OPINIÓN
¿Libertad o libertinaje?
El autor reflexiona sobre la reciente ley que posibilita en nuestro país el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Por Víctor L. Porta
Redacción El Santafesino
17/09/2010


Haber escuchado, leído o visto todo cuanto se ha hecho, dicho y aprobado a favor de lo que se ha dado en llamar Unión civil de familia o matrimonio entre personas del mismo sexo, hace que se tire por la borda todos los pensamientos y ejemplos de aquellos famosos hombres que llevaron a la cúspide del mundo todo cuanto mostrara amor. Somos sabedores que vivimos en una sociedad donde nos parece que Nuestro Señor está ausente de todo, esto aprobado y ratificado por nuestros legisladores, como si en ese proyecto aberrante se le fuera la vida.

No ignoramos, es una cosa que no se puede dejar de lado y es la fuerza que nos puede brindar el amor, que es lo que lleva a todo ser humano a trascender y encontrar un sentido a la vida. Todos diríamos, lo sabemos desde la cuna, que lo que hace que el individuo experimente una tremenda sensación de plenitud y felicidad es cuando se nos brinda o brindamos todo el amor que sea necesario, teniendo en cuenta que cuando Dios creó al hombre y la mujer lo hizo con el solo fin que con el transcurrir del tiempo se produjera la reproducción, la creación de más almas. Por ello le otorgó a ambos los atributos necesarios para que así ocurriera y a la vez enseñó de qué manera se debe brindar amor, cariño, comprensión y aplicar nuestros sentimientos en forma positiva, teniendo en cuenta que todo ello se debía experimentar a cualquier edad, aún en la cúspide de nuestras vidas.

Yo creo que todo esto llevado a cabo por nuestro Estado desde sus cámaras legislativas, da la impresión que es nada más que una payasada. Por ello no es extraño que en cualquier lugar público (plaza, paseo público, playa o calle céntrica) veamos haciendo lo mismo que los canes (oliéndose ciertas partes) para descubrir si les conviene o no para sus fines.

¿Será esto? Y así da la impresión que esto es el ocaso de una civilización de millones de años. Tengamos muy en cuenta de que manera fuimos entrando en tan tremenda situación. Primero fueron guerras de nunca acabar, luego la delincuencia de adultos, posteriormente la delincuencia juvenil, la violencia, la droga, el alcohol, la prostitución, la homosexualidad y la obsesión del sexo, que lamentablemente nos transportó a fomentar sin escrúpulos todo cuanto sea en contra del evangelio.

No hay dudas que todo esto es el ejemplo del avance de todas estas idioteces, principalmente con el descaro que nos hacen ver, gracias a la permisividad y la tolerancia que nuestra sociedad acepta.

Por todo ello terminemos con la hipocresía, con el descaro. Aceptemos La Biblia como el Universal, a sabiendas que es el más difundido de todos, una razón fundamental de nuestra cultura con el agregado que todo cuanto en ella está tiene la mayor veracidad que el hombre pueda aceptar.

Es cierto que la tarea no es fácil, pero tengamos en cuenta que no es imposible. Tengamos fe que nuestro señor nos acompañará hasta el fin de los días.




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