EL TRABAJO DE RAQUEL CANÉ
Comunicar el mundo de otros
Raquel Cané es una diseñadora gráfica santafesina que estudió diseño en la Universidad Nacional del Litoral y con 21 años migró a Buenos Aires. En la actualidad varios libros de escritores reconocidos llevan en las portadas sus ilustraciones.
Por Lic. Silvina Corti
Redacción El Santafesino
08/10/2015

“Sopa” es un viaje, tanto “real” en la imagen (una niña viaja al encuentro de su abuela), como metafórico, rescatando una receta de cocina.
Fuente: El Santafesino

Diseñadora gráfica, ilustradora, escritora, es difícil encasillar el trabajo que realiza Raquel Cané, una santafesina que creció cerca de la laguna Setúbal, estudió diseño en la Universidad Nacional del Litoral y con 21 años migró a Buenos Aires. Actualmente varios libros que vemos en las librerías llevan en las portadas sus diseños o ilustraciones, sea de escritores reconocidos de la talla de Jorge Luis Borges -en la colección que editó Random House Mondadori- o el caso de una autora más contemporánea y de moda en el universo femenino, como es Florencia Bonelli.

Raquel nos cuenta que “desde que recuerdo dibujé, leí, escribí, estudié danza, escultura, música, diseño...”. Su espíritu curioso e inquieto poco sabía qué hacer cuando fue a Buenos Aires. “Al llegar trabajé en una agencia de publicidad, luego en Ediciones de la Urraca, donde diseñaba para las revistas Humor y Sex Humor. Fue allí donde empecé a diseñar en Rolling Stone, revista que pasó a La Nación donde hiciera la asistencia de Dirección de Arte”, recuerda Cané. A lo que destaca que esos primeros años fueron “vertiginosos e intensos”, de mucho aprendizaje gracias a “personas generosas que me enseñaron: fotógrafos, diseñadores, editores, ilustradores…”.

Con el tiempo el trabajo la fue guiando hacia el diseño editorial, hasta que se inició en el mundo de los libros, dirigiendo la sección de Arte de Ediciones B, Grupo Z. “Cuando llegué al libro comprendí que era mi lugar. En él se conjuga lo que desde niña amo hacer”, nos manifiesta Raquel. Y explica que “diseñar una portada tiene algo de orquestación, trabajo con los editores y los directores de arte de cada sello, quienes me dan una síntesis del libro, informes de lectura y el texto completo. En el caso de ser literatura leo el libro”. Ahí decide qué herramientas son pertinentes para utilizar, qué retórica, tipografía, composición; define si se realiza una producción fotográfica o de ilustración, o se cita la obra de un artista.

En algunos casos, ella misma es quien ilustra las portadas “porque creí que dentro de las propuestas presentadas, era yo quien podía hacerlo, o porque el editor me convocó especialmente para ello. Un caso fue la colección que editó Random House Mondadori de la obra completa de Borges. Fue todo un desafío, en donde me propuse el diálogo de dos elementos o un elemento y una acción en una sola imagen. O la colección de Jane Austen en donde reestilicé figuras victorianas”, reseña Cané. Según su definición “un ilustrador es una voz propia que dialoga con la voz del autor del texto”.

Al momento de decidir si ilustrar para adultos o niños, aclara que no hace diferencia sino que cree “en los buenos lectores, lo mismo pienso en relación al texto. Obviamente que hay una línea de compresión o no, de parte del lector según su edad, pero dudo también de ello. Siento mucha gratitud por el diseño. Me permite incursionar en el mundo de otros, decodificarlos, traducirlos, comunicarlos”.

Trabajos realizados

Entre los libros ilustrados de textos de otros autores están, “El cuento de retintín” de Laura Devetach, “Una mitología de las flores” de Natalí Tentori, “Cómo nacieron las estrellas”, “La vida íntima de Laura” y “Casi de verdad” de Clarice Lispector, y “Sinsentidos comunes” de Ezequiel Zaidenwerg.

La diseñadora santafesina además posee libros de su autoría en texto e imagen: “Soy”, “El libro del miedo” y “Sopa”, se titulan y todos pertenecen al género álbum, “donde la relación de texto e imagen es de entrañable paridad”, refiere Cané. Su obra más reciente es “Nube” que aún no ha sido editado. Asimismo, en este momento está ilustrando una versión que escribió de Barba Azul, proyecto en el cual está abocada hace más de un año. “Tal vez una vez terminado, deje un tiempo los pinceles en remojo, y me dé el espacio de editar mis poemas y relatos (sin ilustraciones), algo que vengo postergando”, reflexiona Raquel.

Libros propios

En “Soy”, a través de comparaciones y diferencias, en un planteo casi lúdico, intenta abordar el tema de la identidad. “Sopa” es un viaje, tanto “real” en la imagen (una niña viaja al encuentro de su abuela), como metafórico, rescatando una receta de cocina. Aquí la comida es el lazo que nos contará lo compartido con alguien. “El libro del miedo”, muestra los temores que todos tenemos, niños y grandes. Hay dos discursos que se sostienen: en el relato visual, la imagen dice una cosa, el texto otra, y al unirlos leemos una tercera: desenmascarar el miedo.




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