PARA TODAS LAS EDADES
Jugar es crecer
Ludoteca Andariega es un proyecto del rafaelino Edgardo Pic que aborda al juego como un espacio de aprendizaje para todas las edades. Además entiende que es una herramienta eficaz para desarrollar la creatividad de una persona.
Por Gustavo Schnidrig
Redacción El Santafesino
27/05/2016

“El juego es una herramienta eficaz para desarrollar la creatividad de una persona”, sostiene Edgardo Pic.
Fuente: La Cuenca Santafesina

La atracción por el mundo de los juegos le nació a Edgardo Pic observando a sus alumnos durante los recreos de la escuela Villa Rosa de Rafaela, su ciudad natal. Verlos compartir un espacio imaginario -delimitado por las reglas impuestas-, donde cada uno podía -y debía- intervenirlo de acuerdo a sus intenciones y motivaciones nacidas de la actividad, lo hicieron reflexionar sobre la importancia de la actividad lúdica en el aprendizaje. Desde entonces entiende que el juego es una herramienta eficaz para desarrollar la creatividad de una persona.

Este convencimiento lo acompaña desde hace aproximadamente 21 años, época en la que comenzó su carrera como docente de tecnología y en talleres de oficios. Pero fue en 2013 cuando pudo darle una nueva vuelta de tuerca a su interés por el tema. Fue durante una conferencia que Iván Peña Johnson, máster en Ciencias del Juego de la Université Paris XIII Villetaneuse, desarrolló en Rafaela, donde se decidió a dar sus propios pasos como ludotecario.

Escuchándolo a Peña Johnson, viéndolo desarrollar su actividad, se preguntó sobre la posibilidad de realizar algo similar en su ciudad. Así fue como germinó la semilla de Ludoteca Andariega, proyecto que comenzó a echar raíces a los pocos meses, cuando Edgardo y su esposa (quien fue su socia hasta 2015) se abocaron a la elaboración de los primeros juegos de mesas artesanales.

Apadrinados por la firma Limansky, y con el aval municipal a través del programa Rafaela Emprende, se ofrecieron para participar en diferentes eventos de la ciudad. La búsqueda tuvo éxito: en 2013 Ludoteca Andariega salió a la calle y pudo mostrarse como un proyecto eficaz para brindar un espacio de juegos apto para toda la familia. Al año siguiente se repitieron varias de esas experiencias y participaron de una jornada sobre concientización de alimentación saludable que se realizó en la Sociedad Rural. Destinado a chicos de quinto grado, fue una actividad superadora por la que pasaron alrededor de 1.500 chicos.

Edgardo terminó aquellas jornadas con mucho cansancio y un convencimiento: “Acá esto arrancó”. Al año siguiente volvieron a participar y recibieron incluso una concurrencia aún más amplia. En tanto, y a medida que fueron haciéndose conocidos, comenzaron a recibir constantes propuestas laborales. También probaron comercializar sus productos en una feria artesanal, aunque sin resultados positivos.

Para el 2016 Edgardo pretende renovar el espacio lúdico incorporando juegos de construcción, donde padres, madres e hijos “puedan plantearse desafíos ligados a la física o a la matemática mientras se divierten”.

El taller

El trabajo en Ludoteca Andariega está muy ligado a la carpintería, por el simple hecho de que los juegos se elaboran con madera, principalmente fibrofácil, y con materiales descartables. Como Edgardo aprendió el oficio de carpintero con su padre, se trata de una labor que lo satisface en gran medida. Y, claro, está convencido de que debe tomarse su trabajo como si fuese un juego: “Es una actitud que te permite hacerle frente al desafío de innovar y recrear los proyectos para no realizar siempre lo mismo”.

Los juegos de Ludoteca Andariega son coloridos, porque buscan romper con el esquema celeste para varones/rosado para mujeres. También llevan marcas para motivar otros sentidos, como el del tacto. “La idea —explica Edgardo— es que los juegos no sean sólo para chicos, sino para toda la familia”.

“Me gusta ver a los adultos compartiendo un espacio lúdico con sus hijos”, reafirma, y agrega que, en esta profesión, “los resultados se ven más reflejados en las alegrías de los chicos y la predisposición al juego de sus padres, que en lo económico”.

El aula

Edgardo sostiene que el ámbito educativo debería tener mayor predisposición para incorporar la lógica del juego dentro del aula. En su labor como docente intenta quebrar ciertas estructuras de jerarquías y de obligaciones, en especial cuando observa a algún alumno abstraído en una actividad reflexiva.

Entiende que un aspecto a cambiar dentro de la lógica escolar es la rigidez respecto al cumplimiento de los horarios. Lo explica: “El juego no puede estar limitado por el tiempo cuando el chico se entusiasma. Lo mismo debería pasar con el aprendizaje, por eso es importante mechar el juego dentro del aula”.

“El juego suele meternos en una burbuja. Es como una especie de terapia que nos abstrae del tiempo y de las preocupaciones. Además, nos permite estar creando”, agrega para reforzar su tesis.

Ludoteca Andariega es un espacio que demuestra cómo personas de todas las edades pueden pasar un agradable y reflexivo momento junto a sus seres queridos. Es un lugar de encuentro y esparcimiento. Para Edgardo, animarse a jugar es una responsabilidad que debe asumir la sociedad toda.

En este sentido, se permite una última reflexión acerca de los desafíos en su actividad: “El trabajo con adultos mayores es una tarea pendiente. La sociedad no termina de entender la utilidad del juego para trabajar, por ejemplo, los problemas de ansiedad”.

También se da un momento más para dar cierre con lo obvio, pero necesario: “Cuando me pongo a jugar soy un niño más”.




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Edgardo Pic aborda al juego como un espacio de aprendizaje para todas las edades.
Fuente: La Cuenca Santafesina

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