OPINIÓN
Desafíos de la humanidad
“¿Nos daremos cuenta lo difícil que es conservar todo lo que la humanidad logró?” inquiere el autor, para dar paso a su análisis de la realidad.
Por Víctor L. Porta
Redacción El Santafesino
09/11/2010


Nadie ignora que la criminalidad, la violencia y el robo han ido de la mano en toda circunstancia. Este momento es el más terrible que nos toca vivir. Estoy seguro que este mal no es nuevo, casi siempre hubo delitos contra la propiedad, las personas, persecuciones por cualquier causa, tanto políticas como religiosas y en muchos casos toleradas por quienes debían tomar cartas en el asunto. Pero en la actualidad toma formas nuevas que conviene tener en cuenta al considerarlas en relación a nuestros tiempos.

Es muy triste escuchar permanentemente por los medios de prensa como la crueldad, el desprecio por la vida y los derechos ajenos, la destrucción y la brutalidad con que se manifiesta y que por supuesto no es fruto de la ignorancia, la superstición o la falta de cultura, sino simplemente la deliberada y conciente intención de provocar el mal, sabiendo que se procede de esa manera sin tener en cuenta los sufrimientos que se causan, cosa que ni entre los animales ocurre.

Si analizamos todos los motivos que engendra esta violencia, nos damos cuenta que ya se ha generalizado en todo el mundo y ha penetrado en casi todas las actividades humanas: trabajo, deporte, la vida escolar, artística, universitaria y en algunos casos en actitudes religiosas. Vemos con mucho dolor que todo se desarrolla con el simple propósito de producir broncas y mucha violencia, aún en fiestas estudiantiles. Con la frecuencia que toda actitud violenta se manifiesta, ya casi ha producido un acostumbramiento en la comunidad, en muchos casos deja de ser noticia, apenas si merece un comentario.

Pero lo más grave de estas malas acciones del individuo es que le debemos agregar la droga, el alcohol y otros flagelos, teniendo en cuenta que esto se desarrolla principalmente entre la juventud y aunque las estadísticas no marcan su magnitud, vemos diariamente como se incrementa el problema y de que forma se trata de explotar este fenómeno social, que ocurre en casi todo el mundo, aún en los países de mayor progreso y tecnología.

Por todo ello tengamos muy en cuenta de que manera la moral implica estimación de valores, tanto positivos como negativos y sabemos que sus resultados obran de buena manera, tanto para el bien como para el mal. Esta situación por demás de peligrosa para la totalidad de la sociedad, nos hace ver que debemos buscar y encontrar una solución, y si analizamos que toda la sociedad nace desde los hogares debidamente conformados hacia la consolidación de una comunidad plena de valores positivos, es necesario que el factor humano intervenga en la búsqueda de una formal respuesta a la terminación, o por lo menos al achicamiento de todos los males que afligen a este mundo, y si por el momento no se puede encontrar de esa manera tratemos de hacerlo por cualquier medio lícito y cifrar nuestras esperanzas en eso y que no sea una vana ilusión.

Examinemos este problema muy objetivamente, no es necesario hacer un gran esfuerzo para llegar a conclusiones que nos satisfagan y nos den la razón. Por eso debemos echar mano a episodios que estén al alcance de la comprensión de todos. Luchar por una vida mejor no es una utopía, es un derecho que llevamos desde la cuna.




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