OPINIÓN
Calidad, responsabilidad y compromiso individuales como base de la calidad institucional y social
Es un documento elaborado por el Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales de Esperanza (CEPESE). "Todo lo que tiene que mejorar debe pasar por el ser humano. No pueden mejorarse sólo los procesos, las estructuras y las estrategias" reflexiona en este espacio.
09/04/2009


En definitiva el problema no es tecnológico, ni de información, ni de expertos que manejen tecnologías. Es de aprendizaje, este se define en el sentido de ser mejor como individuo, porque si el individuo es mejor, será mejor hijo, padre, ciudadano, etc., etc. Todo lo que tiene que mejorar debe pasar por el ser humano. No pueden mejorarse sólo los procesos, las estructuras y las estrategias, si el individuo no adopta actitudes y valores nuevos.

Las situaciones actuales representan una oportunidad para mejorar. Es necesario cambiar incluso los paradigmas, base y fundamento de todo lo que hacemos. Uno de estos paradigmas es la idea de que antes de dar un paso se tiene que recibir algo. Esto representa una doctrina que parte de teorías lineales, en el sentido de pensar: antes de una mejora personal tenemos que ganar algo. La verdad es que la vida no es así: nunca se recibe la ganancia de una inversión que no se ha hecho.

Kenntt O. Donell, autor australiano consultor de Administración Total de Calidad, Desarrollo Organizaciones Holístico y Administración basada en Valores, expresó recientemente que entiende: si que el individuo no mejora lo que tiene en sus manos, nunca mejorará lo que no puede alcanzar. Es una regla de la vida que tiene que aprenderse con sacrificio: pero en algún momento este individuo aprende que si quiere hacer algo y quiere aportar algo, tiene que cambiar actitudes, formas de tratar y de pensar. En el rompecabezas que se vislumbra en este mundo, hay una parte que falta, que necesita ser agregada al cuadro para que puedan sortearse las dificultades.

Los latinos especialmente son cariñosos, creativos, espontáneos. Están más abiertos a ideas nuevas que las personas de otros países. En este sentido se tienen recursos humanos potenciales aprovechables. Debería entenderse que en cada reto que surge, el individuo tiene que desarrollar una respuesta adecuada, no sólo en lo institucional, sino en lo individual. Si las presiones, las exigencias y demandas son externas, necesitan desarrollarse respuestas que surjan de dentro, para que pueda equilibrarse la ecuación. Es necesario fortalecer la resistencia individual e institucional, Ya que cada reto, cuando llega de afuera, produce una demanda, como si cada situación tuviera un imperativo: hágalo, séalo, escúchelo, sea paciente, tenga tolerancia.

Virtudes como la confianza, la compresión, la autoestima, el respeto, la tolerancia, la paciencia, pueden practicarse con facilidad. Es fácil ser paciente con gente paciente. Sin embargo, el signo contrario no lo es: ser pacientes con los que molestan, tolerar a los intolerables. Si hace falta hacer algo es mejor afrontar la adversidad y no adaptarse a las comodidades. Es muy fácil acomodarse a la situación reinante; es muy difícil dar un paso más allá. El individuo tiene que ser más que lo que está siendo, porque ésa es la demanda de la situación actual y esta demanda llega al individuo y a la institución. La vida y el efecto de una organización se hace mediante el componente y la calidad humana. Si se quiere desarrollar una respuesta adecuada a una demanda, se tienen que trabajar los valores humanos, y no aceptar, como muchos, la cerrazón para cambiar: soy irritable, impaciente, no escucho, porque así soy. Excusa esta última que bien a bien es una automentira.

La institución educacional tiene que convivir con gente diferente, de diferente nivel social, de formación diferente, de nivel intelectual diferente, de sexo diferente, de color diferente, de cultura diferente. Se vive en un mundo de diferencias. Pero se sabe lo que hay de común entre esta gente diferente. En general los distintos grupos humanos desean lo mismo: ser felices, ser amados, amar, tener paz. Si se percibe lo que se tiene en común en cuanto aspiraciones, no hace falta perderse en las diferencias, ya que las diferencias son barreras: las semejanzas son los puentes. Es fundamental tener en cuenta este hecho, porque incluso la palabra comunicar, guarda en su raíz la palabra común, que literalmente significa “compartir lo que tenemos en común”.

Si no se realiza este esfuerzo con la persona más sencilla: un niño, una persona que no posea el nivel académico del interlocutor, se abandona el puente que se tiene para poder transitarlo. El puente no tiene que ser intelectual, lo cual se convierte de suyo en una barrera. Vale la pena recordar el sentido de la palabra inducere que significa “extraer el potencial ya existente”. En una semilla pequeña hay tal vez un árbol inmenso. Los niños son potenciales que deben incorporarse y desarrollarse a la vida social. No son recipientes vacíos que el adulto tiene que llenar con lo que se considera importante. Cada niño es un potencial, pero también cada adulto, porque nuestro aprendizaje nunca termina. Debe uno estar consciente de que nuestro potencial está sub-utilizado, mal utilizado. No es inutilizable, es inutilizado.

