El Santafesino
Opinión
CARTA DE LECTORES
Kirchner y la desjerarquización de la ciencia en Argentina

El autor reproduce la carta enviada al presidente de la República Argentina, Dr. Néstor Kirchner, en referencia a una serie de presentar irregularidades en el CONICET y agravios que perjudican a los científicos nacionales.

09/02/2006

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Con motivo de la situación extremadamente crítica alcanzada en el área de Ciencia y Técnica (SECYT) del Ministerio de Educación, secuela de décadas de improvisaciones, retrocesos y lamentablemente también de violencia ilegítima (políticas de botín de guerra), que ha tornado injusto, oneroso y corrupto a todo el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, cumplo en dirigirme nuevamente a Vd., luego de transcurrir un par de años desde los últimos escritos, para solicitar se considere la jerarquización institucional del área citada, retornándola al seno de la jurisdicción presidencial, u otorgándole status ministerial; tal como lo hicieron en la Comunidad Europea, países como Irlanda y Finlandia, quienes para ello revolucionaron el diseño y la conectividad de su organigrama estatal y enhebraron una red cultural a escala nacional, que hoy se proyecta a todo el continente Europeo.

Asimismo, en virtud de recientes balances o rendiciones de cuentas del CONICET, librados a la SECYT, que interpretados en forma caprichosa y/o fraudulenta inducen a creer en una falsa idea de progreso (La Nación, miércoles 11-I-2006, p.16), le vengo a solicitar se inicie una investigación sumaria que deslinde las correspondientes responsabilidades legales incursas por las citadas autoridades.

Para sustentar la reivindicación institucional y el reclamo indagatorio, me propongo explicitar una serie de agravios, que se describen a continuación: a) denuncias nunca respondidas; b) degradación de las Comisiones Asesoras del CONICET; c) condición evaluadora de juez y parte interesada; d) ficción de democracia en el régimen electoral del CONICET; e) vaciamiento, obsolescencia y deslegitimación institucional y fuga de cerebros; f) Informes científicos y Balances anuales fraguados; g) desjerarquización, veda y corrosión en la competitividad y productividad científicas, y parodia de producción académica; h) camarillas ocultas e impunes y encubrimiento de apologistas del terrorismo de estado; i) violencia simbólica ilegítima con la resultante de un estado fallido; y j) retroalimentación de la violencia y la consiguiente desjerarquización institucional y vulneración de Acuerdos Internacionales.

a) Denuncias nunca respondidas

Así como un grupo de colegas investigadores y docentes del país apeló a las presidencias previas (Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde), también tuvimos oportunidad de elevarle a Vd. varios escritos, con fechas 1 y 24 de enero, y 28 de abril de 2004.

En esos escritos, habíamos informado a Vd. y a la opinión pública de la existencia en la SECYT de negociados neo-corporativos con los subsidios estatales destinados a la investigación científica y a la transferencia tecnológica. Asimismo, denunciamos el continuismo con la legislación dictada por el Menemismo (Decreto PEN N° 1661/1996), y el colaboracionismo de diversos funcionarios con el Proceso, y advertimos la prolongada desjerarquización del área y la ausencia de una política de estado en materia cultural, científica y universitaria. Tras no haber recibido respuesta alguna, dichos escritos fueron publicados en diversos foros electrónicos nacionales e internacionales (Red Voltaire, CMAQ, Indymedia, Cambio Cultural, Correo de la Diáspora, Ciudad Política, La Fogata, Mondo Politico, Megafón, Infoamérica, h-debate, etc.).

b) Degradación de las Comisiones Asesoras del CONICET

En esas denuncias cuestionamos la creciente degradación de las instituciones subalternas del CONICET, pues de resultas de la desjerarquización del área de Ciencia y Técnica la composición de cada una de las veinte (20) Comisiones Asesoras, que integran el CONICET, devino en un fugaz y mediocre número de Investigadores, que totalizan en cada momento un cuarto de millar de integrantes (o el 7% de un total de más de tres mil investigadores), y dirigidas cada una por un Presidente, directa y discrecionalmente seleccionados por el Coordinador del Área respectiva, quien a su vez integra el Directorio junto a los Coordinadores de las cuatro grandes Áreas del conocimiento.

