PANORAMA
EMPRESARIO
REGIONAL



LA CASA DEL EMPRENDEDOR
Emprender como puerta al futuro
Walter Castillo es el responsable del área de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Sunchales. Entre sus obligaciones está la de brindar asesoramiento económico y físico a las personas que desean emprender. Tiene además el firme convencimiento de que educar en ciencia y tecnología es la clave para formar a las nuevas generaciones en la cultura del trabajo.
Por Gustavo Schnidrig
Redacción El Santafesino
15/12/2016

Walter Castillo es el responsable del área de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Sunchales.
Fuente: Guillermo Reutemann

La Casa del Emprendedor es una institución que la Municipalidad de Sunchales tiene ubicada en su parque industrial. Dentro de ella funciona el área de Desarrollo Económico, perteneciente a la Secretaría de Economía local. A su cargo está Walter Castillo, coordinador de Desarrollo Productivo e Internacionalización. Es quien debe administrar y gestionar las diferentes herramientas en relación a ciencia y tecnología, internacionalización, la oficina de empleos, y estadísticas.

Una de las mayores apuestas de la Casa del Emprendedor es la de asesorar y respaldar los proyectos impulsados por emprendedores locales. Para tal fin ponen a disposición una serie de herramientas económicas y un espacio físico con capacidad para incubar cinco iniciativas.

-¿Cómo están funcionando las incubadoras hoy?¿Cómo se renuevan?

-De las cinco incubadoras que tenemos, cuatro están ocupadas y una está próxima a ser habitada. Sin embargo, para mediados del año que viene se habrán renovado otros tres espacios, ya que cada beneficiario puede utilizarlos por un lapso de tres años. Al momento de seleccionar los emprendimientos que ocuparán estos sectores tenemos en cuenta que los proyectos sean viables. Naturalmente, podemos exigir que modifiquen algunas cosas, pero siempre en miras de que sean rentables en el tiempo.

-¿Qué beneficios conlleva el incubarse con el Municipio?

-Hay distintas formas de ayudarlos. Una es incubarse, pero también disponemos de herramientas financieras y económicas a través de programas crediticios. Muchas veces -quizás la mayoría- el proyecto que nos acercan es muy factible en los papeles pero luego se encuentran dificultades al momento de plasmarlo en la práctica. Es un hecho que responde a una causa muy concreta: la falta de capacidad económica. Nuestro deber es el de intervenir a este respecto. Para eso ofrecemos diferentes programas, como créditos a 36 meses con tasa subsidiada.

-¿Tienen mucha demanda?

-Tenemos no menos de 50 proyectos en espera. El presupuesto de 2016 fue de 600 mil pesos, y fue distribuido a principio de año. Por eso tenemos un total de 18 emprendimientos en funcionamiento, más allá de quienes tuvieron la posibilidad de ser incubados. Pero estamos trabajando en conseguir otras dos sumas de dinero similares (la cifra puede variar, ya que fue estipulada durante la gestión anterior a la actual), una para fines de 2016 y otra para principios de 2017. De conseguirlas, podríamos incorporar otros 36 proyectos el año que viene.

-¿Qué sucede cuando un proyecto no logra ser rentable?

-A causa de las fluctuaciones económicas de nuestro país, es una posibilidad que los proyectos que hoy suenan viables, el año próximo sean una alternativa no recomendable. Debemos colaborar en redirigir la propuesta cuando esto ocurre, porque no somos una entidad financiera. Nuestra ayuda consiste de varias etapas ya que, luego de aprobar y financiar una iniciativa, realizamos un seguimiento. Porque debemos garantizar que el proyecto se mantenga estable, o aportar en el cambio si fuese necesario.

-¿Y cuándo consideran que un proyecto debe ser descartado?

-Atendemos todos los emprendimientos, pero es probable que descartemos algunos proyectos. Por ejemplo, la salida inmediata frente a las crisis socio-económicas son las aperturas de despensas, sin tener en cuenta factores claves como si en la misma cuadra ya hay otros almacenes. En estos casos debemos intervenir para prevenir. Porque, aunque es doloroso decir que un proyecto no es factible, es preferible ver hacia dónde podemos reorientar las ganas de emprender. Pero lo importante es que la persona entienda el no. Es decir, que podamos explicar las razones de la decisión.

Educación y capacitación

-¿Capacitan a sus emprendedores?¿Cómo?

-Consultamos periódicamente a los emprendedores para saber qué cursos de capacitación necesitan. También intentamos resolver las dudas de los interesados en incubarse. Buscamos guiarlos para que sepan cómo proceder cuando salen las líneas de crédito. Porque hay muchas cuestiones a tener en cuenta. Por ejemplo, los presupuestos elaborados descuidan generalmente los costos imprevistos. También es importante que quienes se incuban tengan en cuenta que dentro de tres años deberán afrontar sus gastos solos. Hay que proyectar entonces el alquiler del local, por ejemplo. Porque si esto no se prevé -y, en consecuencia, debe estirarse el plazo de incubación hasta que el problema se solucione- estarán bloqueando el progreso a otros emprendedores interesados en ocupar el espacio.

-¿Qué rol juega la educación?

-Hoy los programas provinciales y nacionales están muy orientados a ciencia y tecnología. Pero nosotros recibimos muy pocos proyectos pensados desde este sector. Por eso creamos desde la ciudad de Sunchales el Centro Municipal Tecnológico (Cemutec), con la idea de concientizar sobre la importancia de innovar en tal sentido. Es un trabajo de hormiga que debe comenzar desde la educación primaria. Los chicos deben formarse con miras al trabajo del futuro; profesiones que incluso aún no se inventaron. Entonces tratamos de que la sociedad se forme en ciencia y tecnología, rama desde donde se proyectan todas estas innovaciones.




Leer mas sobre