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Los jóvenes y el alcohol

El autor dice que “una buena relación familiar hará que los hijos crezcan en un hogar que nunca debió permitir que ingresara tan tremenda adicción”.

Por Víctor L. Porta
Desde Laguna Paiva
16/10/2008

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Si bien es cierto que en estos últimos tiempos las críticas llevadas a cabo por lo que está sucediendo con el comportamiento y actitudes asumidas por la juventud, que ávida de diversión no escatima esfuerzos en la ingesta de alcohol, que según ellos los puede transportar a una realidad de todo cuanto pueda ocurrir en su vida y así poder contar con menos soledad y dejar de lado el aislamiento al que se exponen.

Es paradójico que el ser humano que normalmente tiende a coexistir en comunidad, esté predispuesto a vivir en la creencia que únicamente el alcohol puede brindarle momentos de satisfacción y diversión.

Existen varias formas de vivir en soles. Una de ellas es el aislamiento emocional y otra el aislamiento social, este último es el más crítico: la falta de amistades que puedan apoyar o dar algún consejo, hacen que el individuo se vuelque a cualquier vicio y le interese muy poco cuanto problema se le adose, mientras consiga alcohol o drogas.

Muchos padres se avergüenzan de tener hijos inclinados a esos vicios y han hecho lo imposible para encontrar una solución a tan grave problema que repercute en el hogar, pero lamentablemente mientras las autoridades no intervengan aplicando las leyes en vigencia, es muy poco lo que esos padres podrán conseguir.

Hay cosas que no se pueden ignorar, en muchas oportunidades se tienen amistades que son el eje fundamental para que muchos jóvenes comiencen a probar bebidas alcohólicas y queden atrapados en un vicio que lo único que les producirá erá una vida llena de malos momentos y sin esperanzas de mejoramiento, poniendo en peligro lo más sagrado la paz del hogar.

Muchas veces el interés por estos vicios viene de la cuna. No es difícil encontrar adictos de familias donde el consumo de alcohol es muy desmesurado, por lo que convivir con una familia volcada a tales vicios hace que el adolescente trate de refugiarse en estos y que tarde o temprano serán irrecuperables para la sociedad, que en vez de cobijarlos tratará de separarlo, como mal ejemplo de vida.

En cierta oportunidad, en una conversación mantenida con algunos chicos, principalmente amigos de mis hijos, llegué a la conclusión que en caso que el alcohol es imprescindible como para transportarse imaginariamente y tener un poco de alegría, no titubearon en vender cuanto pudieran aunque no sea de su pertenencia, incluso cosas de sus mismos padres. Por todo ello es necesario que los progenitores intervengan y en una actitud de amparo encuentren una solución e influir en ese hijo para que deje de inclinarse a los vicios. Sostengo que una relación sólida y una confianza mutua con toda la familia, hará de protección y el joven tratará de conservar una amistad con sus padres.

Hay que tener en cuenta que una buena relación familiar hará que los hijos crezcan con independencia y privacidad en un hogar que nunca debió permitir que ingresara tan tremenda adicción. Como padres debemos convencer a un hijo de lo terrible que es convivir con una persona alcohólica.



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