OPINIÓN
Justicia comunal: un ámbito de interés para toda la comunidad
La justicia debe ser un ámbito de interés para toda la comunidad. Por tal motivo, en el sistema democrático, es menester que los ciudadanos se involucren de manera activa en la solución de aquellos conflictos que tienen lugar en sus espacios de participación comunitaria.
20/07/2008


En tal sentido, los medios alternativos de resolución de conflictos (como la conciliación, la mediación, el arbitraje, la justicia de paz, la justicia comunal y la amigable composición) constituyen una oportunidad para que los miembros de un espacio comunitario determinado participen en las cuestiones vinculadas con la justicia, cuenten o no con una formación académica en Derecho.

Con esto quiero expresar que dicha formación no tiene porque ser determinante y condicionante para que una persona lega pueda intervenir en estos ámbitos y desempeñarse, por ejemplo, como juez comunal o juez de paz.

La idoneidad

De la misma manera que en el caso de juicio por jurados, que merece un tratamiento especial por su especificidad, la idoneidad de los jueces legos (no letrados) no depende, necesariamente, de la experiencia adquirida en la práctica judicial y mucho menos, del ejercicio de la profesión de abogado ya que ni siquiera se lo puede vincular con el grado de conocimiento que posea del Derecho.

El carácter idóneo para desempeñar un cargo de esta naturaleza, en todo caso, depende de la capacidad e imparcialidad de la persona, como así también de su compromiso con la comunidad en la que se encuentra, que en última instancia, deben garantizar su independencia de criterio.

En términos generales se percibe una cierta desconfianza por parte de los ciudadanos con respecto al sistema formal de justicia, por lo que la utilidad de herramientas como el arbitraje, la mediación, la conciliación, la composición amigable, el juicio por jurados y la justicia de paz o comunal, por mencionar algunos de los mecanismos alternativos, debería resultar de interés general y generar ciertas expectativas en ellos.

Además, el hecho de recurrir a estos medios puede servir para afianzar el valor de la justicia, por un lado, y por otro para ofrecer soluciones operativas ante las situaciones de conflictibilidad que se presentan en las comunidades, sin tener que arribar, necesariamente, a una instancia litigiosa, con todo lo que ello significa en cuanto a tiempos, erogación de recursos y la posibilidad de que el proceso quede inconcluso debido a los factores mencionados.

Sin embargo, para que los mecanismos alternativos puedan ser implementados, se tienen que dar ciertas condiciones, como las que se mencionan a continuación: en primer lugar, es preciso que los ciudadanos asuman su compromiso con el sistema democrático a través de su participación activa en los diversos ámbitos; en segundo lugar debe existir una motivación para generar el interés necesario a tales fines; en tercer lugar, la ciudadanía debe tener plena conciencia de que su participación es una condición sine qua non para la resolución de problemas comunitarios concretos. Por último, los ciudadanos deben comprender que los conflictos que surgen en el seno de una comunidad pueden ser resueltos por vías alternativas como las mencionadas precedentemente, que de manera indefectible requieren de participación.

Rol de ciudadanos

Como corolario de estas condiciones se llega a la consideración que si se tiene en cuenta la incorporación de ciudadanos en los medios alternativos de resolución de conflictos, se podrá promover en el ámbito de la administración de la justicia la participación ciudadana.

Con criterio, el constitucionalista Daniel Sabsay considera que con el transcurso del tiempo se asiste a un cambio de una democracia representativa hacia una de tipo participativo, que genera nuevos espacios en los que los gobernados tienen la oportunidad de participar activamente en la gestión de los intereses públicos.

Trasladada esta cuestión al ámbito de la justicia comunal, el hecho de impulsar la participación de los ciudadanos legos en la administración de la justicia puede servir como atenuante ante el creciente proceso de judicialización de la conflictividad social en las comunas.

Comprometerse

Es hora que los ciudadanos comunes tengan presente que si ellos se involucran y comprometen en la cuestión pública, desde el lugar que sea, el beneficio será para toda la comunidad, incluidos ellos mismos. Un primer paso para empezar a generar esta conciencia es la difusión de los medios alternativos de resolución de conflictos.

Podría llegar a pensarse que el desinterés por postularse a cargos como el de juez comunal, amigable componedores, entre otros, se deba a la ignorancia respecto de los requisitos necesarios para cubrirlo, o la creencia instalada en el imaginario social que para ser juez de paz o comunal necesariamente hay que ser abogado.

Ya que los viejos argumentos en contra de los jueces legos se mantienen vigentes y sostienen entre otras cosas, que los legos no tienen capacidad para comprender problemas jurídicos, cuando en realidad su injerencia está en los problemas sociales de la comunidad.

Por José A. Caballeri. El autor es profesor de Filosofía. Secretario Juzgado Comunal de Emilia. Autor del ensayo “El Valor de la Justicia Comunal Lega” (2006).




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