OPINIÓN
Tres décadas de vida en democracia
El 30 de octubre, todos los argentinos recordamos el Día del Restablecimiento del Orden Democrático. No es una fecha más, es un hito que marca un punto y aparte en nuestra historia más joven.
31/10/2013

El retorno a la democracia significó, no solo el renacer del sufragio, sino que implicó además, la defensa irrestricta de las garantías individuales y los derechos humanos.
Fuente: Prensa Senador Lisandro Enrico

El retorno a la democracia significó, no solo el renacer del sufragio, sino que implicó además, la defensa irrestricta de las garantías individuales y los derechos humanos. Y no debemos olvidar que la democracia se construye a través de consensos entre todos los sectores sociales, y no sembrando o alimentando controversias.

A 30 años del histórico reencuentro de los argentinos con el sistema democrático, debemos trabajar día a día para fortalecerlo y cuidarlo, porque precisamente, debe permitir que vivamos en paz, en libertad, con un verdadero ejercicio de nuestros derechos y un real respeto por las garantías individuales.

Democracia es saber comprender que el obtener la mayoría en un resultado electoral, no implica avanzar desmedidamente sobre los derechos de nadie; ni tampoco sobre institución alguna.

No tenemos en nuestra historia tres décadas de vida democrática ininterrumpidos, como lo logró la sociedad en su conjunto. Independiente de que haya que seguir trabajando fuertemente para consolidar la democracia cada día más, tenemos que tener bien presente lo que logramos.

Aquella jornada en la que Raúl Alfonsín era electo Presidente de la Nación en un contexto de recuperación definitiva e ininterrumpida de la democracia, con la vuelta de la participación popular en elecciones, fue el gran logro de toda la sociedad, luego de las intermitencias institucionales que caracterizaron el siglo XX.

Don Raúl, seguramente figurará en la historia como el que supo darle la fuerza conceptual para consolidar un sistema de gobierno. Con sus aciertos y sus errores nos dejo un legado: La fuerza de la persuasión para el logro de los fines de cualquier proceso de cambio. Esto, muchos, deberían tomarlo como una norma o regla. Respetar el disenso de las ideas y aceptar la diversidad como parte de la riqueza en la cual se construye la grandeza de una Nación.

A 30 Años de aquel histórico comienzo de la vida en democracia, podemos decir que hemos transitado un camino muy sinuoso. Se lograron avances pero todavía hay deudas que la sociedad espera que sean saldadas. Hoy hay una nueva construcción, a través de la política como el instrumento de cambio para las demandas y aspiraciones del pueblo. Estamos en un nuevo camino, pero con esperanzas.

“Democracia es vigencia de la libertad y los derechos, pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales: tenemos libertad pero nos falta la igualdad”, decía el presidente Raúl Alfonsín

Aún hoy, recordando el 30 de octubre de 1983, podemos seguir marcando esa carencia, con la convicción fuerte de que continuaremos luchando por una República igualitaria, con oportunidades para todos, sin odios, divisiones, ni malos y buenos, sino con argentinos.

Seguimos el sendero marcado y por ello bregamos día a día por un país verdaderamente Federal, en el que se respeten los derechos, las leyes y la Constitución.

Raúl Alfonsín fue el hombre que supo enfrentarse a todos los fantasmas que se alzaron para impedir la democracia en la Argentina y con hombría, con entereza y con espíritu inquebrantable logró constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Por Lisandro Enrico. Senador Provincial por el Departamento General López.




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