CRITERIOS Y OBJETIVOS COMUNES
El rol de los padres
El autor describe las responsabilidades adjudicadas socialmente a los padres y a las madres por separado y brinda algunos consejos para unir el trabajo de educar a los hijos.
Por Arturo Ramo García
Desde España
20/09/2007


Parece que hay algunas especies de animales en las que sacar adelante a sus crías es tarea del macho o de la hembra. En la especie humana esto no es así: la educación de los hijos compete tanto al padre como a la madre. Pero en la práctica, en no pocas ocasiones, la madre siente la responsabilidad de esta tarea y el padre está muy ocupado con sus trabajos, sus viajes, su preocupación por adquirir un chalet junto a la playa, etc. Es el caso del padre dimitido, que se inhibe de su responsabilidad y sólo actúa de vez en cuando para ejercer de ogro en la familia.

Cuando la madre pretende imponerse a sus hijos les dice: “ya verás cuando venga papá”, “se lo diré a tu padre”, “él te ajustará las cuentas” y otras frases similares. Conozco un caso que, cuando por la noche la madre le cuenta las desobediencias del hijo, entonces el padre se quita el cinturón y lo emplea con fuerza en el cuerpo del chico. Es el padre ejerciendo de ogro. Pero así no se arreglan las cosas.

En la familia, tanto el padre como la madre tienen su papel, aunque a veces distinto, en la formación de los pequeños. Se precisa la comunicación necesaria para tener criterios comunes y objetivos claros. Lo que parece evidente es que los hijos confían en ambos padres, como matrimonio, y en cuanto padre y madre.

Una buena forma de llevar a cabo esta difícil tarea es colaborar con los hijos en esta tarea, porque en última instancia, el artífice de la propia formación es el propio chico. Padres e hijos tienen un mismo quehacer y esto no es sólo de la madre. El chico necesita a los dos. No necesita chalets ni regalos, sino la presencia y el cariño de los dos padres. Será positivo buscar actividades comunes: leer los mismos libros, pasear juntos, jugar al ajedrez, etc. Para conseguir la confianza y el trato sincero en el que basar la mejora personal.

Arturo Ramo García es Inspector de Educación.




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