OPINIÓN
Los recursos naturales, en peligro
Desde los minerales y los bosques hasta el agua dulce, los recursos naturales constituyen hoy un tesoro de valor incalculable. El autor hace un llamado de atención acerca de la apropiación a que apuntan las grandes potencias mundiales de las reservas naturales ubicadas en países del Tercer Mundo.
16/08/2006


El 97% del líquido elemento en el mundo es agua salada de océanos no apta para consumo ni riego y el 3% restante es potable, mayormente disponible en forma de glaciares y napas subterráneas. De esta pequeña porción, el 70% es usado para la agricultura, lo cual torna verosímil la cifra de 1.100 millones de personas sin acceso a ella, y 2.400 millones con acceso pero sin saneamiento adecuado.

A lo largo de toda la historia de la humanidad hubo serios conflictos entre naciones ubicadas aguas arriba y aguas abajo de ciertos ríos importantes: Turquía, Irak y Siria por el control del Eufrates, Jordania e Israel por el Jordán, Egipto y Sudán por el Nilo, India y Bangladesh por el Ganges, etc.

Pero en Argentina se plantea algo insólito ya que lejos de tener inconvenientes con sus vecinos (salvo el de los hielos continentales con Chile), el verdadero problema se da a nivel internacional más allá de sus propios límites geográficos, dado que si bien el Acuífero Guaraní es compartido con Uruguay, Paraguay y Brasil, este bocado está resultando muy apetecible para países muy distantes.

Es lógico, pues con sus 40.000 kilómetros cúbicos es la tercera reserva mundial de agua dulce capaz de abastecer durante 200 años a todo el orbe a razón de 100 litros/día por persona. Esto empezaría a justificar los asentamientos y prácticas militares estadounidenses en la zona de la triple frontera, casualmente el lugar de carga y descarga del acuífero.

Además, el año pasado la OEA adjudicó el estudio integral de esa cuenca subterránea (hidrogeología y termalismo), a un consorcio formado por la empresa israelí Tahal, e Hidroestructuras, Soinco, Hidrocontrol y Arcadis pertenecientes a los cuatro países del Mercosur. Anteriormente, la cartografía del acuífero le fue otorgada a la empresa canadiense Tecsult International Limited, todo financiado por el Banco Mundial.

Para preocupación de grupos regionales ambientalistas, en el medio de todas estas garras foráneas multinacionales apareció desde hace un tiempo el seudofilántropo Douglas Tompkins, presunto empleado de David Rockefeller, quien compró nada menos que 180.000 hectáreas en los Esteros del Iberá, justo encima del acuífero.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que este simpático empresario, también dueño de 760.000 hectáreas en la patagonia chileno-argentina, seguramente encubre una operación supranacional tendiente a la apropiación de espacios despoblados y agua dulce en países subdesarrollados, bajo la graciosa excusa de la “ecología profunda”, concepto extremista que implica excluir a los lugareños de sus propias tierras por considerarlos individuos peligrosos.

Autor: Hugo N. Lilli (Córdoba-Argentina) - E-mail: hugolilli@latinmail.com




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