OPINIÓN
Soy joven y no escracho
Al observar la manifestación de agrupaciones universitarias en apoyo al paro docente en las mesas de exámenes, me pregunto: ¿No aprendemos más? ¿Será posible tanto odio?. Me cuesta encontrar una respuesta afirmativa, aunque intento por el dolor que me causa al ser estudiante.
30/06/2017

El repudio a la violencia dirigida al precandidato Albor Cantard y al Gobierno de Cambiemos en general debería hacerse extensivo a toda la clase política y a la sociedad civil en su conjunto.
Fuente: Nicolás Rabosto

Parece increíble que como sociedad no hayamos encontrado todavía la forma de canalizar nuestra participación, nuestras inquietudes e incluso las ideas, siguiendo en una suerte de autodestrucción de los ideales y valores que necesitamos para seguir cambiando la Argentina.

Hoy vemos la campaña del escrache como algo habitual. En esta ocasión los estudiantes de la educación pública, y la UNL como institución, no fueron la excepción al punto de convertirse en la nueva víctima de la violenta metodología.

El repudio a la violencia dirigida al precandidato Albor Cantard y al Gobierno de Cambiemos en general -personas que no son infalibles y, como sabemos, pueden equivocarse- debería hacerse extensivo a toda la clase política y a la sociedad civil en su conjunto.

El cambio de eje para la prosperidad de las instituciones que empezamos a tomar los argentinos, es y debe ser, la búsqueda de los valores del respeto y la libertad que ofrece la Republica. Donde sin lugar a dudas la propuesta de Cambiemos está más cercana a ese ideal comparada con las expresadas en las agresiones vividas en la marcha en apoyo al reclamo docente.

A pesar de lo expuesto, parece que para algunos, lamentablemente, los procesos de transformación de la política deben fundamentarse en un carácter con un tinte violento y agresivo que curiosamente se tapa con etiquetas de minorías como puede ser la juventud.

Por último es necesario remarcar que esta actitud no es la de “Los Jóvenes” y que la esperanza del país le corresponde a esos “Otros”, esos opacados y calmos. Que a veces no dicen nada cuando titulan, con la clasificación de la que ellos son parte, a estos actos de violencia y escrache que solamente un grupo se hace eco de la insolente y descarada generalización de juventud.

Existen miles de personas jóvenes en nuestro país, son aquellos que día a día trabajan, estudian creyendo en los valores de la diversidad, el respeto y, en especial, la libertad como los valores que necesariamente nos llevarán por el camino de paz y prosperidad que necesitamos para el futuro.

Por Nicolás Rabosto. Referente de Espacio Carrió Joven. DNI: 41359277




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