Para la designación de los integrantes de esta veintena (20) de Comisiones, la legislación y la reglamentación ahora vigentes no exige requisito cualitativo alguno ni establece tampoco la duración en el cargo -un verdadero vacío jurídico- careciendo muchos de los miembros de dichas Comisiones Asesoras de títulos académicos elementales y de una obra compatible con el puesto evaluador que detentan. Cuánto más breve el mandato de sus integrantes más alta es su rotación y mayor entonces el número de los que voluntaria o involuntariamente se comprometen con la corrupción pautada por algunos pocos, que se perpetúan como miembros merced al privilegio de pertenecer al centenar de unidades ejecutoras o Institutos propios del CONICET (cuya mayor parte fueron inaugurados durante las dictaduras militares).

Los integrantes de estas veinte (20) Comisiones se caracterizarían, entonces, en una desconocida proporción; por su sumisión clientelar y/o complicidad con el Coordinador que los designó; por el presuroso afán de granjearse canonjías y sinecuras (ascensos, viáticos, licencias, avales, premios, traslados, autorizaciones de asesorías y consultorías, dirección de becarios, subsidios institucionales a las revistas que dirigen con referatos cómplices, etc.); y por el interés de encubrir o enmascarar actividades dolosas (e.g.: comercialización de patentes farmacológicas, del plasma sanguíneo de las comunidades indígenas y del cateo de yacimientos geológicos y mineros; y venta de fósiles de yacimientos paleontológicos y de informes paleo-botánicos de granos de polen [Museo de Ciencias Naturales, La Nación, 20-IV-2005 y 20-XI-2005]).

c) Condición de juez y parte interesada en las evaluaciones

Al subordinar y sepultar la SECYT en las telarañas burocráticas del Ministerio de Educación, los niveles internos del CONICET, en particular el Directorio, las Comisiones Asesoras y la Junta de Calificaciones (integrada esta última por los Presidentes de dichas Comisiones Asesoras), quedaron sometidos a una caja o enclave burocrático-autoritario, circular y endogámico, que detentando un poder estructuralmente fraudulento lo utiliza dolosamente en provecho propio y para perpetuarse a sí mismo, sin concurso público, ni tribunal arbitral interno permanente e independiente, ni control parlamentario, ni auditoria o evaluación externa internacional que lo conozcan y examinen.

En otras palabras, reiteramos que dicha caja o enclave, usufructuando los vacíos jurídicos producidos por la desjerarquización del área, se ha transformado en un mandarinato que manipula el poder como juez y parte interesada, como instrumento comunicacional de proselitismo y auto-propaganda, y como arma corporativa, divisionista y de amedrentamiento y acoso moral (u hostigamiento) hacia aquellos investigadores críticos que se resisten al unicato académico y a las prácticas y registraciones (actas) secretas y dolosas.

d) Ficción de democracia en el régimen electoral del CONICET

Resulta obvio explicar que, como derivación de la desjerarquización mencionada, en dicha veintena (20) de Comisiones Asesoras del CONICET no existe representación legal de minoría alguna, pues el régimen electoral para elegir los miembros del Directorio impuesto arbitrariamente porel ex Secretario de Ciencia y Técnica Lic. Juan Carlos del Bello, durante la segunda Presidencia de Menem (Decreto No.1661/96), -que su gobierno no ha reparado ni modificado- es de Lista Completa y prescribe una deplorable ficción de democracia. Dicho régimen está fundado en una inconstitucional representación geográfica, generacional y funcional, y no contempla el derecho de oposición ni los frenos y contrapesos que garanticen en el seno del Directorio, y por ende, al interior de las Comisiones Asesoras, un elemental control de legitimidad (decencia, honestidad, capacidad, seriedad, etc.), y la independencia del órgano calificador promotor de los ascensos y/o de su congelación. Tampoco respeta la unidad del mundo científico pues para acceder a la condición de candidato a miembro del Directorio fragmenta la representación (voto pasivo), es decir la posibilidad de ser elegido, en requisitos generacionales y regionales, expresados en condiciones de status (dos escalafones jerárquicos) y localización geográfica (ocho regiones); y para ejercer la condición de elector (voto activo) divide el padrón y por consiguiente a los Investigadores en cuatro (4) áreas distintas del conocimiento, totalmente incomunicadas y aisladas entre sí, como si fueran compartimentos estancos, lo cual alimenta una centrifugadora especialización disciplinar.

