El agua dulce, aunque a simple vista nos parezca un recurso inagotable, comienza a presentar signos de escasez. Esto es el fruto de una distribución inequitativa, a consecuencia de lo cual miles de millones de personas ya sufren la carencia del agua potable, siendo el panorama futuro muy sombrío, en tanto se afirma la tendencia de privatizar y mercantilizar su acceso, en contra de los constantes reclamos de incluir la provisión de agua como un derecho humano esencial y universal.
Esta cuestión se hace más visible con particular énfasis en continentes como África, ya que los africanos sufren enfermedades causadas por el consumo de agua insalubre, como así también a nivel mundial, un niño muere cada ocho segundos y más de cinco millones de personas por año, debido a ciertas enfermedades como diarrea, las que están relacionadas con el agua. Si el acceso al agua potable y al saneamiento fuera una realidad para todos, la mortalidad infantil podría reducirse a la mitad en el mundo. Se estima que para el año 2020 la mitad de la población mundial ser vería afectada por la escasez de agua potable.
Según investigaciones llevadas a cabo por el profesor Francisco Petrella, fundador del Comité para el Contrato Mundial del Agua, expone entre otras cosas que ya sectores concentrados de la economía, a partir de su tratamiento como bien comercial, hacen que el comercio del agua no solo le permitiría generar grandes ganancias, sino también actuar ante inminentes conflictos. En el último foro mundial del agua, desarrollado en La Haya (Holanda), grandes empresas del sector nucleadas en Naciones Unidas en comunión con el Banco Mundial, se opusieron a que el acceso al agua fuera considerado como un derecho humano, afirmando éstas, que se trata de una necesidad vital y no de un derecho.
En el Contrato Mundial del Agua, el profesor Petrella propone los siguientes principios básicos:
1)- Afirma que el agua es fuente de vida y como tal es un bien común, que no pertenece a otros países sino al conjunto de la sociedad planetaria.
2)- Que el acceso al agua es un derecho no sujeto a discusión.
3)- La responsabilidad al acceso debe ser colectiva y deben ser las comunidades públicas las que tienen que gestionarlos, para que el llamado “stress hídrico” no sólo esté afectando a las reservas acuíferas de superficie y las subterráneas, las cuales almacenan la totalidad del agua dulce en estado líquido.
Enfocada como un derecho humano básico y elemental, no quedan dudas acerca que el agua pertenece al ser humano, a la flora y la fauna, es decir al planeta. Sin agua no se puede vivir y según la tendencia a la privatización creciente y la vinculación del agua con la lógica del mercado, lleva a preguntarnos...¿quién proveerá el vital líquido a los que no tengan el poder adquisitivo suficiente para pagarlo?
Autor: Baltasar Carlos Torres. Referencia bibliográfica: Revista Cabal. Julio-agosto 2002.