REFLEXIONES SOBRE EL BICENTENARIO
Fe y Esperanza
Carta a la Argentina, pronunciada por el sacerdote Marcelo Blanche en su homilía del Domingo de Ramos, en la Capilla San Bernardo de La Pelada.
24/05/2010


Querida República Argentina:

Como toda nación con siglos de historia, guardas en tu memoria acontecimientos que, unidos a las variadas formas de ser de las personas, van configurando una identidad que heredamos los que hoy te habitamos, donde no faltan las virtudes de los héroes y las miserias de los cobardes.

Porque te respeto, no quiero escuchar tu historia contada por los ganadores, porque el orgullo y la soberbia de los vencedores impiden ver la verdad de los hechos, pero tampoco quiero escuchar el relato de los vencidos, porque muchas veces se habla desde el odio y el rencor provocado por la derrota, negando la posibilidad de buscar en la esperanza una oportunidad para levantarse y seguir.

Sos importante para los argentinos y, seguramente, no quieres que haya ni vencedores ni vencidos y por eso apelo a ¿algo? O ¿alguien? Que me ayude a verte llena de posibilidades, más allá de las crisis que puedan aparecer, tanto internas como externas. Quiero contemplar tu historia desde el evangelio, que en Jesús muestra un camino a seguir, donde la vida siempre es celebrada, cuando la Verdad libera de las esclavitudes que la ambición y el poder, cual fuertes cadenas, atan y oprimen.

Iluminada por el evangelio, la historia se convierte en un escenario donde cada persona, con sus virtudes y debilidades, va haciendo descubrir un misterio que nunca se puede develar plenamente, pero que entusiasma a aquellos que se animan al riesgo y la aventura, sostenidos por la fe cuando todo se derrumba, animados por la esperanza cuando se oscurece el horizonte, sabiendo que el amor todo lo soporta.

La pasión de Jesús, proclamada en este domingo, corre el telón detrás del cual nos colocamos muchas veces para no afrontar la realidad que duele y cuestiona. Iluminando con el evangelio los hechos que acompañaron las últimas horas de la vida de Jesús, descubrimos que: Toda traición se supera a partir del amor que se entrega hasta el final, celebrado en una mesa de amigos que comparten los ideales por los cuales se entrega todo, hasta la vida. La ambición y las ansias de poder que oprimen y esclavizan, pierden autoridad cuando la “Verdad” habla desde el silencio de los inocentes, que se mantienen firmes frente a las humillaciones y amenazas. Las injusticias y mentiras de muchos se desenmascaran cuando una persona resiste con paciencia y sin violencia, guardando en su interior la verdad que libera. La muerte, con su aparente victoria, no puede detener ni matar la “Verdad” que proclamaron los que mueren, ofreciendo su vida por una causa que fortalece a los que quedan y en ellos resucita, buscando caminos de esperanza y horizontes de vida.

Querida Patria, querida Argentina: desde el evangelio quiero contemplar tu historia, tu identidad, tu vida. Desde el Evangelio, la derrota es oportunidad para levantarse y la victoria acción de gracias porque, no uno, sino todo un pueblo se engrandece y el camino abierto por algunos es seguido por otros que toman la posta de la Verdad, mostrando la grandeza de la entrega, la fortaleza del sacrificio y la vida que brota del amor.

En estos casi 200 años , sin contar tantos años donde se fue preparando el camino de una nación libre, no puedes ocultar traiciones ni mentiras, humillaciones e injusticias, sobornos y luchas internas donde la ambición por el poder y el dinero dejaron heridas profundas, pero tampoco puedes ocultar el protagonismo de muchos argentinos que, dejando de lado privilegios e intereses personales, poniendo en riesgo su vida y, en algunos casos, entregándola, te hicieron grande y digna de respeto, invitándonos ahora a nosotros a comprometernos a ser responsables y generosos como ciudadanos libres, siendo testigos de la Verdad.

La pasión de Jesús también se refleja en vos, querida Argentina, y por eso te invito a comenzar esta semana santa dejando que el evangelio ilumine tu rica historia para que, identificándonos con la verdad y el compromiso por el bien común, construyamos una patria de hermanos.

Un hijo tuyo que te quiere y respeta.




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