e) Vaciamiento, obsolescencia y deslegitimación institucional y fuga de cerebros

Estos mecanismos anti-democráticos (autoritarios, patrimonialistas, prebendarios, clientelares y fraudulentos), de representación, evaluación y calificación del cuerpo científico nacional, han devenido en un vaciamiento, obsolescencia y deslegitimación institucional y en lo radicalmente opuesto a un régimen moderno, autónomo, competitivo y meritocrático. Ello ha ocurrido también por cuanto se han lesionado los patrones de excelencia, capacidad y calidad; se ha ahogado toda pasión por la búsqueda, el descubrimiento y el diálogo entre conocimientos y culturas, dado que han subalternado la investigación interdisciplinar; se han debilitado los mecanismos de reconvergencia, interconectividad e interoperabilidad susceptibles de desbaratar las tendencias al autismo corporativo; y se ha extinguido toda esperanza de producir en los diversos saberes verdaderas rupturas o innovaciones epistemológicas.

Y este creciente deterioro ha generado un invisible malestar y un grave atraso cultural que alienta y estimula una irrefrenable fuga de cerebros (el cual contabiliza hasta hoy varias veces la planta actual del CONICET), que habrá sin duda de multiplicarse geométricamente, y que no obedece sólo a cuestiones económicas -como lo sostiene el Secretario de Estado Tulio Del Bono- sino a razones institucionales, culturales y simbólicas (La Nación, 12-XI-2003). También ha alimentado un acendrado provincialismo cultural contaminado de una triple fobia (xenofobia, etnofobia y homofobia); y una capitulación ideológica y cultural, que socavan la incorporación de campos del conocimiento vedados a la investigación y la docencia (e.g.: lenguas originarias, teologías, misilística, conocimiento satelital, etc.); y una regresión digital e informativa de métodos y técnicas avanzadas (e.g.: auto-archivo, libre acceso electrónico, video-conferencia, etc.); todo lo cual ha profundizado aún más la brecha humanística, científica y tecnológica con las instituciones del primer mundo.

f) Informes científicos y Balances anuales fraguados

Todas estas aberraciones y deformaciones acumuladas han tornado obsoleto al sistema científico nacional, que por otra parte vive incomunicado, cartelizado y escalafonado, y cuyo accionar se ha homologado al de la administración pública y al simulacro ritual de Informes científicos periódicos. Estos Informes periódicos, al no ser divulgados ni publicados, impiden que los colegas locales y extranjeros puedan corroborar su seriedad y honestidad científica.

Por todo ello, conjeturamos la existencia de un fraude o falsedad ideológica, pues es muy factible que en dichos Informes periódicos, en un número ignorado de casos, sus fuentes o datos hayan sido distorsionados, adulterados o copiados, y sus métodos y conclusiones hayan faltado a una verdad científica, o hayan sido refritados, plagiados y/o producidos mediante actos venales, es decir fraguados con dinero de por medio, sin que sus autores fueran investigados, sumariados ni procesados judicialmente, cuando a cualquier auditoria le sería muy fácil contrastar la originalidad de los datos con la batería de hipótesis y conceptos, con la metodología utilizada, con los logros obtenidos y con las publicaciones resultantes, lo que les permitiría revelar las eventuales falacias y fraudes.

