DESARROLLO POSTERGADO EN LA PROVINCIA DE SANTA FE
El 80% de las localidades santafesinas no tiene cloacas y el 30% carece de agua potable
Los datos están actualizados al mes de abril de 2005 y surgen de un relevamiento realizado por el Ministerio de Asuntos Hídricos al que accedió El Cronista Regional. En plena retirada de la concesionaria de servicios de cloacas y agua potable, el Estado debe replantearse un modelo de desarrollo que incluya a toda la provincia.
Por Lic. Exequiel Kay
Redacción
10/06/2005

El ministerio de Asuntos Hídricos de Santa Fe realizó un relevamiento en todas las localidades santafesinas sobre el servicio de Agua Potable y Cloacas.
Fuente: El Cronista Regional

Entrado el siglo XXI, en la provincia de Santa Fe un 28 por ciento de las localidades carece del servicio de agua potable, en tanto que un 81 por ciento no tiene servicio de cloacas, con los riesgos que esto implica para la salud de las personas. Se trata de 104 pueblos o ciudades que no cuentan con red de agua y de 295 que no poseen desagües cloacales, de las 362 localidades de todo el territorio provincial.

Los datos investigados por El Cronista Regional, surgen de un relevamiento de abril de este año que realizó el Ministerio de Asuntos Hídricos (MAH) y su valoración en esta coyuntura es oportuna teniendo en cuenta el debate entorno de la modalidad de prestación de estos servicios mientras la concesionaria Aguas Provinciales emprende su retirada.

En diez años, la prestataria incumplió una serie de obras que debía ejecutar en 15 ciudades santafesinas, al tiempo que el Estado provincial mantuvo un insuficiente nivel de obras públicas en materia hídrica. Los avances que se registran sólo provienen del esfuerzo de algunas gestiones municipales y comunales que junto a sus comunidades, decidieron realizar obras de cloacas y agua potable con financiamientos diversos.

En ese sentido, y según los registros mencionados, en 11 localidades se ejecutan obras de cloacas, y en sólo 6 de agua potable (al margen de las obras “relanzadas” por este gobierno según el Decreto 3813 de la gestión Reutemann). Este panorama es más desalentador cuando se sabe que la calidad del agua subterránea es mala en gran parte del territorio provincial, realidad que se refleja en el impacto a la salud (ver notas relacionadas).

Falta de planificación

El relevamiento se realizó con el objetivo de hacer “una planificación sanitaria conciente y perdurable en el tiempo. Para planificar necesitamos datos y recopilar la información que se encuentra dispersa para efectuar análisis en forma rápida”, dijo el titular de Planificación y Gestión del MAH, Ing. Gustavo Villa Uría, en diálogo con El Cronista Regional.

Desde comienzos de los años 80, la insuficiente cantidad de obras en relación a la demanda, que el diagnóstico que estos propios datos refleja, no sólo se debió a la desinversión en la materia sino también a la ausencia de relevamiento de información y la falta de proyectos técnicos. En ese sentido, hoy la provincia tiene escaso personal capacitado para elaborar proyectos que permitan aprovechar los recursos existentes tanto en la Nación como en las arcas provinciales.

Más allá de estas consideraciones, el relevamiento traza un panorama preocupante para los tiempos que corren. “La realidad de estos números bajos de localidades con servicios sanitarios pasa por un problema de recursos” justificó el funcionario, al tiempo que adelantó que se buscan soluciones al respecto con los proyectos de acueductos.

“Muchas localidades que no tienen agua potable hoy, padecen un problema de difícil resolución desde el punto de vista técnico. Entonces, la única alternativa es llevar agua del río Paraná que es de buena calidad”, explicó. Hasta hoy, Santa Fe no aprovechó las fuentes de agua superficial, como son los ríos, lo cual es una contradicción manifiesta. Los sucesivos gobiernos expusieron la salud de la población al no priorizar estas inversiones.

