OPINIÓN
Educación integradora
Una de las causas del fracaso escolar que hoy se extiende en muchos centros educativos consiste en que los alumnos no encuentran sentido a lo que estudian, sostiene el autor.
Por Arturo Ramo García
Especial desde España
08/10/2008


Los chicos suelen decir: ¿Y esto para qué sirve? ¿Qué me ayuda en la vida? ¿Para qué estudiar una cosa que no sirve para nada? Estos estudiantes en parte tienen razón y en parte no.

Tienen razón en que los contenidos son totalmente distintos en las distintas asignaturas y no entienden la relación entre las Matemáticas, con la Plástica, con la Historia, con la Física, con el Inglés, etc. Pero tienen que esforzarse en comprender la unidad entre todas ellas.

El desarrollo de las ciencias ha llevado a una división progresiva de las materias que ha terminado en una fragmentación real del contenido de la enseñanza, formando cada asignatura como un islote cultural sin relación apenas con las otras. Se llega así a una formación enciclopédica y sin organizar que difícilmente puede llamarse formación intelectual.

El profesor Holt afirmaba en 1978 que se había prestado poca atención a la visión unitaria del plan de estudios y que el resultado era un creciente desaliento y malestar. También Aurelio Peceí afirmó que "los hombres y mujeres son, hoy por hoy, incapaces de entender plenamente el significado y consecuencia de lo que hacen" (Bockin y otros. Aprender horizontes sin límites. Informe del Club de Roma. Madrid. Santillana. 1979)

Los estudiantes aprenden muchas cosas pero no son capaces de asociar los hechos y conocimientos de una asignatura con los de la otra. El problema es el de integración de las distintas enseñanzas y el de organización de todas y cada una de ellas en un quehacer que tiene unidad: la formación personal de cada estudiante.

Los educadores (padres y profesores) tienen el reto de buscar las relaciones de unos conocimientos con otros de manera que se pueda llegar a un conjunto organizado de saberes que entre si constituyan una unidad.

Por otra parte no sólo se ha de atender a los aspectos cognitivos de la educación sino también a la formación de hábitos que fortalezcan la voluntad y faciliten la convivencia.

Este estilo integrador de la educación es una tarea prioritaria para reducir el fracaso escolar, para encontrar sentido o significación a lo que se enseña y aprende y para formar auténticas personas.

Nota: El autor es Inspector de Educación.




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