Corroborando esta conjetura, los propios balances anuales o rendiciones de cuentas del CONICET, que al igual que el Informe periódico de los científicos es un documento público, han venido siendo falseados y/o fraudulentamente inflados por sus autoridades, con el tácito asentimiento del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología de la SECYT. Una simple lectura del Balance del 2005, publicado y elogiado en cierta prensa diaria (La Nación, miércoles 11-I-2006, p.16), podrá verificar sus falsedades ideológicas y facturas presuntuosas y apologéticas, que no resisten un modesto y objetivo arbitraje o inspección de un tribunal académico nternacional, pues se alimentan de mediciones y acumulaciones exclusivamente cuantitativas y presupuestarias, una contaduría de la ciencia, propias del positivismo estadístico decimonónico.

Estos balances, entonces, totalmente ajenos a verdaderos análisis científicos, están motivados por intereses de corte político-publicitarios, pues debió haberse estudiado en ellos el impacto que en el CONICET provocaron penurias y patologías tales como: a) la desjerarquización en el organigrama estatal; b) la postergación de la debida innovación en la red electrónica; c) la incomunicación entre áreas de conocimiento ex profeso compartimentadas; d) la omisión del estudio de disciplinas vedadas por la distribución geopolítica del conocimiento; y e) la eventual adulteración por parte de algunos científicos de los Informes Periódicos y la imprevisibilidad de las autoridades para detectarla. De haberse practicado estos análisis le habrían otorgado al Balance del 2005 autenticidad y credibilidad. Al no existir sinceridad ni sana autocrítica de parte de las máximas autoridades del CONICET, quien lea dicho Balance podrá ser incitado a creer que el organismo ha despegado y está en pleno servicio de la ciencia y la comunidad. Por el contrario, el Balance anual es un conjunto de apreciaciones fatuas, falaces y fraudulentas (La Nación, miércoles 11-I-2006, p.16).

g) Desjerarquización, veda y corrosión en la competitividad y productividad científica, y parodia de producción académica

Esta desjerarquización jurisdiccional, esta veda geopolítica del conocimiento estratégico, y esta corrosión ética y burocrática ha permitido que -a pesar de lo que falsamente sostienen los Balances del CONICET- disminuyera escandalosamente la competitividad argentina en el ranking internacional (Argentina no figura en el World Competitiveness Evaluation Report, del Switzerland International Institute for Management Developement); desapareciera en grado inverosímil la productividad científica local (el número de patentes registradas que brinda el Balance del CONICET es irrisorio); se ocultara la producción patentada en el extranjero (USA); y se evadieran las regalías que les corresponderían al propio CONICET.

En consonancia con ello, el CONICET y la SECYT estarían encubriendo una parodia de producción académica, cuya calidad se habría vuelto en gran medida innocua, banal y redundante (e.g.: la figura del "investigador en empresa" mencionada en el Balance asemeja el CONICET a una agencia de empleo); e incluso fraudulenta, tal como ocurrió en el pasado próximo con el caso de las patentes científicas falsas (Crotoxina); y como seguramente sucede en la actualidad con los Informes fraguados aquí aludidos; y está aconteciendo en la docencia superior y en la burocracia ministerial (Dirección Nacional de Cooperación Internacional de la Secretaría de Políticas Universitarias) con los títulos o credenciales apócrifos (Universidades de Formosa y La Matanza).

h) Camarillas ocultas e impunes y encubrimiento de apologistas del terrorismo de estado

Todas estas miserias: la desjerarquización institucional, la veda geopolítica y la corrupción académica, también dieron lugar a que se infiltraran y enquistaran en las estructuras de la SECYT y en los institutos del CONICET camarillas ocultas e impunes, refractarias a cualquier atisbo de meritocracia y sana y leal competencia, e inconfesablemente confabuladas con supervivencias pretorianas; y se prestaran a una política del "dedo" y de premios, castigos y venganzas personales; y a un discurso oculto de discriminaciones destinado a dividir y enmudecer las opiniones críticas, verdaderos resabios oscurantistas acumulativamente heredados de diversos gobiernos autoritarios (Dictadura de los Bastones Largos, 1966-72; Isabelismo de la Triple-A, 1974-76; Dictadura del Proceso, 1976-83; y Neo-liberalismos Menem-Delaruistas, 1989-2001).