Hay dos atenuantes: las exigencias que paulatinamente fueron incorporando las normas sobre calidad del agua (un agua que hace 20 años era apta para consumo, quizás hoy ya no lo sea) y la pérdida de la calidad del agua subterránea, de la cual se provee la mayoría de las poblaciones santafesinas.

La calidad del agua

Villa Uría resumió que en la provincia “hay buenos servicios porque se entrega agua aunque no siempre con buena calidad”. Sin embargo, admitió que en Santa Fe “hay muchas localidades de 500 o 1000 habitantes que no tienen un servicio adecuado”.

“Hay unas cuantas localidades -agregó- que están sin servicio de agua potable. Son las más pequeñas, y en el caso de las más pobladas, nos encontramos con el problema de que hay barrios que no tienen el servicio”.

Según el funcionario, la calidad del agua en la prestación del servicio “es buena” en general. “Pero también podemos decir -añadió- que la fuente de agua subterránea es muy mala, porque es agua que contiene arsénico, altos contenidos de nitritos y minerales”, con los riesgos que esto supone para la salud de la población.

El funcionario, reconoció que en cloacas “el déficit es mayor porque son muy pocas las poblaciones con este servicio en la provincia. Sobre todo con las características de suelos y niveles freáticos de nuestro territorio que acrecientan el problema de los pozos negros. Entonces la necesidad de un sistema de colectores es imprescindible para mejorar las condiciones de salud de la población”.

Esa necesidad no es nueva. Lejos quedaron aquellas inversiones realizadas por Obras Sanitarias de la Nación mediante subsidios en todo el país cinco o seis décadas atrás. La fuerte vocación de solucionar los problemas sanitarios en el país, sólo tuvo una continuidad parcial con el surgimiento de los planes subsidiados por el Banco Interamericano de Desarrollo en la década del 70 para zonas rurales. Como en otros aspectos, los 90 cambiaron la realidad: se pasó de una visión desarrollista a una vocación especulativa. Los servicios pasaron a manos privadas y el afán de lucro reemplazó al interés por el bien común.

En Santa Fe, se puede decir desde los años 80, los sucesivos gobiernos se desentendieron de la planificación para el desarrollo. Tanto es así que esta provincia -rica en fuentes superficiales (los ríos)- tiene un solo acueducto (Rafaela-Esperanza), cuando en provincias como Córdoba, suman casi una decena los acueductos superficiales existentes y en proyecto.

En la región

El crecimiento de la conciencia de la población acerca de los peligros que suponen la ausencia de cloacas y la adopción de dudosas fuentes de agua para consumo humano, activó la concreción de proyectos en la región. En Las Colonias, Humboldt, Felicia y Sarmiento ejecutan obras de cloacas, y en La Capital, Monte Vera avanza en su proyecto.

En el primer caso, la iniciativa tiene una explicación concreta: se trata de una de las zonas con gran desarrollo de obra por uno de los problemas más acuciantes que ha tenido la región que es el ascenso de los niveles freáticos. “Esto genera un inconveniente grande a la población porque los pozos negros tienen una muy baja capacidad. Entonces la población ha tomado conciencia, a pesar que son obras muy caras y complejas” explicó Villa Uría.

A estos casos, que dan una pauta de la situación grave que atraviesa la población en su relación con el agua, se suma la crítica realidad del dpto. San Cristóbal, donde la calidad de las aguas subterráneas es pésima y las obras deberían ser prioridad: de sus 32 distritos, sólo 12 tienen agua potable (más dos en ejecución) y 1 cloacas (más dos en ejecución. De hecho, la cabecera departamental, carece de ambos servicios.

Nota: El informe realizado por el MAH consigna entre las localidades con servicio de agua potable a aquellas ciudades o pueblos donde existe un servicio centralizado de distribución de agua y con la conexión en red domiciliaria. Hoy, todas las localidades que tienen ambos servicios fuera del área concesionada, son administrados por comunas, municipios o cooperativas. En aquellas que no tienen red, usan plantas de ósmosis inversa o perforaciones con bombeadores.