Con frecuencia se comenta que que algunos padres se desentienden de la educación de los hijos. Es lo que llamamos que “tiran la toalla” o dimiten como padres.
El ejercicio de la autoridad de los padres encuentra diversas dificultades, tanto en la propia formación personal (falta de criterios claros, de paciencia, de firmeza o de serenidad), como en la formación de los hijos (falta de amor y respeto por los mayores), pero en los tiempos actuales son especialmente destacables las presiones ambientales.
A modo de ejemplo se podrían citar como factores que inciden negativamente en el ejercicio de la autoridad paterna: la forma de comportarse otros padres, la falta de medios de información positiva, la arbitrariedad como norma, el escaso contenido cultural de la televisión, del cine y de Internet, la confusión doctrinal, la escalada del erotismo, la manipulación publicitaria, la confusión entre tolerancia y dejación de derechos y obligaciones, etc.
¿Todas las influencias ambientales son negativas? Por supuesto que no, pues esos medios de comunicación también pueden contribuir a formar un sentido crítico y contribuir a la madurez de la persona.
En unas ocasiones los medios ambientales no persiguen la deformación de los usuarios, pero tampoco buscan su educación. Un ejemplo es la publicidad. Su objetivo es vender más de un producto, no vender mejor. El educador, por el contrario, pretende que se gaste mejor y no necesariamente más. Los objetivos de la sociedad de consumo y los de la educación no son los mismos. Después de ver los anuncios de la televisión, los padres tienen más dificultad para crear un ambiente familiar austero.
En otras ocasiones las presiones ambientales inciden directamente contra la educación. El erotismo y la pornografía, además de proporcionar abundantes ingresos a sus promotores, desprecian conscientemente los valores humanos.
Por estas y por otras presiones ambientales, el ejercicio de la autoridad de los padres es difícil en estos tiempos. Por ello es más necesario reflexionar sobre la formación de los hijos y colaborar con los profesores de los centros educativos en la difícil tarea de educar.