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El desmonte y la destrucción del capital natural

El autor recuerda que Argentina ya sufrió "los impactos de la explotación irracional del quebracho que degradó enormes superficies aún irrecuperables".

12/01/2005

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Algunas provincias en este país están poniendo a la venta sus reservas naturales para de esta forma dar paso a la expansión agrícola. Además de ser ilegal, demuestra la depredación que sufre el medio ambiente en pos del beneficio económico de unos pocos. De acuerdo a un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Medio Ambiente, desde 1935 Argentina perdió el 70 por ciento de sus bosques.

Debido al proceso de deforestación empieza la alteración del suelo, lo que trae como lógica consecuencia la disminución de la productividad agrícola y, a largo plazo, el cambio del ciclo hidrológico, el cual actuará como un bumerang ecológico al originar un proceso de desertización ambiental.

Este país ya sufrió los impactos de la explotación irracional del quebracho que degradó enormes superficies aún irrecuperables, abriendo de esta forma la expansión de especies de menor valor comercial como el vinal.

El desmonte se viene efectuando a una tasa de 30.000 hectáreas por año y continúa, encontrándose algunas zonas más comprometidas que otras. El ciclo húmedo (se denomina a un período extendido de años en los que predominan lluvias sobre los períodos secos) quedó de manifiesto recientemente en el noroeste argentino, y permitió la expansión hacia el este de los cultivos de soja, forzando de esta manera a una rápida sistematización de campos (lo que significa preparar el ambiente natural para iniciar el proceso de producción).

De esta forma, es preciso reconocer e incluir en los cálculos nacionales el importante servicio ambiental que los bosques aportan mediante prácticas racionales de aprovechamiento, utilizando normativas internacionales de certificación forestal, lo que significa que el bosque es un buen negocio porque además de sus productos forestales de excelente precio en el mercado internacional, pueden ser aprovechados los productos madereros, que incluyen productos alimenticios de consumo local y global, farmacéuticos, aromáticos, bioquímicos, fibras, aceites esenciales, toxinas, forrajes, etc.

Con el sostenimiento de los bosques nativos se logra resguardar a los pobladores y a las economías locales, contribuyendo de esta forma al desarrollo nacional sustentable con inclusión social, a diferencia de los grandes latifundios vacíos que requiere la monocultura. Otras formas de producción son posibles y viables.

Autor: Baltazar Carlos Torres. Fuente consultada: La “pampeanización” de Argentina, Le Monde Diplomatique, julio de 2004.



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