EDITORIAL
Siniestros viales
El lenguaje siempre evidencia grados de conciencia que tenemos los seres humanos sobre diversas problemáticas sociales. “Accidente” es un suceso eventual. “Es una fatalidad” decimos a veces eludiendo una presunta culpabilidad.
Redacción El Santafesino
05/02/2008


El mes de enero de 2008 cerró con la tendencia del año anterior: cientos de heridos y muertos en rutas argentinas como consecuencia de los denominados accidentes de tránsito.

El lenguaje siempre evidencia grados de conciencia que tenemos los seres humanos sobre diversas problemáticas sociales. “Accidente” es un suceso eventual. “Es una fatalidad” decimos a veces eludiendo una presunta culpabilidad.

Es obvio que un siniestro vial no está programado, pero las innumerables circunstancias que enlutan a los argentinos y, en particular, a los santafesinos, ofrecen elementos para determinar que las causas de estos tienen un alto nivel de responsabilidad humana.

El 27 de enero las crónicas de los diarios nacionales reportaban un total de 105 muertos, al menos veinte de ellos que no llegaban a 30 años de edad. Como si no bastara, al cierre de esta edición, se registró que el 2 de febrero murieron 15 personas en todo el país, sumando 21 muertos en apenas dos días. Un cuadro alarmante.

Además de reflexionar sobre estos desenlaces “fatales” y pensar el problema desde otra óptica, antes que nada los argentinos debemos adoptar una actitud más sincera en todo sentido.

Con sentido autocrítico, aceptar nuestras faltas y empezar por cumplir las normas de tránsito. Lamentablemente, en esta realidad, el escarmiento no funciona: las imágenes desgarradoras ya no nos conmueven. La velocidad y el alcohol siguen siendo aliados de los conductores.

Así las cosas, al menos en Santa Fe, la expectativa está centrada ahora en las autoridades municipales y provinciales que acaban de asumir. En la ciudad, la intendencia del Ing. Mario Barletta ha dispuesto un esquema de operativos de control de tránsito que entusiasma. La premisa será sostenerlos en el tiempo y hacerlos usuales.

Desde la provincia, se anticipó la utilización de cinemómetros (radares) y cámaras para el registro de infracciones mediante imágenes. Se harán controles de alcoholemia con la participación de los municipios, las comunas y organizaciones no gubernamentales. También se planteó la posibilidad de la vuelta de una suerte de “policía caminera” pero con otra preparación y equipamiento, un contralor que nunca debió suspenderse, no sin antes erradicar la corrupción.

El Santafesino durante 2006 y 2007 planteó en varias oportunidades esta problemática y sus diversas aristas. Una de ella, ha sido el debate en la ciudad de Recreo en relación a la utilización de cámaras en semáforos ubicados sobre Ruta Nacional Nº 11. Asimismo, se dio cuenta de la autorización del gobierno provincial de entonces al uso de este recurso tecnológico y precisiones en materia legal sobre este aspecto.

Un dato llamativo reflejó ese municipio en su balance anual: el dispositivo de captura de imágenes asociadas a semáforos recaudó, en 2006, 154.237 pesos y 54.487 pesos en 2007. Es probable que la disminución en los ingresos por dicho concepto esté dando la pauta de un cambio de conducta.

Permítase este sencillo ejemplo para demostrar que más allá de la educación -todos sabemos que no se puede cruzar un semáforo en rojo- debemos insistir en los controles y las sanciones, para que “a la fuerza”, los argentinos cambiemos y por un instante pensemos en nuestras familias y en quienes nos rodean.




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