OPINION
Los miedos
En el siguiente artículo, el editor nos habla del miedo en los tiempos que corren. Los lugares en donde ya ha penetrado y como se manifiesta en cada una de las personas que viven en este mundo del siglo XXI.
Por Víctor L. Porta
Desde Laguna Paiva
07/11/2009


Es indudable que el miedo pasó a ser una situación más en esta vida, su sombra enorme penetró en todos los lugares, en las familias, en las escuelas, en las universidades, en los palacios gubernamentales y en la mente de cuantos nos gobiernan, incluso en los sitios de trabajo. En fin, en cuanto lugar se le dio cabida y donde el hombre debe convivir.

Como si fuera una niebla gris y fría, el temor se escurrió en todos los rincones y escondrijos del mundo. Nadie puede dudar que vive en cualquier lugar, en chozas, en pequeñas y grandes casas. Es seguro que también tiene cabida en los corazones de los pobres de este mundo, aunque no tengan siquiera un techo sobre sus cabezas. Nadie escapa a su influencia. Sabemos que el miedo es hijo del odio, de la ignorancia y de todo lo que sea prejuicio. Bajo ningún concepto este mal podrá soportar el amor, la paz y sobre todo la verdad.

Muchas veces hemos escuchado aquel famoso dicho “Nadie nació sabiendo”, pero si es cierto que de la ignorancia nacen y perduran los miedos, que en muchos casos se podrían llamar preocupación o inseguridad, incluso nunca podremos saber con certeza donde puede estar el riesgo o perjuicio que nos alcance.

Vivimos casi permanentemente con preocupaciones, en muchos casos sin motivo alguno, incluso sufriendo con anticipación por cosas que tal vez nunca podrán ocurrir, pero no caben dudas que el ser humano lleva el miedo en su vida como si fuera un mal necesario.

Se torna muy difícil vivir permanentemente presintiendo todos los peligros que nos acechan entre las sombras, por lo tanto debemos recurrir en todos los casos a nuestra capacidad de amar, de tener confianza en nuestros semejantes y por sobre todas las cosas, aplicar en nuestra existencia el mejor de los razonamientos.

Es necesario aprovechar todas las riquezas que puedan existir en el corazón de los hombres y principalmente de quienes nos rodean, enseñar a nuestros hijos que vivan la realidad, a pensar positivamente y tratar de no deprimirse cuando algo nos falta.

Pongamos en práctica nuestra fe y por lo tanto mucha confianza en todo, que naturalmente es la manera más efectiva de esperar todo lo que pueda o deba ocurrir.

Creo no equivocarme si digo que la prudencia nos llevará a tener una vida mejor, compartiendo con nuestros semejantes las alegrías y felicidades que posiblemente nos merecemos. Es imposible hacer, vivir y morir con miedos, lamentablemente es así pero confiemos que los males que estamos soportando tal vez disminuyan en la medida que los hombres practiquen la justicia. Tengamos fe que así sucederá. En tanto la experiencia muestra que la vida está llena de miedos, nadie está exento de sentirlo, pero si así ocurriera tengamos el coraje necesario para enfrentarlo con hidalguía.

Ciertamente todo esto no quiere decir que debemos esperar con los brazos cruzados y llegado el momento dedicarnos a agradecer que todo va muy bien. Si así fuera, mejor; pero no olvidemos que debemos entender al mundo en que vivimos. Si no llegamos a eso, todo carecerá de sentido.




Leer mas sobre