FANÁTICO DE LA MARCA JOHN DEERE
Una pasión sin retorno
Poseedor de una importante colección de réplicas de la marca John Deere, Fernando Benvenutti relata su experiencia. Tractores, herramientas agrícolas, accesorios, línea forrajera, línea de competición y de construcción son parte de su hobbie.
Por Lic. Silvina Corti
Redacción El Santafesino
09/10/2015

Importante colección de réplicas de tractores, herramientas agrícolas, accesorios, línea forrajera, línea de competición y de construcción de la marca John Deere.
Fuente: El Santafesino

“Soy un apasionado de John Deere que colecciona réplicas y en algún momento de mi vida también compré algunas herramientas agrícolas antiguas”, así se define en el inicio de la charla Fernando Benvenutti, poseedor una importante colección de réplicas de tractores, herramientas agrícolas, accesorios, línea forrajera, línea de competición y de construcción de la mencionada marca. Para Fernando su hobbie tiene raíces profundas, en su niñez. “Mi primer contacto con una réplica lo tuve de chico cuando me regalaron un tractor en escala 1/32 de la década del ‘80, era de la marca John Deere. Lo usé como un juguete porque era niño y lo destruí bastante”. Pero cuando comenzó a crecer la relación con ese “juguete” cambió.

“Durante 20 años hicimos servicios a campo y trabajamos con herramientas John Deere”, relata Benvenutti al explicar la admiración que siente por la firma, a lo que se sumó también la relación con los proveedores “que se transforman en amigos y viven la misma pasión. Con toda la familia Castro, con la que tenemos un vínculo que va más allá de cliente-proveedor, es una amistad de más de 20 años. Todo eso va haciendo que uno se fidelice con la marca”.

Acotando el universo

En los inicios Benvenutti cometió los mismos errores que todo coleccionista, que es comenzar comprando “un poco de todo”. Eso tiene que ver con adquirir en diferentes escalas, distintas calidades, con los cual la colección se hace cada vez más inabarcable. “Hasta que luego uno entra en la etapa de elegir algo específico y hacia allí orientar la colección”, explica.

De allí su reconocimiento que coleccionar “es algo que nunca se termina, sobre todo en esta marca que es una empresa líder en el mundo, lo que significa que tiene franquicias para réplicas en muchos países”. Hay modelos de los distintos años, algunos de fabricación nacional, otros de Estados Unidos, de Alemania, Francia, Yugoslavia. Hay modelos que son muy difíciles de conseguir, otros que son de series. Y el coleccionista, inserto en su pasión, trata de abarcarlo todo.

Fue así como Fernando tuvo que elegir una escala y determinar una calidad con el objetivo de poder terminar un tipo de colección. “Me he concentrado en la 1/16, una escala clásica en lo que es maquinaria agrícola, y de lo que más tiene John Deere, por lo que es una serie compleja” afirma el coleccionista que reside en la ciudad de Recreo. Si bien reconoce que a veces la pasión lo traiciona y compra una réplica que le gusta por más que esté fuera del universo que acotó.

Al momento de ampliar su colección Benvenutti cuenta con la invalorable ayuda de dos amigos, Liliana y Eduardo, que residen parte del año en Estados Unidos, “son quienes siempre me traen lo que les encargo”, consigna Fernando. Asimismo, explica que en nuestro país venden réplicas las concesionarias y otro vínculo importante se da en las redes sociales, un canal de contacto muy útil para los coleccionistas. Además, como buen fan de la marca ha visitado varias fábricas, sea en Argentina, como en Brasil y en Estados Unidos, en todas las cuales se venden las réplicas.

El mantenimiento

Otro aspecto que merece la atención es dónde conservar la colección y el correcto cuidado de la misma. “Hace 6 años definí que tenía que tener una habitación en la casa preparada para guardar la colección. Hoy me está quedando chico el espacio destinado, estoy viendo la posibilidad de hacer vitrinas con estantería para que entren más”, manifiesta Benvenutti. Al momento de limpiar las piezas agradece la colaboración que le brinda su hija Macarena; juntos, con pincel y gamuza, realizan la tarea.

Con los años, otro aspecto de lo que significa coleccionar que aprendió Benvenutti fue “que no debía tirar la caja en que viene el producto cuando lo comprás, porque el valor de la réplica se mantiene cuando conservás todo, hasta los alambres con los que lo sujetan dentro del packaging. Si un día vendés uno, el valor de la reventa está asociado a que el producto esté tal cual lo compraste, sino pierde el 50% de su valor”. Esto lo obliga a destinar otro espacio de la casa donde guardar todas las cajas.

Finalizando la charla nos deja su reflexión: “Como toda actividad que uno realiza con pasión, coleccionar nunca termina. Hay épocas en que uno puede comprar más, otras menos, pero la llama está siempre prendida y uno continúa”.




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Fuente: El Santafesino

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