España está en época electoral. En esas elecciones no solo podrán votar los residentes en el país, sino que también pueden hacerlo los españoles que viven en otros países. Por lo que he leído, los políticos argentinos también desean el voto de los compatriotas residentes fuera del país.
Parece que en los últimos años, al igual que un hambriento que busca hasta la última migaja caída fuera de su plato, los políticos, hambrientos de poder, también buscan el voto de sus compatriotas fuera de ese plato que es su país. Por eso, quizás nuestros políticos han pensado en pescar votos fuera. Pero claro esa búsqueda de votos tiene que ir acompañada por una serie de prestaciones, que logren que los argentinos en el exterior se sientan vinculados al país. Esas atenciones ahora no existen y si existen no se notan. Por ejemplo: faltan oficinas consulares que presten apoyo técnico y respaldo moral a Centros y Casas argentinas, creadas en España, por argentinos y por antiguos inmigrantes que residieron en Argentina.
También sucede que nuestras autoridades no se enteran o no quieren enterarse que para muchos argentinos, residentes en España, el ir a su consulado es una tarea bastante costosa, en tiempo y dinero. Por desgracia se ve que quienes deciden la distribución de los consulados argentinos no lo hacen considerando los medios de transporte público que tiene el país en donde están los consulados. Una muestra de lo dicho, es que el servicio de transporte desde Asturias, es más fluido con Madrid, que con Vigo. Usar los servicios públicos para ir al consulado de Vigo supone, para un residente en el centro de Asturias, invertir tres días ya que las coincidencias de horarios de llegada y partida en los transportes, hacen imposible solucionar el trámite en el día.
Por otra parte esta falta de apoyo verdadero a los Centros o Casas argentinas, hace que los descendientes de argentinos no se identifiquen con la patria de sus mayores, cosa que ahí no sucede con los argentinos descendientes de extranjeros. Un descendiente de argentinos nacido en el exterior, debería desear la nacionalidad argentina con el mismo entusiasmo y cariño que lo hacen en Argentina los descendientes de españoles, italianos o de cualquier otro país. Pero a los hijos de argentinos en el exterior no les pasa eso, porque son ignorados por nuestras autoridades. Cuando las autoridades españolas hablan de los españoles que hay en Argentina, cuentan a los argentinos descendientes de españoles como si fuesen españoles. Para las leyes españolas un hijo de españoles es español, no importa donde haya nacido.
Quizás nuestros políticos terminen copiando los trucos de los europeos, cuando comprueben que necesitan más votantes. Entonces puede que saquen alguna ley que otorgue la nacionalidad argentina a todo el que tenga un pariente argentino, aun que sea lejano. Incluso quizás llegue a ser posible que para ser argentino sea suficiente con que a un extranjero le guste el mate. No sé, pero si nuestros políticos quieren lograr votos en el extranjero, deberán hacer algo más que algún cóctel o gala artística en la capital del país (en España, Madrid o Barcelona) que visiten.
Estoy seguro que el gobierno y el resto de políticos de nuestro país no tienen ni idea de los Centros Argentinos que hay en España. Sin embargo no hay un sólo político español que no sepa que en Argentina y en otros países del mundo hay Centros o Clubes españoles.
En España el descenso de población autóctona está haciendo necesario el reclutamiento de votantes, como sea. Lógicamente cada país tendrá sus trucos para otorgar nacionalidades, en función de la opinión que cada grupo político tenga de sus posibles votantes. Pero de momento se ve que la tendencia se dirige a los descendientes de españoles, que por lo visto son más propensos sentimentalmente a participar en las votaciones voluntarias, que se realizan en el país de sus ancestros, que es el que les otorgó su nueva nacionalidad, con derecho a voto. Por eso desde hace unos años los políticos españoles y europeos se acordaron de los descendientes de sus compatriotas, que residen en América y en otros continentes. Los políticos llegaron a la conclusión de que si no logran tener votantes propios, tendrán que adoptarlos. Y se ve que lo mejor es empezar por aquellos que llevan dentro del corazón, el terruño de sus mayores. Para eso es necesario que nuestros políticos promuevan el apoyo a los Centros culturales argentinos. Quizás un buen comienzo seria abrir los consulados en provincias españolas cerrados hace años.
Es difícil inculcar el cariño por la tierra de uno, si las autoridades de tu propia patria te ignoran. Quien sabe, quizás los nuevos consulados podían tomarse como una industria fabricadora de votantes. Así los políticos se entusiasmarían y nos llevarían el apunte a los argentinos que estamos fuera y que queremos seguir divulgando, inculcando y cultivando nuestra argentinidad en nuestros hijos y en las personas que nos rodean.
Autor: Carlos A. Ochoa Blanco