Quienes tuvieron la brillante idea de instaurar en Laguna Paiva, una institución de servicio como el Rotary Club, merecen nuestro reconocimiento. Por eso, cuando el 25/2/1993 se constituyeron, en una comisión, presidida en ese momento por el Dr. Desiderio Armando Bustos, iniciaron dentro de esta comunidad una acción solidaria, transparente, generosa y desinteresada; con una sola intención: “aportar ayudas necesarias e inmediatas a todos los que por una causa u otra les era imprescindible”. Y así, sin mas y aplicando el lema del Rotary “Dar de sí antes que pensar en sí”, y puedo dar fe que así lo hicieron, que nunca claudicaron por más difícil que fuera la situación.
Es claro que para toda institución de servicio como ésta, la preocupación principal es poder prestar ayuda a quienes la necesitan, incluso sin esperar el agradecimiento. Sus integrantes lo hacen por solidaridad o amor al prójimo, su conformidad estriba en escuchar de labios del socorrido la palabra “Gracias”.
También es verdad que quienes componen una comisión de esa naturaleza, tienen la obligación de mostrar en las actividades relacionadas con su cargo, un profundo respeto a la comunidad. Todos sus miembros están dispuestos a manifestarse solidarios en cuanta oportunidad se presente y que nadie pueda dudar que sus valores y actitudes humanas, como la amabilidad, la amistad, la verdad, deben estar demostradas en cualquier situación y al servicio de cualquier situación, sin distinción de clases ni credos.
Contar en Laguna Paiva con una institución así es una suerte. Es sabido de que manera han hecho llegar ayuda a cuantos la han solicitado, como el samco, bomberos, cooperadora policial y todos los establecimientos educacionales como el Instituto Alcides Frencia, en el que se realizó el equipamiento total del laboratorio para estudio del alumnado. El préstamo de sillas y cremas ortopédicas, muletas y andadores. Además, todos los años hace entrega de un reconocimiento denominado “SATO” (Servicio a través de la ocupación), a aquellas personas que se destaquen por su actuación dentro de la comunidad.
Por cuanto expresé y en homenaje a todos los integrantes de las comisiones del Rotary desde su iniciación, quiero dejar sentado el agradecimiento a la enorme fuerza y el amor que estos hombres y mujeres de este mismo lugar, mostraron a la sociedad y que con esos ejemplos nos sentimos mas humanos y aprenderemos mejor y con mayor paz y armonía en nuestro entorno, y decididamente apoyarlos en todo cuanto llevan a cabo, lo que implica casi una obligación, porque no solo nos mueve el corazón y la mente, también nos debe incitar a actuar de la misma manera, para poder caminar a una mejor humanización de la persona y la sociedad. Con los ejemplos vertidos por todos ellos aprenderemos a amar y así desarrollarnos como seres humanos.
Por todo eso tengamos muy en cuenta las palabras de la madre Teresa de Calcuta, que se asemejan a las acciones que llevan a cabo los rotarianos: “Por donde quiera que vayas, difunde el amor, ante todo en tu propia casa, brinda amor a tus hijos, a tu mujer o a tu marido, al vecino. No dejes que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta mejor y más feliz. Se la expresión viviente de la bondad de Dios, bondad en tu rostro, bondad en tus ojos, bondad en tu sonrisa, bondad en tu caído saludo”.