LA BÚSQUEDA DE LOS ANTEPASADOS
Atando cabos de la historia de la familia Presser
Son cinco testimonios vinculados a la tradición inmigrante suiza-alemana. Búsqueda de antepasados, miradas retrospectivas, visiones del futuro. La familia Presser visitó el pueblo alemán de Gau Algesheim. La búsqueda de los antepasados reveló uno de esos tesoros de la genealogía.
Redacción El Santafesino
31/10/2016

La familia Presser durante su viaje a Alemania, donde se encontraron con una bisnieta de los hermanos inmigrantes.
Fuente: El Santafesino

La familia Presser visitó el pueblo alemán de Gau Algesheim. La búsqueda de los antepasados reveló uno de esos tesoros de la genealogía. Conocieron a una de las bisnietas de uno de los dos hermanos que llegaron a estas tierras hace casi 150 años. La familia anfitriona en Alemania, no tenía muchos conocimientos de los antepasados. Y la visita de los Presser argentinos despertó interés. La barrera del idioma impidió un diálogo fluido, condicionante que sin embargo no opacó un dato histórico impresionante: la familia Presser que vive en Humboldt tiene datos fehacientes de 1764 en el árbol genealógico, obtenida en el Museo de Esperanza.

El apellido Presser está grabado en la fundación de Esperanza, y es uno de los hijos de Johann, quien llegó en barco desde el viejo Continente. Guillermo nació en alta mar, una luz en el camino que luego apagó la desgracia de la pérdida de su hermano, en medio del gentío de las costas porteñas. Vivió entre Esperanza y Humboldt, y también tuvo un destino trágico al morir ahogado en la zona rural de Humboldt Chico, en tiempos de inundaciones. “De la visita nos sorprendieron muchas cosas. Pero en particular la conducta que tienen los alemanes en todo sentido”, confiesan Patricia Pierotti de Presser y José María Presser.

Aventura

Evangelina Rey habla desde su juventud en una familia de constantes búsquedas y contactos con los antepasados. Realizó recientemente una pasantía en un hogar de ancianos de Sankt Niklaus, pueblo que se hermanó con Humboldt hace unos años, y se alojó en la casa de una familia que se brindó por entero para que conozca el entorno. “Siento que el trato para conmigo ha sido excelente. Me enriqueció compartir momentos con personas de Polonia, Bélgica, Italia, con quienes intercambiamos historias y vivencias”, apunta.

“Lazos familiares y su fuerza unificadora” es el nombre que tuvo la presentación que esta joven hizo de Humboldt en Suiza. Versó sobre la hazaña de sus tatarabuelos que llegaron en barco luego de tres meses de viaje, huyendo de una realidad crítica. Esta experiencia sorprendió a quienes presenciaron esta exposición de Evangelina, sobre un viaje del que sólo se sabe que tuvo un comienzo, pero incierto final. “Tres meses sin saber que se iba a llegar a destino, es realmente algo impresionante, una verdadera aventura. Una persona que se iba, era un plato de comida que se sumaba. Pienso que tuvieron un enorme valor al tomar esa decisión”, sentencia.

Curiosidad

Desde su experiencia de investigación y en su perfil institucional como presidente de Sociedad Alemana Humboldt, Rubén Fladung, reflexiona sobre el interés de argentinos, suizos y alemanes por conocer la historia. “Ellos sufrieron tanto aquel desarraigo familiar, que quedó reprimido en el pasado” supone, ante la hipótesis que es mayor la inquietud por buscar hacia atrás de este lado del atlántico que de aquel lado. Sin embargo, el árbol genealógico de los Zehnder, que se remonta al año 1200, pone en duda esta cuestión.

Fladung resalta la figura de la profesora Alicia Brunas en Humboldt como precursora de la genealogía de estos lares para recuperar una buena parte de la historia. El Instituto Centenario ha sido el marco institucional para eso, quizás con el 700º aniversario de la Confederación Helvética en 1991, luego con los casos de familias en particular y más recientemente con la llegada del cura párroco Bernardo Blanchoud a la localidad.

Testimonio

Isabel Correnti tiene a su hija Lara viviendo hace muchos años en Suiza. Y recuerda un dato llamativo. La visita hace poco más de un año, de un matrimonio que inició una búsqueda en Esperanza, Humboldt y San Jerónimo Norte, con un argumento sólido. En el Valais, hay tres localidades cuyas poblaciones emigraron casi en un 90 por ciento entonces, y todas con destino en la Pampa Gringa. “Es notable como se fueron abriendo los lazos. Influyen mucho las comunicaciones. En el caso específico de la familia Zehnder, durante 150 años no supieron absolutamente nada. Eran los parientes de Suiza. Eso cambió a partir del hermanamiento con Birmenstorf. El extenso árbol genealógico, se completó con una rama que se había cultivado en Humboldt. Y no quedó lugar a duda de nada”, reflexiona.

El futuro

Dan Kröhling tiene 27 años y es ingeniero en Sistemas. Tiene como destino Alemania, precisamente al pueblo de Dittelsheim, de donde vino su tatarabuelo. Serán tres meses y lo espera un trabajo temporario en la empresa de energía, en este caso eólica, de la localidad, donde además, se cultivan viñedos. Austria y Suiza serán destinos complementarios.

Trabajo concreto

“Los antecedentes permiten lograr un grado de contención a partir de la instancia institucional” señala el presidente comunal de Humboldt, Duilio Rohrmann, quien ha dado continuidad en su gestión a las acciones de hermanamiento con pueblos de Suiza. Y coincide con la visión del cura párroco del pueblo, que señala que el lazo entre las comunas es el soporte y permite un trabajo conjunto, como en el caso de hermanamiento con St. Niklaus. “Se da un conocimiento de las dos culturas y un trabajo en conjunto”, advierte. Y Blanchoud pone el ejemplo concreto: los Rotary de Humboldt y St. Niklaus trabajaron en escuelas de Yapeyú y en hogares para niños marginales. Todo eso generó el hermanamiento que no quedó en el plano protocolar.

Punto de partida

El cura Blanchoud aporta que en aquel 700º aniversario, cada cantón suizo organizó una actividad especial. Desde el Valais, se organizó un viaje para conocer la patria de los abuelos. Y la mayoría eran argentinos, y en particular de Las Colonias. La génesis quizás de esta ramificación de búsquedas que tiene como escenario a la Argentina y a Santa Fe, más allá de las corrientes suizas que poblaron también Brasil, Uruguay, Paraguay e incluso Estados Unidos.

Aquella triste ida, desde el hambre y la pobreza, en particular del Valais, el cantón más pobre, resultó un alivio para muchos, no sólo porque cada emigrante era una boca menos para alimentar, sino que además representaba un espacio más para el territorio. Las inundaciones, hace más de 150 años en tierras valesanas, espantaban hacia las montañas a las familias, geografía hostil para la supervivencia.




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Evangelina Rey, en un intercambio de obsequios con la presidenta comunal de St. Niklaus, Gabrielle Fux.
Fuente: El Santafesino

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