Como extrema prueba de este aserto, al comienzo de su gestión, en el año 2003, el actual Secretario de la SECYT Ing. Tulio Del Bono, con la indiferencia del Comité de Ética de la propia SECYT, nombró como su Jefe de Gabinete al panegirista del Terrorismo de Estado y astrónomo Dr. Hugo Levato. A raíz de que el periódico Página 12, en su edición del 25 de noviembre de 2003, publicara una declaración de repudio por esa designación, firmada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el aludido Dr. Levato se vio precisado a renunciar (Página 12, 16-XII-2003).

El Dr. Levato había sido quien en 1976, en la revista Nature, desmintió a unos colegas italianos que denunciaban las atrocidades que se estaban cometiendo en nuestro país, declarando ante ello que el medio millar de científicos exonerados por la dictadura del Proceso estaban "bien despedidos" por tratarse de "subversivos", muchos de los cuales resultaron a la postre secuestrados y luego "desaparecidos" (el Ing. Gustavo Rodolfo Giombini Moser, del INTA; el técnico soldador Dante Guede, del CONICET; los técnicos agrarios Alfredo Giorgi y María del Carmen Judit Artero Navarro de Jurkiewicz, del INTI; y los físicos Federico Alvarez Rojas y Daniel Bendersky, dos de los quince desaparecidos de la CNEA) (Nature, 19-VIII-1976).

Sin embargo, pareciera ser que la anunciada renuncia fue una torpe metamorfosis, toda vez que el ex colaboracionista de la Dictadura fue encubierto por las actuales autoridades y está ahora designado Presidente de la Biblioteca Electrónica de la SECYT, desde donde decide cuales revistas del acervo internacional son merecedoras de ser suscriptas, y por lo tanto consultadas.

i) Violencia simbólica ilegítima con la resultante de un estado fallido

Estas perversiones (desjerarquizaciones, vedas, encubrimientos y mordazas), propias de un Gulag, son las que han reabierto el fantasma de una violencia simbólica ilegítima, es decir de un control ideológico e informativo (reglamentos de prensa), y de mecanismos de exclusión (discriminación, proscripción, postergación y represalia), por parte de sicarios emplumados, mucho más perniciosas que la experimentada recientemente en el periodismo radial argentino (Pepe Eliaschev) y que la que se intenta en el ámbito judicial con la reforma del Consejo de la Magistratura, que si bien no producen muerte física vienen castrando el alma y la mente de lo que debiera ser una elite intelectual independiente.

A la ilegítimidad de la violencia física, la de la violencia simbólica también revelaría, sin querer pecar de catastrofismo, la existencia de un estado fallido, pues parafraseando a Jöel Migdal, las naciones que cuentan con sociedades pseudo-civiles fuertes -por padecer de una estructura corporativa y un entramado jurisdiccional de feudos regionales- les corresponde necesariamente un pseudo-estado moderno extremadamente frágil, debido a la desjerarquización y endeblez de sus instituciones de poder simbólico, en especial de aquellas vinculadas con la investigación científica, la cultura artística, la educación superior y el culto de la memoria; como es el triste caso del Teatro Colón, sepultado en la sentina de una burocracia municipal; o del Archivo General de la Nación (AGN), postergado en una secretaría política como es el Ministerio del Interior; o el más grave aún de las lenguas y creencias de los pueblos originarios, y los conocimientos de punta de la industria misilística y satelital (Proyecto Cóndor II), que fueron sacrificados durante el Menemismo en aras de la subordinación geopolítica a una hegemonía imperial del conocimiento.

j) Retroalimentación de la violencia y la consiguiente desjerarquización institucional y vulneración de Acuerdos Internacionales

Este aparato de violencia simbólica ilegítima -destinado a impedir la dispersión de su clientela cautiva-al incurrir en ilícitos de diversa índole (encubrimientos, vedas, prevaricatos, falsedades ideológicas), y estigmatizar y sacrificar en la hoguera virtual a los chivos expiatorios (suerte de leprosos a quienes debe eludirse por pavor al contagio), ha contribuido a acallar la superposición y el antagonismo de los organismos del área; a ignorar la desjerarquización institucional del espacio científico; a silenciar la irracional e irresponsable transferencia o nomadismo de instituciones caras a la cultura argentina (Museo de Ciencias Naturales [La Nación, 20-IV-2005 y 20-XI-2005]); y a censurar e incomunicar de hecho la información y producción investigativa y editorial.

