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DEGUSTADOR DE CERVEZA
Conocé el mejor trabajo de la ciudad de Santa Fe
Dentro de la Cervecería un equipo de jueces sensoriales se capacita para degustar la cerveza antes de salir al mercado. Se instruyen en línea con estándares internacionales para identificar los aromas y sabores deseados e indeseados en una cerveza.
Redacción El Santafesino
24/01/2017

Lucas Monzón y Gabriel Gonzáles, parte del equipo de Jueces Sensoriales de Cervecería Santa Fe.
Fuente: Cervecería Santa Fe

Si bien no existen registros que permitan determinar con exactitud sus orígenes, algunos historiadores vinculan los inicios de la cerveza a los de la elaboración del pan, cuyos comienzos se remontan al 8.000 a. C. Desde que aquellos antiguos pobladores dejaran trigo y cebada fermentando al sol hasta nuestros días, han pasado más de 10 mil años. En la actualidad, la cerveza es una de las bebidas más consumidas en el mundo y para su elaboración se utiliza tecnología de última generación. Sin embargo, el oficio del cervecero conserva una importancia fundamental dentro del proceso, ya que entre otras tareas, es el responsable de degustar y aprobar la cerveza que luego llega a la mesa del consumidor.

En Cervecería Santa Fe, un equipo de jueces sensoriales se capacita en línea con estándares internacionales para identificar los aromas y sabores deseados e indeseados en una cerveza. Parte del trabajo de Lucas Monzón y Gabriel Gonzalez es degustar la cerveza antes de su llegada a la mesa de los santafesinos, y coinciden en que “así como existe una paleta de colores, en donde cada color ocupa un lugar, existe una paleta de aromas y sabores, en donde se ubican todas las variedades posibles. Para ser juez sensorial, no alcanza con tener buen paladar u olfato, sino que es necesario entrenar los sentidos en los distintos tipos de sabores y aromas existentes para luego poder identificarlos en un producto”.

¿Cómo degustar una cerveza?

El equipo de jueces sensoriales de Cervecería Santa Fe degusta desde las materias primas -agua, malta y lúpulo-, hasta el producto terminado. “A la hora de servirse una cerveza, lo primero que uno debe mirar es el color y la espuma. Cerveza Santa Fe, por ejemplo, es una cerveza cristalina, que se caracteriza por un color dorado pálido y una espuma persistente, que cede lentamente luego de servida”, relata Monzón. Algo importante –apunta González– es que el vaso debe estar limpio, ya que se de otro modo se pegan burbujitas al vidrio y la espuma se deshace”.

El paso siguiente es degustar la cerveza, oliendo y tomando lentamente un sorbo corto, y “moverla dentro de la boca”, para que alcance las papilas gustativas de toda la lengua. En el caso de Santa Fe, se perciben inicialmente aromas frutados y a cereal, para luego revelar un sabor balanceado, suave y refrescante, que equilibra notas amargas, provenientes de sus finas trazas de lúpulo, y frutadas.

La parte final de la degustación es evaluar el “retrogusto”, es decir, el sabor que deja una cerveza en la boca una vez que se ha bebido. Las cervezas negras, como las variedades Stout o IPA, por ejemplo, dejan sabores a café o chocolate. Esto, sumado a su sabor y cuerpo más intenso y su mayor graduación alcohólica, hace que tengan menor “tomabilidad”; es decir, que sean más difíciles de tomar. En cambio, las variedades lager, como es el caso de Cerveza Santa Fe, tienen un retrogusto muy bajo, lo que aumenta la sensación de frescura que deja en la boca e invita a tomar una nueva cerveza con mayor facilidad.

La mejor en Santa Fe

La mano del cervecero no ha perdido vigencia y sus capacidades para distinguir las que están aptas para consumir y las que no, siguen siendo clave. Sin embargo, asegura Monzón, “es muy difícil que podamos controlar la cerveza una vez que sale de la Cervecería.” “La cerveza que se expone al sol y al calor para viajar cientos de kilómetros hasta el lugar de consumo o la que se sirve varios meses después de su elaboración, no tiene la misma calidad que la recién elaborada”, enfatiza González, “ya que el tiempo, la luz del sol y el calor son factores que alteran sus propiedades”.

Por eso, afirman, “los santafesinos tenemos la suerte de poder tomar una cerveza que se hace en nuestras ciudad, a pocas cuadras de nuestras casas, lo cual nos garantiza que cada vez que destapemos una Cerveza Santa Fe vamos a estar consumiendo una cerveza recién elaborada y que sólo tuvo que viajar algunos pocos minutos hasta el almacén de nuestro barrio”. Eso sin duda distingue a la cerveza local y le aporta propiedades de calidad únicas.

Día del Trabajador Cervecero

El Día del Trabajador Cervecero se recuerda el 19 de Enero de cada año porque ese día se creó la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines, entidad gremial que actualmente representa a los colaboradores del sector.

En Cervecería Santa Fe trabajan actualmente unos 600 santafesinos en forma directa, y más de 10.000, si se considera todo el sistema (logística, distribuidores, productores agropecuarios, proveedores y puntos de venta).




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