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DESDE LA ÓPTICA DEL TRABAJO SOCIAL
La niñez indigente: un desafío para Santa Fe

Seis de cada diez niños de la ciudad de Santa Fe son pobres e indigentes. La ciudad tiene 119.000 menores de catorce años, el 32 por ciento de ellos, indigentes, y el 30 por ciento, pobres. Análisis de una cruda realidad.

Movimiento Los sin Techo
09/02/2006

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Cada día, 33 niños ingresan a la indigencia en la ciudad de Santa Fe, más de uno por hora, o sea, unos 1.000 cada mes. El crecimiento de la cantidad de niños indigentes es cuatro veces mayor que la de niños que nacen en los barrios periféricos. La gravedad de la situación no es nueva, pero estos datos pueden ser una ocasión para que el problema sea visto en su real magnitud y pase a constituir un problema de Estado en nuestro medio.

Un aula por día, o un chico en cada esquina desde el Club Unión al Puente Colgante, o una escuela cada mes, así aumenta la indigencia infantil en la ciudad de Santa Fe. Según los últimos datos del Indec conocidos recientemente, entre octubre de 2004 y mayo de este año, los menores de catorce años indigentes en nuestro medio pasaron de 32.500 a 38.000.

Seis de cada diez niños de la ciudad de Santa Fe son pobres e indigentes. La ciudad tiene 119.000 menores de catorce años, el 32 por ciento de ellos, indigentes, y el 30 por ciento, pobres. O sea, 36.414.

Un niño indigente es aquel que vive en una familia cuyos ingresos no le alcanzan para comprar una canasta básica de alimentos. Según el Indec, una familia de dos hijos promedio necesita ganar más de $ 363,13 por mes para no ser indigente. Un grupo familiar del sector marginado de nuestro medio tiene un promedio de cuatro hijos, es decir que estas cifras son sólo un reflejo de una realidad todavía más cruda.

El promedio de los ingresos de una familia en extrema pobreza en Argentina es de aproximadamente $ 221, o sea, $ 142 menos que la llamada línea de indigencia.

Considerando que un Plan Trabajar es de $ 150, se puede decir que estamos en presencia de niños que viven en familias indigentes con planes sociales.

¿Por qué aumenta la indigencia? La economía argentina viene creciendo a un promedio del 8 por ciento anual en los últimos tres años. En nuestro medio hay más de 50 edificios en construcción. La provincia bate récords de exportaciones en soja y lácteos. Sin embargo, estos beneficios no llegan a los más pobres.

El incremento de la indigencia se puede explicar porque los pobres ganan menos o ganan lo mismo, mientras que el costo de su supervivencia aumenta. La mayoría de los pobres no tiene trabajo estable, vive de changas, cirujeo o trabajos temporarios. Algunos de ellos reciben los beneficios de los planes sociales de empleo (Trabajar, Familia, etcétera), o sea, está fuera del llamado circuito económico formal.

Además, estos sectores son los únicos cuyos ingresos se han mantenido "congelados" (los llamados planes de empleo desde el 2002). Sin embargo, los precios de la canasta de alimentos que compran los pobres aumentaron más del 100 por ciento desde el año 2001, más inclusive que los índices inflacionarios.

Sin bien los datos no son nuevos, su persistencia indica una realidad difícil y compleja que debe ser abordada en consecuencia. El bienestar de los pobres está desenganchado del crecimiento y de las mejoras globales de la ciudad. Su situación tiene un primer origen en una desigual distribución de los beneficios que llegan a Santa Fe. Un niño indigente no sólo vive en una familia con bajos ingresos; también es un indigente educativo, un indigente sanitario, un indigente digital y un indigente cultural.

Santa Fe no debe esperar que los indigentes disminuyan por obra de las políticas económicas. Se deben diseñar estrategias para una población que vive y que vivirá durante toda su infancia en familias indigentes. Es necesario atender prioritariamente a estos niños, darles más porque necesitan más (más educación, más salud y más seriedad en las políticas que pretendan abordarlas).

Un colectivo diario de nuevos niños indigentes ingresa a la ciudad cada día. Esta situación no se afronta adecuadamente con improvisaciones. La magnitud del problema de la niñez indigente es tal que constituye un problema de Estado. Así como la ciudad tiene una política de obras públicas, una política de turismo o una política de refacciones de playas y paseos, debe darse una política de protección de sus recursos humanos más dañados: los niños indigentes. De otra forma, todos sufriremos las consecuencias.



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