OPINIÓN
1972: Vuelve Perón y el eterno abrazo a su Pueblo militante
El Día del Militante los peronistas no andamos con rodeos, lo vivimos y celebramos visceralmente, con la alegría que nos provoca recordar aquel primer regreso del general Juan Perón a la Patria luego de casi 18 años de injusto exilio y con la euforia que nos queda de aquellos días de lucha popular. Pero claro, para algunos que ven al "hecho maldito del país burgués", como definía el inestimable gordo John William Cooke al peronismo, como un obstáculo para mantener sus privilegios, ese 17 de noviembre de 1972 les genera un recuerdo amargo.
Redacción El Santafesino
18/11/2013

A Perón le dio el cuero, ni se acordó de Lanusse, pero a mí me sigue dando vueltas por la cabeza una frase que le vendría como traje a medida a ese general de caballería: "No hay peor cosa que un bruto con inquietudes". La dijo Perón, claro.
Fuente: Prensa Diputado Luis Rubeo

Hace un tiempo, en el diario La Nación, un periodista escribió un artículo que tituló, con criterio algo desmesurado, "El día que Lanusse le mojó la oreja a Perón". Se refería a un general de caballería que a las nuevas generaciones hay que explicarles quién fue, un problema que Perón no tiene. Pero el autor de la nota quería destacar un discurso del referido militar, que contenía una frase que, ese uniformado habrá creído, lo ayudaría a ingresar a la Historia Grande de la Argentina. Los hechos posteriores se encargaron de desilusionar tamaña ambición.

En una cena en el Colegio Militar de la Nación, Alejandro Lanusse, uno más de los dictadores prohijados luego del criminal golpe que derrocó al gobierno de Perón en 1955, exclamó, casi a los gritos: "No voy a admitir que me corran diciendo que Perón no viene porque no puede; en mi fuero íntimo diré: ‘No viene porque no le da el cuero para venir’", lo cual provocó aplausos de sus camaradas de armas.

El periodista citado cree ver en esa bravuconada una "mojada de oreja a Perón", y, tal vez consciente de que los hechos ulteriores son demasiado elocuentes y amenazan devaluar demasiado su tesis, llega a decir que "el duelo transoceánico Perón-Lanusse llevaba más de un año", como si en realidad hubiese existido un duelo verbal, desconociendo u omitiendo que Perón ignoró olímpicamente a Lanusse.

Traigo a colación esta anécdota periodística porque es una muestra más del desconocimiento que algunos sectores muestran tanto de la figura del líder que gobernó tres veces a la Argentina, como del movimiento que dio origen, lo cual incluye el período que el 25 de mayo de 2003 inaugurara Néstor Kirchner y hoy conduce la compañera presidenta Cristina Fernández.

El retorno de Perón a la Patria aquel 17 de noviembre de 1972 fue tan descomunal en términos de movilización militante, de conmoción política -que excedía al peronismo-, de fenómeno social y de expectativa regional y mundial que por unos días, los que el General estuvo residiendo en la casa de Gaspar Campos, en Vicente López, los focos estuvieron puestos allí de manera excluyente.

Alrededor de aquella casa acamparon centenares de jóvenes de distintas agrupaciones peronistas, velando por su conductor, por ese hombre a quien muchos veían por primera vez. El "Viejo", como le decíamos cariñosamente, o el "General", o simplemente "Perón", devolvía ese gesto de sacrificio militante asomándose a las ventanas de la casona, saludando con alegría y emoción visibles, eternizando el gesto que lo llevó a ser amado por su Pueblo, esos brazos en alto, ese abrazo a todos y a todas, ese afectuoso cobijo a las masas que habían dejado el anonimato para ser protagonistas de la Historia.

Cuando ríos de tinta destacan los dichos banales y efímeros de quienes se auto promueven como interlocutores de Néstor o de Cristina, cuando algunos "analistas" proclaman el "fin de ciclo", cuando los relatores del desencanto le dan aire a voces que pretenden discutir el liderazgo que el Pueblo le otorgó a la actual Jefa de Estado, me acuerdo de aquel militar que creyó desafiar a Perón y a quienes vieron en esa bravata la posibilidad de un traspié del campeón en el ring a manos del desafiante. Nada ha cambiado, nada han aprendido.

A Perón le dio el cuero, ni se acordó de Lanusse, pero a mí me sigue dando vueltas por la cabeza una frase que le vendría como traje a medida a ese general de caballería: "No hay peor cosa que un bruto con inquietudes". La dijo Perón, claro.

Por Luis Daniel Rubeo. Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe.




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