifestaciones naturales como estas con la tecnología hoy disponible.

En la ciudad capital llovieron más de 500 milímetros de cinco días, pero las jornadas del miercoles 27 y jueves 28 de marzo transcurrieron en medio de un caos social total, sin directivas claras desde los organismos oficiales. La evacuación de los barrios afectados -como en 2003- volvió a estar en manos de los propios vecinos, que se ayudaron unos con otros. La atención en los centros de evacuados puso al desnudo la falta de organización por parte del municipio para enfrentar una emergencia. Y las primeras manifestaciones oficiales demostraron un desconocimiento de la realidad por parte de las autoridades que trazaban sus diagnósticos desde los despachos de la Casa de Gobierno.

Al formar el Comité de Emergencia, el gobernador de la provincia, Ing. Jorge Obeid, pasó el manejo de la crisis al ámbito de la provincia, dispuso que se controle el funcionamiento de las casabombas, creó un subcomité de control para los centros de evacuados, poniendo de esta manera en evidencia que: la Municipalidad de Santa Fe no estuvo a la altura de las circunstancias; que el sistema de bombeo presentó problemas; y que el plan de contingencia falló o directamente no existe.

Si bien las precipitaciones de marzo fueron las mayores desde que hay registros oficiales (1901), las justificaciones oficiales se relativizan cuando se dice que nunca se había dado un fenómeno como este, cuando en realidad, una de las enseñanzas de 2003 fue la ocurrencia de lluvias de entre 300 y 400 mm. en la cuenca del río Salado. Y hablar del cambio climático como una novedad a partir de la cual ahora se deberán actualizar los planes de obras es risueño.

Las acciones del hombre que inciden negativamente en la naturaleza se reportan desde hace más de 200 años y no hace falta recurrir a los manuales para verificar esta realidad. Sólo basta con leer los diarios o -volviendo al comienzo- ir al cine.

(*) Sinopsis: www.labutaca.net




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