ANÁLISIS
¿Crisis de valores?
La sociedad actual nos ofrece un ambiente altamente nocivo para cultivar valores humanos. Los casos de corrupción suscitados mayormente en el entorno político brindan un pésimo ejemplo acerca de lo que es el verdadero servicio público, pues lo único que hacen es "servirse del público".
24/07/2004


¿Porqué cuando precisamente nuestra sociedad necesita con urgencia cimentar valores en sus vidas, paradójicamente se promueve corrientes de materialismo y hedonismo? ¿Crisis de valores?

Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO se pregunta ¿A dónde van a parar los valores? Y con esta misma pregunta titula un excelente artículo que ha escrito. La crisis de valores no consiste en una ausencia de éstos sino en una falta de orientación frente a cuál rumbo seguir en nuestra vida y qué valores usar para lograrlo. Tal como lo señala Matsuura, "la crisis por la que atravesamos no es una crisis de valores en sí, sino del sentido de éstos y de nuestra aptitud para gobernarnos y orientarnos".

Por lo tanto la pregunta a plantearse no es ¿Crisis de valores? Ni mucho menos ¿a dónde van a parar los valores?. Sino ¿Crisis de nuestra capacidad para cultivar valores? y ¿A dónde van a parar nuestros valores?

Frente a este tema sale a relucir dos aspectos esenciales para nuestro desarrollo: la educación y la familia. ¿Hasta qué punto nuestros gobernantes ponen todos los medios necesarios para impulsar calidad en el aprendizaje académico y humano tanto en la escuela como en la familia? ¿Cómo se promueve la participación de la familia en la educación de sus hijos?

Lamentablemente los políticos sólo se acuerdan de la familia y de la educación para satisfacer sus intereses. Si no fuera por instituciones de la sociedad civil y del sector privado, nuestra sociedad no tuviera siquiera la esperanza de ser mejorada. Sin embargo, todavía se puede recuperar el camino desandado. Para ello necesitamos que cada ciudadano desde la función que ejerce en la sociedad, tome conciencia de los efectos que deja sus actitudes en la construcción de un país más justo donde se respete la dignidad del ser humano.

¿Hasta cuando entenderán que el ser humano no fue hecho para ser prisionero del trabajo, de la moda, de la comodidad, de la superficialidad? Sino más bien todas estas cosas fueron hechas para que el hombre las usara de forma ordenada de acuerdo a su fin. ¿Cuál es el fin del hombre en este mundo? ¿Acumular bienes y riquezas o trascender en el servicio a los demás? ¿Tenemos que esperar más años para que la familia y la educación reciban el lugar que deben tener en el desarrollo moral de nuestra sociedad?

Por querer alcanzar el éxito no perdamos la excelencia en nuestro ser, es momento de cambiar esta crisis de valores por una actitud positiva frente al sentido de nuestras vidas.

Autor: Carlos Alberto Rosales, educador y analista peruano sobre temas de educación y actualidad internacional. E-mail: calbertp@cpi.udep.edu.pe




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