Murió un docente. “Accidente”, dijo el gobernador de Neuquén. ¿También fue accidente el incomprensible ataque a hombres y mujeres que se manifestaban sin ningún tipo de desmanes?
Cortar una ruta, hecho que no comparto, no tiene justificación para una acción tan agresiva que pudo traer consecuencias más graves aún que la muerte de un docente.
Los docentes han recibido desde hace muchos años cualquier tipo de afrentas, desplantes, humillaciones y abusos. Esto representa la prueba más contundente de lo poco que le interesa la educación a los gobernantes y, como consecuencia, lo poco que le importa el bienestar del pueblo porque, como todos sabemos, la educación trae bienestar y progreso.
La acción cometida contra los maestros de Neuquén, es sólo una muestra de la desidia de los gobernantes, del desorden constitucional reinante en el país, de la falta de interés en escuchar el reclamo del pueblo y del pésimo manejo de las leyes constitucionales.
La docencia, que debería ser respetada y enaltecida, ha sido pisoteada una vez más, mostrando al mundo la vergüenza nacional de sus gobernantes que están llevando la muerte a la educación argentina.
Autor: Marta Carretero. Trenque Lauquen, Buenos Aires.