OPINIÓN
La inseguridad
El constante aumento del delito que se ha instalado en nuestro país y ha creado un clima de temor en gran parte de la población, sostiene el autor.
Por Víctor L. Porta
Desde Laguna Paiva (*)
11/05/2011


Vemos continuamente de que manera se manifiesta en todos los sectores, ya sea tanto en las clases media, pequeño y mediano comercio, en los lugares más empobrecidos, tan es así que aquellos que la situación económica les ha sonreído, han optado por la vigilancia privada dejando de lado el servicio público de seguridad, es decir las fuerzas policiales. Pero lamentablemente no todos tienen esa oportunidad y aún así los ilícitos se siguen cometiendo.

Un 70 u 80 % de la población se imagina estar en un riesgo inminente de robo o cualquier otro ilícito, aún no teniendo nada que pudiera serle de utilidad al ladrón, pero este no titubea en hacerse de una bicicleta, un celular, un par de zapatillas, la ropa que el damnificado pueda llevar. Todo eso es nada más que para hacer daño, no es la falta de trabajo, la educación, la cultura. Es exclusivamente para demostrar que la violencia es su arma preferida, aún con el individuo más prevenido.

La realidad es que en este país ha aumentado considerablemente el delito en todas sus formas: usurpación, robos, asesinatos, violaciones, secuestros, estafas, prostitución, drogas, etc., y por el momento no se vislumbra un cese de esas actividades. Creo que al delito hay que combatirlo en su nacimiento mismo, no se puede dejar que todo esto ocurra sin tomar las medidas que son necesarias. Se deben agilizar los tiempos de la justicia, dotar a las fuerzas policiales de todo instrumento capaz de cercenar de una vez por todas, esos ilícitos. Por ello es necesario que quienes son responsables de que así sea todo, redoblen sus esfuerzos en pos de una muy buena tranquilidad anhelada.

Por todo esto se hace necesario a través del diálogo, elaborar con el mayor consenso posible un programa que pueda revertir la actual situación, pero ese diálogo debe ser amplio, franco, sin mentiras ni acondicionamientos ni siquiera exclusiones, para que así todos los sectores de la ciudadanía aporten en forma desinteresada sus ideas, sus experiencias y todos los proyectos que estoy seguro la gente tiene, pero el miedo lo deprime y por eso calla.

Mi idea es que empresarios, comerciantes, trabajadores, deportistas, actores, productores, la Iglesia, los hombres de la cultura, dirigentes, gobernantes, autoridades, es decir todos cuanto lo podamos hacer, encaremos el camino de una posible recuperación para todos, sin excepción y con el ánimo de ver una política que respalde todo cuanto haga el ciudadano común.

De una vez por todas pongamos sobre la mesa nuestras responsabilidades, hagamos que la justicia actúe tal como lo manda la ley, que cada cual tome las riendas de lo que le corresponde, ya sea en la faz política como la del trabajo, de la enseñanza de la vida misma para que esto tenga una solución dentro del marco que acuerdan las leyes y podamos volver a una democracia que sea para reparar todas las injusticias que se cometen.

Por todo ello se hace necesario consolidar el camino de la recuperación donde se vislumbre un horizonte lleno de alegrías y felicidades que nos merecemos como argentinos y ciudadanos de un país democrático con todas las de la ley.

(*) Colaborador de El Santafesino recientemente fallecido.




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