LA PASIÓN DE FRANCO BROGGI
Sonidos del alma
Franco Broggi se lució en el concurso nacional Siete Lagos y fue invitado a tocar en Buenos Aires. Desde que descubrió su pasión por el piano afronta cada desafío con humildad, sabiduría y profesionalismo.
Por Marina Trevisan
Redacción El Santafesino
25/04/2017

A Franco le agradan los compositores alemanes como Beethoven y Schumann, o el húngaro Liszt, pero estudia todos los autores posibles.
Fuente: El Santafesino

El sol de otoño se esparce sobre Ángel Gallardo. Allí todo está dispuesto para conocer la historia de Franco Broggi, un pianista de 21 años que comienza a deleitar al pueblo argentino con su talento.

Cuando La Cuenca Santafesina llega a la morada de los Broggi, Franco aparta las partituras que se encontraba estudiando, su madre Stella prepara mates que amenizan la charla y su padre Jorge hace un alto en el trabajo de la quinta para saludar. Escenas cotidianas que reflejan la calidez de toda la familia.

Aprendizaje

El padre Sebastián Noriega despertó su inquietud por la música clásica, lo incentivó a estudiar y a colaborar en el coro de la Iglesia “Nuestra Señora de Chaguaya”. “En ese momento tenía 13 años y veía el estudio como un hobby. Fue con el paso de los años, más que nada cuando estaba terminando el secundario, cuando me di cuenta”, recuerda el pianista.

El repentino fallecimiento del sacerdote fue un duro golpe para la familia. “Nosotros pensamos que él no iba a seguir pero fue más fuerte. Cuando iba a cuarto año del Colegio Industrial Superior nos pidió terminar quinto año en otro colegio para poder empezar la facultad y seguir lo que más le gustaba. Lo charlamos en familia y así sucedió”, relata Stella.

Trayectoria

En 2008 inició sus estudios con la Prof. Vanessa Lammertyn. Desde 2012, participó en numerosos conciertos organizados por la Asociación Verdiana de Paraná, entre ellos la ópera “Cavalleria Rusticana”, de Pietro Mascagni.

En 2013 comenzó a perfeccionar sus estudios con la prof. Graciela Reca. También se presentó en concierto junto a la soprano Florencia Burgardt y el barítono holandés Frank Hermans.

Fue pianista invitado en el concierto final del ciclo “Pianoforte” (Santa Fe) en 2014. Ese mismo año, interpretó “Dichterliebe”, de Robert Schumann, junto al tenor Francisco Scotta.

En 2015 obtuvo el primer premio en el concurso nacional para jóvenes intérpretes que realiza “Mozarteum” (Santa Fe) y, un año después, se presentó en el ciclo “Victoria al Piano” (Entre Ríos).

En enero de 2017 ganó el concurso nacional para jóvenes pianistas “Siete Lagos” (Villa La Angostura), obteniendo el “Kajo Schommer Klavierpreis”, y en marzo abrió el ciclo “Clásica Joven” en el Salón de Honor del Centro Cultural Kirchner (CABA).

Ha tomado clases con destacados pianistas y maestros como Kotaro Fukuma y Sebastián Colombo (Conservatorio de Utrech).

Concursos

En referencia a su breve pero exitosa trayectoria, el artista asevera que “los concursos son un trampolín para futuros conciertos”.

El certamen en Villa La Angostura fue “muy difícil porque no es como una carrera donde gana el que llega primero. Tal vez, el jurado considera menos los errores al tocar y valoran más las ideas que trasmitís o el sonido que le podes sacar al piano. Esa es otra cuestión: el pianista no va con su instrumento”. Además, asegura que la elección del repertorio también es significativa porque “cuando son obras complicadas de abordar el jurado se fija como uno las resuelve”.

El intérprete explica que si bien “uno siempre se concentra en lo que está transmitiendo, tocar de memoria te libera para poder hacer movimientos que ayudan a llevar la música hacia el público” y reconoce que cuando finaliza un concierto siente mayor satisfacción cuando los oyentes hacen referencia a los sentimientos movilizados durante el evento antes que a la perfección técnica.

Desafíos

Actualmente, cursa la Licenciatura en Piano en el Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral y prosigue sus estudios particulares con Reca en Paraná. “Me gustaría alternar las dos cosas porque no se puede vivir tampoco de dar conciertos, pero tampoco me gustaría ser solamente docente”.

En el ámbito artístico, comenta que fue invitado a tocar en Alemania y adelanta que el 16 de septiembre participará en el ciclo “Nuestros pianistas y nuestros compositores”, que organiza La Scala (San Telmo), donde presentará obras de Liszt, Schumann, Prokofiev y Guastavino.

Clásicos

El piano es el instrumento armónico por excelencia. Debido a su vasto repertorio, los intérpretes suelen especializarse en alguna etapa musical o en determinado período compositivo de algún autor en particular.

A Franco le agradan los compositores alemanes como Beethoven y Schumann, o el húngaro Liszt, pero estudia todos los autores posibles porque considera “que en la juventud uno tiene que ver obras que le puedan marcar un recorrido a lo largo de la vida”.

Broggi recomienda aprender a tocar instrumentos porque “la cabeza se abre a un espectro totalmente distinto” y sugiere eliminar el prejuicio que existe sobre la música clásica: “por ahí puede ser difícil de entender pero cuando uno se sienta a escucharla y a apreciarla puede llegar a sensaciones que no transmite cualquier música”.




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