El ser humano fue adiestrado para una sociedad productiva: más que educado. En el sentido de la palabra inducere, la educación verdadera sucede del aula, lo que se aprende afuera es la realidad. En el desarrollo personal hay dos caminos: un camino que sería el adiestramiento, y otro que sería la educación.

Se vive en la época de la información; se sabe más en un día que lo que un ser humano sabía hace doscientos años en toda su vida. Exceso de información. Y sin embargo es a partir de la información que se espera desarrollar habilidades, técnicas organizacionales o de trabajo. Efectivamente, con esto se desarrolla el know how, el cómo hacer muchas cosas, pero el problema es que muchas veces no se sabe cuándo hacerlo o de qué manera o con quién. No se tiene sensibilidad. De ahí que sea importante entender lo que es una sensibilidad para poder trabajar con otras personas, con sus diferencias.

La educación pasa por el camino de la experiencia. Entonces la educación verdadera es experiencia, interpersonal, personal, interna, intrapersonal. Esta experiencia respalda entonces a la información. Cuanto más experimentado se es en la vida, se pueden desarrollar una serie de valores y principios personales. Se aprenden valores por la experiencia y no a través de palabras. Se puede realmente desempeñar el oficio de maestro, extrayendo las experiencias y el potencial de los alumnos, al resguardo de su desarrollo fisiológico, intelectual, emocional y espiritual, que a su vez son interdependientes.

Hay estados diferentes, haceres, acciones que están afuera. Pero el estar, el bien estar, especialmente, significa poder equilibrar estados internos. Al igual que se trata de hacer malabarismo con las tareas, se hace lo mismo en la cabeza y en el corazón. Sin embargo hay otro verbo más profundo aún: el ser. Una educación que exija convertir la calidad en una responsabilidad individual, se vuelve acción trascendente. Si el individuo tiene una visión superficial de las cosas, se engaña: si el maestro promueve una visión superficial para los niños o jóvenes, comete un equívoco enorme. Debe operar sabiendo que todas las cosas están conectadas: la historia con la geografía, con la gramática, con la lengua. Y aún así se enseña matemáticas, pero no la manera de pensar más racionalmente; se enseña gramática, pero no la manera de comunicarse, ni de enviar enunciados de nuestro corazón para comunicarse con quien se necesita hablar.

La visión del mundo se encuentra sedimentada; porque se viven los tres verbos: hacer, estar, ser, y un cuarto que sería tener, como un universo fragmentado. Creencia por un lado, memoria por otro lado, afectos por otro, fe por otro lado, todo compitiendo internamente para ocupar espacios en el pensamiento. Y no se consigue ser lo integralmente, lo unitariamente que se quiere ser.

En definitiva el problema no es tecnológico, ni de información, ni de expertos que manejen tecnologías. El aprendizaje se define en el sentido de ser mejor como individuo, porque si el individuo es mejor, será mejor en todas sus áreas de actuación y obviamente en el campo social e isntitucional. Los valores son como los colores secundarios, pero si se tienen los básicos: el amor, la paz, la felicidad, la verdad, tal vez la sabiduría, se podrá pintar el cuadro que desea en la vida. Pero es necesario saber sacar de uno mismo los valores básicos, sacar la mezcla de la paciencia: paz y ciencia, dulzura y un poco de amor, felicidad y determinación.

El siglo XXI exigirá agilidad mental para los cambios alucinantes que se presentan; sin embargo esta agilidad no puede estar atrapada en el pasado. Exigirá la capacidad de mantener una meta; de lo contrario los pasos no serán firmes. La meta debe ser suficientemente elevada para sacar lo mejor de cada uno. A corto plazo se vislumbran dificultades; a largo plazo el mundo será mucho mejor, la humanidad pasa por un aprendizaje fabuloso, y si el ser humano se esfuerza por ser mejor, enfrentar el futuro será más fácil.

Fundamentos de calidad individual:

-Promover el mejoramiento personal desde dentro.

-Afrontar la adversidad y no adaptarse a las comodidades.

-Trabajar para mejorar los valores humanos personales.

-Percibir lo común y aceptar las diferencias con los semejantes.

-Aprender y enseñar mediante la experiencia.

-Comprender qué es la sensibilidad humana y aplicarla en cualquier ámbito de aprendizaje, tanto familiar como en social.

-Percepción global y trascendente del mundo.

-Ser integralmente.

-Adquirir agilidad mental con vistas a una meta.

Los líderes políticos, económicos, sociales, religiosos, etc y la misma sociedad, son un fiel reflejo de como se comporta la mayoría de los individuos y sus escala de valores.

Así que ha trabajar y mejorar como individuos, para lograr cambiar las instituciones y la sociedad.El cambio real se puede producir y se produce, desde los cimientos hacia el techo. Nunca, aunque los parezca a la inversa, esperar que venga de arriba hacia abajo.

Autor: CPN Víctor M. Lang (Contador-UNL-S.F. - ARG.) y la colaboración del Dr. Manuel Juarez (Abogado-USF-C.A. - U.S.A).




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