OPINIÓN
Pagar impuestos en una sociedad democrática
Las llamadas sociedades democráticas del “primer mundo”, tributan un elevado porcentaje sobre la renta y el capital. El objetivo es que el Estado tenga recursos para intervenir en beneficio de los ciudadanos en temas tan importantes como las políticas públicas, las obras públicas, la seguridad, los salarios estatales y aquellas prioridades que cada gobierno defina.
13/06/2012


El triunfo del Frente Progresista significó un aval a importantes modificaciones en cuanto a metodología de conducción y ética política. El apoyo de los santafesinos en dos elecciones consecutivas, ha sido reivindicar las propuestas del Frente. Uno de los puntos que prevalece en la plataforma de gobierno de este espacio político sostiene que “los que más renta o capital poseen, mayor aporte tributario deben hacer”. Las chicanas utilizadas por aquellos sectores que pretenden no pagar impuestos, haciendo lobbies o amenazando poner en riesgo un gobierno elegido democráticamente, suena muy ruín, si solo se debiera a que no quieren aportar a la sociedad donde ejercen sus negocios, las demandas de mayor cooperación a las necesidades colectivas.

El hecho de tratar de evitar la revaluación de sus inmuebles rurales o urbanos de alto valor adquisitivo, o privilegiar solo los intereses de sus actividades, demuestra un alto grado de falta de solidaridad y convivencia con aquellos ciudadanos que necesitan imperiosamente el acceso a mejor salud y educación pública o todos los que buscan un amparo en mayor seguridad y justicia.

El tributarista cordobés Salvador Treber, ex director del Banco Central, keynesiano y actual miembro del grupo Fénix, manifestó que:

“Los dueños de la tierra tienen un diversificado arsenal de instrumentos de presión que les permiten distorsionar la estructura tributaria en su propio beneficio”. Ante esta realidad, considero que la tarea del Estado debe ser buscar un objetivo de mayor equidad social.

Los mayores recursos, imprescindibles para prosperar en este plan de gobierno, han sido base de un compromiso del gobierno progresista, y por lo tanto es obvio que esas erogaciones sean necesarias para avanzar en darles a los santafesinos mayor equidad distributiva y mejorar su calidad de vida.

No es verdad que haya exceso de nombramientos políticos, el número es muy inferior al de los gobiernos anteriores, y el gran número de incorporaciones ha sido personal precarizado de Ministerios de Salud y Educación, mas una cifra muy importante de policías, ante la gran demanda de seguridad debida a la gran exclusión social que genera el mismo sistema económico.

Es totalmente injusta la opinión de aquellos políticos escondidos tras las sombras, que han hecho pintar paredes “no al impuestazo, o no a la fiesta socialista”. Son los mismos que han sido cómplices del menemismo más corrupto y del vaciamiento neoliberal del país. Tengamos cuidado en no repetir por pura bronca circunstancial, frases interesadas en volver a épocas de terrible descontrol.

En nuestra provincia, las demandas de los gremios estatales ante la escalada inflacionaria, el avance de las obras públicas, la necesidad de profundizar la transformación del sistema de salud, la reforma judicial, un salto cualitativo y de infraestructura en el sector educativo, las importantes inversiones en seguridad, los requerimientos de municipios y comunas. Sumados a varios créditos contraídos por la administración anterior, las demandas en solucionar problemas energéticos y de agua potable, por citar las más importantes erogaciones que ha de enfrentar el estado santafesino, reclama un justo aporte de aquellos sectores más beneficiados con mayor rentabilidad o capitalización en los últimos años. Es la medida indicada para avanzar hacia una provincia moderna, más justa y solidaria.

Autor: Oscar Belbey | Secr. Gral.Partido SI en el Frente Progresista.




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