HISTORIAS DE VIDA
Laguna Paiva: una historia, una mujer
Adriana Fuentes Miranda fue la primera mujer concejal paivense y un ejemplo en su lucha.
Por Cristina Mix
Redacción
09/03/2004

Adriana Fuentes Miranda fue la primera mujer concejal de Laguna Paiva y la más joven de la provincia. Con 25 años de edad y un flamante título de Procuradora Nacional, su meta era trabajar de su profesión, tener su propio estudio, ser independiente.
Fuente: Gentileza Adriana Fuentes

8 de marzo de 1857. Mujeres obreras salen a las calles de Nueva York a reclamar por sus derechos. 8 de marzo de 2004, nos asomamos al asombro por derechos obtenidos, desde el ayer a hoy en la vida de la mujer. Aún remamos hacia delante, a veces de manera invisible.

Libertad, democracia, justicia y responsabilidad, son palabras femeninas, fieles a los principios que están dados por el amor a los otros. Libertad es la facultad de obrar naturalmente. Democracia es una doctrina política que favorece la acción del pueblo. Justicia es la virtud que da a cada uno lo que le pertenece. Responsabilidad crece en la palabra.

Primera Concejal

Adriana Fuentes Miranda fue la primera mujer concejal de Laguna Paiva y la más joven de la provincia. Con 25 años de edad y un flamante título de Procuradora Nacional, su meta era trabajar de su profesión, tener su propio estudio, ser independiente. Tenía una opinión política ya formada: peronista como su papá. Golpearon a su puerta invitándola a participar políticamente dentro de la estructura de lo que entonces se llamaban unidades básicas. En circunstancias diferentes a las que se vivieron luego, era un sólo grupo responsable a su propia conducción, a nadie se le hubiera ocurrido armar un grupo opositor dentro del Justicialismo y el gran desafío era conformar y trabajar en el primer Concejo Deliberante de Laguna Paiva.

“Todo era nuevo, no había antecedentes ni referencias escritas de cual sería la tarea a desarrollar por las distintas corrientes ideológicas, con la suficiente madurez para dejar de lado las opiniones partidistas y esforzarse en trabajar con el corazón puesto en la comunidad”, comentó Adriana a El Cronista Regional, sumergida en la memoria. En medio de la curiosidad y la fuerza que da la juventud, aceptó.

Corría el año 1973, era intendente Oscar Sosa. Fue una época fuerte, luchando por los derechos de todos, contribuyendo en diferentes grados por lo que creía, frente a una sociedad que imponía. Fueron tres años difíciles y nunca más tuvo participación política.

Logros profesionales

En la década del ‘80 le ofrecieron la dirección del Liceo Municipal Leandro Fuentes. Permaneció once años en el cargo, con un grupo de profesores magníficos y muchas carreras con salida laboral a nivel primario, secundario y profesorado, no solo en Laguna Paiva porque concurrían alumnos de localidades vecinas. Se obtuvo la oficialización de títulos merced al trabajo de todo el grupo humano, cumpliendo un rol muy importante con trascendencia nacional. El hecho más relevante fue la participación de grupos musicales en Cosquín y Escuelas de Danzas de Buenos Aires y en el teatro Colón.

Siempre disfrutó su trabajo, creando y ayudando a sus alumnos y padres. Dio todo por el Liceo Municipal que hoy sólo es un grato recuerdo para quienes tuvimos la dicha de conocerlo. Luego retomó su profesión y cumplió el sueño de tener su propio estudio. Logró sus objetivos como profesional en la localidad y zona. Paralelamente se vinculó en la ciudad de Santa Fe a sus instituciones, fundamentalmente con Caja Forense que es la obra social de los abogados y procuradores, gobernada por un directorio de ocho personas, cargos a los que se accede por el voto directo de todos los afiliados y desde hace cuatro años fue distinguida con el cargo de directora. Es la tercera mujer en cincuenta y cinco años de vida forense y la primera vez que una mujer del interior integra dicho cuerpo colegial.

“Me gusta mi trabajo y mi profesión, donde se encuentra gente que habla nuestro propio idioma”, dijo Adriana mientras señala recortes de diarios y fotos de sus familiares bajo el vidrio de su escritorio, y se despide con una frase: “los valores familiares están por sobre todo lo demás”.