OPINIÓN
Argentina y Brasil sin armas
El autor se pregunta si es posible una legislación en Argentina sobre seguridad que involucre a las armas y apueste a una sociedad sin violencia, que no apele a eufemismos o consignas altisonantes y que sea consultada con las ONGs.
08/11/2004


Brasil avanza con liderazgo en la región en materia de control de armas. Su Parlamento, en interconsulta con las organizaciones no gubernamentales (ONGs), dio aprobación al Estatuto de Desarme que, entre otras cosas, prevé la realización de un plebiscito hacia 2005 en el que se le consultará a los votantes para dar un paso más hacia adelante a nivel legal: la prohibición total de la venta de armas.

Con la sanción del Estatuto, Brasil prohibió en su territorio la portación de armas, la que quedó como medida exclusivamente permitida sólo a integrantes de las fuerzas armadas, policías, guardias municipales, penitenciarios y portuarios.

En la Argentina hay varios proyectos en danza, pero ninguno tan abarcativo y fundamental como el logrado en el vecino país. Entre el 17 y 19 de noviembre, las organizaciones que trabajamos por el desarme crearemos en Buenos Aires una Red Argentina que nos identifique.

En nuestro vecino país fueron cinco años de lucha de las organizaciones sociales, encabezadas por la prestigiosa Viva Río, en los que debieron sortearse alrededor de 70 proyectos que aparentaban demostrar un gran interés en apoyar las recomendaciones internacionales en torno a los negativos efectos en la sociedad de la proliferación de armas de fuego pero que, en definitiva, lograron, por su cantidad, trabar la sanción de una ley urgente y posible.

La hazaña brasileña de enfrentar al muy poderoso lobby de las armas, demuestra que es posible avanzar en una legislación similar en los países de la región.

Constantemente se nos hace creer que "hay que armarse" contra la inseguridad. Algo absolutamente equivocado desde todo punto de vista. Frei Betto ha señalado al respecto que "Ármense unos a otros parece sobreponerse al Ámense unos a otros". Cita cifras de UNICEF al apoyar la sanción del Estatuto de Desarme: En todo el mundo 250 mil niños luchan en guerras en 29 países. Desde 1988 las guerras mataron 2 millones de jóvenes menores de 18 años, dejando 5 millones de lisiados y 1 millón de huérfanos.

A esas cifras hay que agregarle que cada año muere medio millón de personas como resultado de la utilización de armas pequeñas, comunes, fácilmente adquiribles.

Antonio Rangel Bandeira, miembro de Viva Río y uno de los expertos internacionales más reconocidos y apreciados, indicó que "después de tantas marchas en todos los Estados y de encuestas de institutos serios, que muestran que el 82% de los brasileños aprueba el desarme, los legisladores decidieron aprobar la ley".

Demostró, con su trabajo en las instancias previas a la sanción de la ley, que la movilización de la ciudadanía puede más que los grandes intereses. Marchas, campañas de recolección y destrucción de armas, mejoramiento de la seguridad en depósitos y arsenales e investigaciones profundas, dieron por resultado una ley que la Argentina debe estudiar.

Un objetivo: la paz urbana. Mientras se promueven guerras entre naciones en función de intereses económicos, resaltando las diferencias étnicas o religiosas para tal fin, nuestras ciudades, barrios, calles se transforman en las esquirlas mediáticas de aquellos combates.

En Brasil, ahora, 67 por ciento de la población no se ha dejado engañar y apoya -según cifras del Instituto Sensus- la prohibición total de venta de armas. Y solamente los mayores de 25 años podrán comprar armas para tenencia en el domicilio, mientras que las licencias serán otorgadas por la Policía Federal y no por los Estados, como era antes.

Quien tenga un arma, no esté registrada y desee sacársela de encima, podrá entregarla en un plazo de 3 meses y recibirá por ello un estímulo o indemnización. Finalmente, no solo incluye en su normativa la figura del tráfico ilegal de armas, sino que lo criminaliza duramente, con fuertes penas que llegan a los 15 años de prisión por contrabando.

¿Es posible una legislación en Argentina sobre seguridad que involucre a las armas y apueste a una sociedad sin violencia, que no apele a eufemismos o consignas altisonantes y que sea consultada con las ONGs?

Creemos que es posible y que el Congreso ya cuenta con los elementos para avanzar, siguiendo los pasos de Brasil, analizando nuestra propia situación y avanzando en las recomendaciones que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Livianas formuló en 2001.

Autor: Gabriel Conte - Presidente de la ONG Espacios para el Progreso Social, editor en español del sitio Desarme.org y ex Subsecretario de Relaciones con la Comunidad del Gobierno de Mendoza. E-mail: gconte@desarme.org - Web: www.argentinasinarmas.org




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