Y esta violencia, desjerarquización e inmovilización estructurales se han ido retroalimentando, desde la SECYT y el CONICET hacia las Universidades Nacionales y viceversa; donde estas últimas apelan para perpetuar su inmunidad endogámica, a una suerte de autonomía o soberanía, como si se tratara de un fuero corporativo, que las excluyen de la acción de la justicia y del control parlamentario. Y estas ilegitimidades, vedas y desjerarquizaciones también se retroalimentaron con otras instancias burocráticas (Agencia o ANPCYT, Academias Nacionales, colegios de graduados o de profesionales, conservatorios, museos, archivos, bibliotecas, CONEAU, FONTAR, instituciones educativas de las Fuerzas Armadas y de las de

Seguridad, etc.); y se han ido multiplicando como en un cuerpo enfermo a la organización de los eventos científicos y artísticos colectivos (congresos, jornadas, simposios, foros, exposiciones, talleres, muestras, referatos de revistas, sitios y listas de discusión electrónica, etc.), en menoscabo de un espacio, de un debate y de un liderazgo académico transparente y democrático; y por consiguiente, del dinamismo y la unidad de una red cultural, la que -como consecuencia de ello- padece una de las más bajas tasas de reconversión, interconectividad, interoperabilidad e interlingualidad del mundo.

Por todas estas razones, las autoridades de la SECYT, del CONICET, de la Secretaría de Cultura, del Consejo Inter-Universitario Nacional (CIN) y del Ministerio de Educación (ME) estarían incursas en una inmensa deuda interna y asimismo estarían vulnerando cláusulas fundamentales de los acuerdos de cooperación internacional firmados con las asociaciones científicas de los países centrales (CSIC, CNRS, NSF, DFG, Royal Society, CNPq, etc.), y con los Ministros de Educación del Mercosur.

k) Conclusión

Este memorial de agravios -suscripto en soledad para no implicar con él a ningún colega- procura evocar, a manera de modesto homenaje, a los técnicos y científicos "desaparecidos" arriba mencionados, a quienes nadie puede creer, en honesto y sano juicio, que hayan muerto en vano.

Con ese irrenunciable compromiso, este documento tiene el propósito de solicitar al Sr. Presidente, como principio de solución institucional, la rejerarquización del área de Ciencia y Técnica, incorporándola nuevamente al seno de la jurisdicción Presidencial, o en su defecto otorgarle status ministerial; así como la iniciación de una investigación sumaria para deslindar las responsabilidades que le cabrían a las actuales autoridades de la SECYT por el ocultamiento de funcionarios que fueron cómplices de la dictadura, la existencia en su seno de reglamentos mordaza, y el encubrimiento de documentos de sus órganos subalternos, reñidos con la honestidad intelectual y política y con la letra y el espíritu de los acuerdos de cooperación internacional.

Finalmente, deseo reiterarle al Sr. Presidente que ninguna política constructiva ni perdurable que intente alejarnos de la condición de estado fallido podrá ser exitosamente implementada -aunque el CONICET infle su planta permanente con miles de nuevos Investigadores de carrera y el gobierno centuplique sus partidas presupuestarias y los porcentajes sobre el PBI- si en los espacios de la ciencia, la investigación, el arte y la docencia superior no se recrean sus organigramas, instituciones y prácticas, de modo tal que se ahuyente de las mismas la corrupción, la simulación, la hipocresía, la genuflexión, el oportunismo, el autismo, la indiferencia moral y, lo que es aún más grave y letal, la autocensura o miedo a expresarse libremente.

Eduardo R. Saguier. Investigador-CONICET. E-mail: saguiere@ssdnet.com.ar - http://www.er-saguier.org



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